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Ventajas e inconvenientes de viajar con las luces encendidas de día

16 Noviembre, 2016 por

Aunque los coches matriculados nuevos equipan luces de marcha diurna, muchos conductores dudan sobre si es eficaz o no el encender las luces para viajar durante el día. Desde el punto de vista de la seguridad, que debe ser la prioridad, está claro que sí se deben encender, pero también tiene sus inconvenientes y los analizamos aquí.

Ventajas e inconvenientes de viajar con las luces encendidas de día4

Antes de que saliesen al mercado los coches con luz diurna era frecuente que la gente nos “fusilase” con las ráfagas si conducíamos con las luces encendidas. Parecía que esta buena costumbre molestase.

Es cierto que, en un país con bastantes horas de luz y soleado como el nuestro, el circular con las luces encendidas durante el día no es imprescindible, pero desde luego es muy recomendable para nuestra seguridad. Todos los estudios indican que un coche con las luces encendidas es percibido por el ojo al doble de distancia, es decir, multiplicamos nuestra seguridad por dos.

El mayor contraste que genera el llevar las luces encendidas hace que sea mucho más fácil calcular correctamente la distancia a la que circula el coche. Esto nos permite calcular mucho mejor una maniobra tan peligrosa como un adelantamiento, por ejemplo.

Aunque nuestro país sea soleado y más luminoso que otros más al norte de Europa, en invierno el sol incide con un ángulo que reduce bastante la visibilidad. Aunque haga sol, si la carretera está mojada porque haya llovido unas horas antes, el reflejo del sol en el asfalto húmedo también nos deslumbra y hace que no percibamos bien al tráfico que circula de frente.

Desde el punto de vista de la seguridad no hay duda posible. Circular con las luces encendidas es mucho más seguro y es muy recomendable. Además, nos evitamos despistes como entrar en un túnel y no encenderlas, olvidarnos de ponerlas cuando está atardeciendo o amaneciendo, un banco de niebla o polvo, etc.

Sí, ya sé que hay coches que tienen encendido automático de las luces, pero esos sistemas (que sí evitan el problema en los túneles o cuando es completamente de noche) no encienden los faros cuando hay niebla, lluvia intensa, al amanecer… situaciones en las que hay claridad pero se ve realmente mal y en las que es imprescindible encender el alumbrado. Recuerda que claridad y visibilidad no siempre van unidas.

Inconvenientes al circular con las luces encendidas de día

Circular con las luces apagadas reduce el consumo y el desgaste de los faros.4
Circular con las luces apagadas reduce el consumo y el desgaste de los faros.

Siempre hay quien defiende que no se deben encender durante el día porque producen una serie de problemas. Es cierto que hay algunos inconvenientes cuando circulamos con las luces encendidas, pero no compensan en absoluto frente a la reducción de la probabilidad de sufrir un accidente. Sólo con evitar un siniestro que pueda llegar a ser mortal ya merece la pena que todos llevemos las luces encendidas.

Los principales “argumentos” para no encender las luces durante el día son:

  • Aumenta el consumo de combustible: unos faros halógenos tienen una potencia de 110 W. Esto aumenta el consumo eléctrico y hace que el alternador absorba más energía al motor. La diferencia de consumo entre circular con los faros encendidos o apagados se estima en aproximadamente un litro cada 7.000 km. Afecta mucho más llevar mal la presión de los neumáticos que el llevar las luces encendidas.
  • Desgaste del alternador: realmente el alternador está girando siempre y las piezas sometidas a desgaste en el alternador son principalmente los rodamientos y los colectores, cuyo envejecimiento se debe a que es una pieza que gira, no a la carga a la que esté sometido el alternador. El mayor desgaste que se produce en este elemento por llevar el alumbrado encendido es despreciable frente a llevarlo apagado.
  • Desgaste de las lámparas: esto es lógico. Las lámparas tienen unas horas de vida, cuánto más tiempo estén encendidas antes se funden, tanto las halógenas como las de xenón o LED. Aunque una lámpara halógena es muy barata, las de xenón o LED pueden ser muy caras de sustituir.
  • Oscurecimiento de los faros: las lámparas generan calor al funcionar y ese calor hace que la óptica de los faros se oscurezca al adherirse a ella el polvo caliente que hay en el aire. Es un efecto similar al que hace que se oscurezcan las paredes en la zona superior de los radiadores, por las corrientes de convección que se producen alrededor de una zona caliente rodeada de aire más frío. En el caso de los faros de xenón también envejece el “cristal” (realmente son de material plástico) de los faros debido a que es una luz que emite bastante radiación ultravioleta que ataca al material del faro.

Ventajas de encender las luces durante el día

En situaciones como ésta, con las luces apagadas somos casi invisibles, aunque sea de día.4
En situaciones como ésta, con las luces apagadas somos casi invisibles, aunque sea de día.

La principal ventaja es que evitamos accidentes. Sólo por ello deberíamos hacerlo todos, pero no es ésa la única ventaja.

  • Más comodidad: si nos acostumbramos a encender las luces en cuanto salimos fuera del tráfico urbano no tenemos que estar pendientes de encencerlas si entramos en un túnel, si atravesamos una nube de polvo, si empieza a llover… podemos concentrarnos más en otros problemas. Situaciones como la niebla, entrar en un túnel, etcétera, son momentos de riesgo en los que cuanto más “trabajo” ya tengamos hecho más podremos concentrarnos en superar el problema. Esto reduce nuestro estrés al conducir y también significa un aumento en la seguridad del tráfico.
  • Somos más visibles: esto es evidente. Un coche con las luces encendidas se ve desde 240 m de distancia incluso en condiciones como el ocaso o con lluvia. Esta distancia se reduce a la mitad en el caso de llevarlas apagadas.
  • Evitamos multas: si hay niebla, entramos en un túnel… y no llevamos las luces encendidas nos pueden sancionar.
  • Evitamos riesgos en situaciones críticas: una de las cosas más peligrosas en el tráfico son los bancos de niebla, nubes de polvo o humo, etc. Se trata de situaciones muy puntuales en las que la mayoría de los conductores no enciende las luces porque les coge por sorpresa, el cerebro se estresa y se concentra en tratar de ver, olvidándose de encender las luces para hacernos visibles. Por eso suele haber tantos accidentes por alcance y en cadena en estas situaciones. Si siempre tenemos las luces encendidas siempre seremos más visibles.

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Rubén Fidalgo

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