Verificación de carrocerías

3 junio, 2009, modificada el 9 febrero, 2011 por

Tras un siniestro de envergadura, la reparación de la carrocería obliga a un minucioso procedimiento de verificación de medidas para recupera la estructura original en la fase de reparación.

La verificación de la carrocería se lleva a cabo cuando se ha producido un siniestro que haya podido afectar a algún elemento estructural. Por ello, es necesario comprobar las dimensiones para verificar si son correctas, y en caso negativo proceder a su reparación o sustitución. Este proceso es importante: de su correcta ejecución dependen las mediciones correctas y la efectividad de la reparación.

La verificación de las cotas de la carrocería es, por orden cronológico, la primera de las operaciones de la secuencia de reparación. El proceso comienza con la verificación previa, que determina los elementos afectados tanto de mecánica como de carrocería. Aquí se analizan las posibilidades de transmisión de daños observando zonas alejadas del impacto, y se toma la primera idea global del alcance del sieniestro para determinar el proceso de reparación.


La reparación se da por concluida con una verificación que se acomete una vez reparada la carrocería, en la que se comprobará si la reparación se ha realizado de forma correcta.

Si la reparación no respeta las cotas originales el equilibrio dimensional desaparece, lo que afectará a otros componentes mecánicos anclados. Esto puede derivar en un comportamiento dinámico deficiente, en ocasiones con tendencia a perder la trayectoria, desgastes desiguales de neumáticos, falta de adherencia… Por ello es importante valorar si los puntos de anclaje de los conjuntos mecánicos están desviados o la carrocería torsionada, la fatiga de la chapa y puntos estructurales pueden provocar su rotura.


Hay que tener en cuenta que las estructuras han sido diseñadas conforme a cálculos complejos que permiten prever y controlar la absorción de energía producida en un impacto. Esto se logra por medio de la deformación de aquellos elementos que permitan mantener, con el menor daño posible, la integridad del habitáculo.


Si en el momento de producirse la reparación no se siguen criterios técnicos adecuados es fácil variar de forma ostensible los parámetros originales, por lo que las deformaciones de la carrocería, en caso de colisión, dejarán de estar controlados, pudiendo ocasionar daños más severos al habitáculo que si se hubiesen reparado correctamente, lo que puede poner en riesgo la supervivencia de los ocupantes.


La seguridad pasiva de las complejas estructuras de las carrocerías también se verá afectada por reparaciones efectuadas sin el máximo rigor técnico y profesional. Todo ello derivará a una modificación estructural de consecuencias imprevisibles, por ejemplo si se modifica la forma de los perfiles reforzándoles en vez de sustituyéndolos si han sufrido daños importantes, no estirándolos o reconformándolos siempre en frío, o no usando los procedimientos de soldadura adecuados a la calidad y tipo de chapa.


Atendiendo a la influencia de la reparación en la seguridad activa y pasiva del vehículo, es fundamental seguir los pasos que eviten cambios en la estructura del automóvil; es decir, se debe realizar la reparación de forma que se devuelvan a la carrocería sus características originales. Por ello es fundamental la correcta comprobación y verificación de la misma.

En la verificación previa es importante tener presente que no todas las secciones se deforman en la misma magnitud, debido a que existen distintas secciones con diferentes niveles de rigidez. Por ejemplo, la sección central o habitáculo será la de mayor rigidez para proteger a los ocupantes. Por ello, se utilizará como referencia la mayoría de ocasiones al realizar mediciones.


La determinación de las cotas características de la carrocería puede requerir el desmontaje de conjuntos mecánicos, según el sistema y características del banco de verificación a emplear. Las comprobaciones realizadas directamente en los grupos de anclaje de los conjuntos mecánicos garantizan mayor precisión. Para realizar correctamente la reparación se debe efectuar una verificación previa, con una inspección visual y táctil, verificación de la alineación de las ruedas, de las diagonales y de la plataforma.


Estas comprobaciones permite averiguar si la deformación de los elementos ha alterado su simetría geométrica, por lo que se podrán analizar deformaciones sufridas por la carrocería sin necesidad de desmontar conjuntos mecánicos.


