Probamos el Lexus LFA

Probamos el Lexus LFA

8 noviembre, 2012

Autocasion.com ya forma parte de un selecto club: el de aquellos que han estado al volante del Lexus LFA. Sólo hay 500 en el mundo, medio millar de "criaturas" brutales, con 560 CV bajo su capó.

La pista está mojada (lleva todo el día lloviendo), llena de una gravilla que se mete bajo las ruedas como si fueran canicas y, en algunas zonas, un poco de pintura provoca que el asfalto no agarre todo lo que debería. Por eso, el monitor encargado de ir conmigo en el Lexus LFA ha limitado su velocidad máxima a 250 km/h (puede llegar a los 325 km/h).

En estas condiciones, me pongo el casco obligatorio y siento la enorme responsabilidad de llevar un coche que cuesta 600.000 euros. Sólo hay 500 en todo el mundo; nuestra unidad es la número 15. Ha pasado por las manos del tetracampeón del mundo de Rallyes Juha Kankkunen y ahora se encuentra aquí, con 28.000 kilómetros en su marcador “y sin que haya sido necesaria ninguna revisión”, explican orgullosos los responsables de la marca. Quieren un vehículo divertido y pasar cada 5.000 km por el concesionario no es, precisamente, su idea de disfrute.

No. Ellos quieren una sonrisa en la cara del conductor y, para ello, han colocado 560 CV bajo el capó de esta criatura con formas aerodinámicas tensas y musculosas. El interior ofrece los mejores materiales y pone la guinda la sencillez con la que te sientes como un piloto de carreras.

Comenzamos a acelerar: en la primera recta, no debemos superar los 150 km/h. Deslizo los dedos por las levas del volante, realizadas en magnesio y cubiertas de cuero. Damos la vuelta y encaramos de nuevo la recta, pero en sentido contrario: ahora podemos pisar a fondo. Pasamos de 0 a 100 en 3,7 segundos. Las marchas se suceden una tras otra y, al engranarse, sacuden el cuerpo del conductor con contundencia, demostrando el poderío de la fuerza concentrada en su mecánica. Me concentro en sentir la brutal aceleración; en el mundo reina un extraño silencio, ni siquiera oigo la espectacular sinfonía del motor… Volamos sobre gravilla, asfalto mojado y restos de pintura a velocidad de vértigo y el Lexus LFA insinúa apenas un movimiento de la trasera (lo suficiente como para que el sentido común te diga que “levantes el pie”), pero al momento ha desaparecido y todo vuelve a ser seda.

Los frenos carbonocerámicos actúan con decisión y el reloj reanuda su ritmo habitual. Dos minutos y medio que pasan en un suspiro y valen un instante eterno…

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Noemí Alonso 8 noviembre, 2012

Además de todo lo dicho en el texto, hay que añadir que el Lexus LFA tiene una imagen muy atractiva…

Rubén Fidalgo 9 noviembre, 2012

Estoy verde y no es por una indigestión… es por la envidia, y de sana nada de nada…

dani 15 noviembre, 2012

y eso es una prueba? pussss si veis la de top gear uk…. eso si es una prueba muy buen coche, excelente motor pero….. no es mejor que un nissan gtr y muchos menos 500.000€ mejor que es la diferencia de precio. por el mismo precio hay makinas mucho mas exclusivas como ascari, koenisegg etc etc etc y desde luego mas rapidas y potentes.

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