Subviraje

El control de estabilidad nos ayuda, pero no es infinito.

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10 de diciembre, 2021

Si alguna vez has leído o escuchado la palabra subviraje y te has preguntado qué es, aquí tienes la respuesta y cómo evitar este peligro.

Se conoce como subviraje a una reacción del vehículo en la cual la curva que describe es más abierta de lo que indica la dirección de las ruedas delanteras. En pocas palabras, el coche subvira cuando gira menos de lo que le ordenamos con el volante. El ejemplo extremo de subviraje se da cuando el vehículo no llega a entrar en la curva y sale en línea recta aunque el conductor haya girado la dirección.

Aquí hay que recordar un principio básico de física para entender lo que sucede y es que hay una cosa que se llama inercia. La inercia hace que un objeto que se mueve en línea recta tienda a mantener su velocidad y trayectoria constante si no actúa sobre él ninguna fuerza exterior. Para que un coche gire en una curva, una fuerza tiene que hacerlo girar y esa fuerza la proporciona la adherencia de las ruedas delanteras al indicar una nueva dirección con el volante. Si la inercia es mayor que esa fuerza que son capaces de producir las ruedas agarrándose al suelo, el coche seguirá en línea recta. La inercia depende de la velocidad, cuanta mayor inercia, mayor será la fuerza que tienen que hacer las ruedas y al revés, cuanta menor sea la adherencia de las ruedas, más fácil será hacer que la inercia sea mayor que la fuerza centrípeta, que es la que es como se llama la fuerza que nos hace girar.

El subviraje se produce normalmente porque la velocidad de entrada en la curva es excesiva o las ruedas delanteras no tienen suficiente adherencia. Los coches se diseñan para que tengan algo de tendencia subviradora, puesto que para la mayoría de los conductores el subviraje tiene una solución más evidente que la reacción contraria, el sobreviraje.

Para un conductor normal, cuando en una curva sucede algo extraño, la tendencia natural es frenar, y frenar es lo que hace falta para corregir un subviraje. Sin embargo, frenar cuando el coche sobrevira lo que hace es empeorar el problema, de ahí que los fabricantes diseñen los coches algo subviradores para hacer más fácil su conducción.

Pese a que los coches se diseñan con esa tendencia natural, el conductor y sus órdenes al volante son los responsables directos de que el subviraje suceda y es posible que coches con una clara tendencia sobreviradora (deportivos potentes con tracción trasera principalmente), sean muy subviradores si el conductor da mal las órdenes.

Por qué se produce el subviraje y cómo evitarlo

El subviraje se debe corregir dejando de acelerar o frenando suavemente, nunca girando más el volante.

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Que el coche se vaya de morro y no nos obedezca al volante es una sensación desagradable, pero el instinto de frenar aquí nos salva. El principal motivo por el que un coche se niega a entrar en una curva suele ser un exceso de velocidad o bien que entramos en la curva acelerando o aceleramos demasiado pronto. Seguro que notas que al acelerar tu cabeza tiende a irse hacia atrás. Lo mismo sucede con el peso del coche. Cuando aceleramos, el peso del vehículo se transfiere hacia la parte trasera y se generan dos problemas:

  1. Al pasar el peso atrás, las ruedas delanteras tienden a despegarse del asfalto y pierden adherencia justo cuando les vamos a pedir que hagan girar al vehículo.
  2. En un tracción delantera, además de pedirle que hagan girar al vehículo, le estamos pidiendo a los neumáticos delanteros que aumenten la velocidad.

Es decir, además de reducir la adherencia del neumático, al acelerar a la entrada de la curva o en medio de ella demasiado pronto estamos sobrepasando los límites del neumático, éste pierde el agarre y ni tracciona ni dirige la trayectoria, por lo que tiende a seguir en línea recta por inercia.

Para evitar el subviraje tenemos dos alternativas: reducir la inercia del coche (bajar la velocidad) o aumentar la adherencia de las ruedas delanteras. Ambos efectos se consiguen con la misma acción, dejando de acelerar (si es que estamos acelerando) o frenando. Esto hace que perdamos velocidad y, además, que el peso del vehículo se desplace hacia delante, aplastando más las ruedas sobre el asfalto y proporcionando más adherencia a estas ruedas, eso sí, a costa de quitársela a las traseras.

A la hora de frenar para evitar un subviraje tenemos que tener en cuenta que tampoco podemos frenar demasiado, porque corremos el riesgo de que nos pasemos y bloqueemos las ruedas y el coche tampoco gire. Aunque tengamos ABS y las ruedas no bloqueen, si frenamos demasiado, superamos la capacidad de adherencia de las ruedas y tampoco giraremos.

Imaginemos que un neumático tiene 100 puntos de capacidad de adherencia. Si destinamos 30 puntos a que el neumático haga girar el coche, sólo podremos aplicar frenos hasta los restantes 70 puntos. Si lo pensamos al revés, si al coche le pido que frene a tope, toda la adherencia le hará falta para frenar y no quedará margen para hacerlo girar.

Lo que no sirve nunca para evitar un subviraje es girar más la dirección. Si el coche no gira porque nos hemos pasado de velocidad o porque estamos acelerando y descargando las ruedas delanteras, girar más el volante sólo empeora las cosas. El coche no nos está obedeciendo al volante, hay que darle una orden con otra cosa: dejar de acelerar o frenar suavemente.

En la actualidad, los coches equipan controles de estabilidad que frenan selectivamente cada rueda para corregir la trayectoria del vehículo, pero siguen teniendo la limitación de la adherencia de las ruedas. Si no hay suficiente adherencia (o la inercia es muy grande), el ESP no podrá corregir la trayectoria.

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