Este tipo de comprobaciones se pueden realizar con un compás de varas, provisto de una barra graduada y una serie de utillajes para adaptarlos a las partes en las que realizaremos controles, así como con un alineador de ruedas y unas galgas de nivel suspendidas de la carrocería.


La verificación previa comenzará con una inspección visual y táctil para la comprobación del estado de plegamiento de las piezas afectadas, siguiendo la trayectoria de plegamiento y los efectos ocasionados. Es necesario revisar con especial atención si se detectan lugares donde la chapa ha formado uno o varios plegamientos: suelen avisar que la parte más sólida de la estructura ha sufrido modificaciones. En la zona próxima al golpe, si las piezas estructurales han cedido, las chapas estarán intensamente plegadas, de modo que su localización será sencilla. Sin embargo, interesa comprobar cómo han sido afectadas las zonas alejadas.


Es fácil que la vista no detecte algunas deformaciones por lo que, en ocasiones, será necesario comprobar su estado pasando la mano sobre la superficie de las piezas.


Con la verificación de la alineación de las ruedas se comprobará su alineación respecto a la carrocería.  Si la carrocería está torcida o desviada, o los anclajes de la suspensión y de la dirección se han modificado como consecuencia del golpe, la posición de las ruedas no será simétrica. Si no se realizan estas comprobaciones puede suceder que pequeñas deformaciones de estos elementos se mantengan sin producir dificultades excesivas en la conducción. No obstante, podrían originar desgastes prematuros y de forma anormal en los neumáticos, y también inestabilidad y falta de agarre al abordar una curva. Si la medición se realiza con un compás de varas, éste debe ser muy preciso para detectar pequeñas diferencias.

La comprobación de la deformación experimentada por la carrocería con respecto a la simetría del vehículo se realizará mediante la verificación de las diagonales por medio de un compás de varas. Todas las piezas componentes de la carrocería tienen unas dimensiones determinadas, por lo que en su ensamblaje todas guardan entre sí unas distancias definidas por el constructor. Además, el vehículo ha de ser simétrico con respecto a la línea que pasa longitudinalmente por su centro. Los fabricantes facilitan puntos de medición distribuidos por la carrocería que es preciso verificar cuando se detectan irregularidades en el posicionamiento de alguna pieza afectada. Estos puntos, denominados cotas esenciales o diagonales, se encuentran en la plataforma del piso, en los huecos de puertas, huecos de motor y maletero, alojamiento de cristales…, y son facilitadas por el fabricante en la documentación técnica. Se puede decir que existen dos tipos de cotas esenciales, las que están definidas en cada carrocería por su simetría y las representadas numéricamente que facilitan los fabricantes en sus manuales de reparación.


Por último, en esta verificación previa se comprueban las dimensiones de los puntos correspondientes a la plataforma, y se examinan las deformaciones experimentadas en la carrocería por los esfuerzos de torsión o plegado. Para llevar a cabo este proceso, se sube el vehículo al elevador, pudiendo ser necesario el desmontaje de algún componente, y con ayuda de las galgas de nivel se comprueba la simetría de los puntos.

Hay 2 categorías de daños a resultas de una colisión: directos e indirectos. En los primeros las piezas presentan arrugas y pliegues, y están situados en la zona inmediata al área del impacto; los indirectos son menos visibles y pueden localizarse lejos del impacto. Conocer la diferencia entre ambos y el modo en que se han producido es esencial para la reparación, pues mediante un tratamiento adecuado se podrán corregir ambos de forma simultánea.


En la verificación realizada durante la reparación se utilizará la bancada para controlar los elementos estructurales que hayan podido resultar dañados, y proceder a su sustitución o reparación.


A modo de conclusión, es básico realizar un proceso de reparación en el que se efectúen todas las verificaciones necesarias, desde la inspección previa hasta la final o de comprobación. La verificación previa servirá para detectar los elementos deformados y planificar su restitución. La verificación final es útil para constatar que la carrocería ha recuperado su equilibrio dimensional.

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