Trucos para comprar o vender un coche “por el olfato”

10 Julio, 2014, modificada el 15 Julio, 2014 por

Dentro de los apartados que debemos revisar con nuestros sentidos ante la compra o venta de un coche usado, hoy dejaremos de lado la vista, el tacto y el oído para centrarnos en el olfato. Y es que respecto al gusto, lejos de pretender que lamas la carrocería, lo asocio a tu elección de marca y modelo. Hay gente “pa’ to”, ya sabes…

Trucos para comprar o vender un coche “por el olfato”2

En esta ocasión atenderemos a los olores, un aspecto cada vez más cuidado por los fabricantes, teniendo muchos de ellos importantes departamentos de I+D cuya misión es dar con el “olor a coche nuevo” único y característico de cada marca. En serio, existen.

Pero pasan los años, las personas, animales y cosas, los accidentes y los incidentes y nuestro vehículo comienza a emitir un perfume no del todo parecido al Chanel Nº5. Es natural y no por ello nos hemos de sentir más “cochinos”. Al igual que nuestra ropa, nuestra casa y nuestros complementos, nuestra marca aromática queda por doquier, ya que más o menos, mejor o peor, los seres humanos huelen.

Ahora bien, una cosa es que nuestro coche conserve nuestro olor en límites sólo perceptibles por el olfato de nuestra mascota y otra cosa es que atufen la nariz más congestionada.

Olores en el coche: cuidado con…

En el mercado de coches de ocasión regido por compraventas, generalmente los coches que “entran” son sometidos a un proceso de reacondicionamiento que incluye una deodorización de la tapicería, borrando cualquier rastro perceptible de la presencia de nuestra vida en su interior. Es la idea: cuando más nuevo parezca y más a nuevo huela, mejor.

Sin embargo, en el mercado de coches de segunda mano pertenecientes a particulares sí he encontrado alguna vez “mofetas con ruedas”: automóviles cuyo perfume pasaba inadvertido a su dueño, pero a un olfato nuevo podían llevarle hasta la arcada al primer husmeo.

  • En este campo, mucho cuidado con los animales de compañía. Casi todos los que tenemos uno ya estamos en gran parte insensibilizados a su olor, pero eso no quiere decir que éste no exista en nuestro vehículo.
  • Lo mismo te digo de las “precipitaciones” de los más pequeños. Los bebés pueden pasar de oler a cielo a apestar como el mismísimo infierno en décimas de segundo. Y si no somos serios a la hora de limpiar el desaguisado inmediatamente… puede que el hedor a leche agria nos acompañe toda la historia del coche.
  • Por otro lado está lo de comer y beber dentro del vehículo, cada vez más frecuente como otro de los males de esta vida moderna (te recuerdo que debes hacerlo cuando no estés en marcha, ya que al volante se puede multar cualquier actividad que pueda considerarse una distracción). Una vez dicho esto, ojito con las bebidas azucaradas. Una sola gota de líquido para deportistas en la consola central puede dar al traste con toda una botonera. Lo sé porque me ha pasado. Y la comida, si es caliente, también nos puede dejar  un “recuerdo” interesante -y estomagante- durante días o meses, según sea la frecuencia de la ingesta sobre cuatro ruedas.
  • Todo esto por no hablar de los restos de alimentos: pequeñas porciones que caen o se esconden en los recovecos más inaccesibles del habitáculo. Recuerdo que cuando empecé en la profesión una vez me hicieron limpiar la unidad móvil del medio para el que trabajaba, en la que pasábamos horas. Como soy una persona con mucha determinación, no dudé en desmontar hasta los paneles de alguna puerta. De entre todos los huecos saqué restos para dar de comer a una familia de 6 miembros, desayuno, merienda y cena, durante dos semanas.

Si quieres vender tu coche, límpialo así

Yendo ya al “turrón” de asunto, lo que procede es siempre ser cuidadoso con lo que metemos y sacamos de nuestro coche. Aunque no huela a nada -a nuestro parecer-, conviene hacer una buena revisión y limpieza interior si procede, especialmente si nuestra intención es venderlo.

En lugar de camuflar el problema con ambientadores -huid de los automóviles que en mercado de ocasión exponen tres Ambipur en su salpicadero- lo suyo es localizar la fuente y acabar con ella. Para tal fin, recomiendo un sencillo tratamiento de agua y jabón en los guarnecidos y tapicerías textiles y un secado con secador. No lo dejéis nunca secar al sol con las ventanillas subidas, porque entonces lo que conseguiréis es olor a humedad. Otro proceder que arroja buenos resultados es el lavado con vapor. La más humilde “vaporeta” puede hacer mucho por vuestros asientos y alfombrillas.

Por supuesto, no os olvidéis de pasar a conciencia el aspirador, siendo especialmente insistentes en zonas de “invisible captación de roña”, como el lugar donde se junta la butaca de los asientos con su correspondiente respaldo o bajo el cobertor del maletero.

Tampoco está de más usar uno de esos rollos de papel pegajoso para acabar con pelos y mocos. Asúmelo, en un coche usado y “vivido” te vas a encontrar con ellos sí o sí.

Los automóviles equipados con tapicería de cuero son menos propensos a coger más olor que el de la propia piel del animal. Si eres puntilloso con este tema y buscas coche, te aconsejo que en el mercado de segunda mano busques uno con dicha opción. Y a la hora de limpiarlo, también es más fácil… hasta cierto punto. Con un trapo mojado se saca lo gordo, pero para dejarlo impecable vas a tener que recurrir a algún producto específico para este material y armarte de tiempo y paciencia, ya que es necesario aplicarlo poco a poco y haciendo circulitos por todo el interior.

Tampoco olvidemos el techo. En coches de fumadores, éste suele presentar un aspecto bastante desagradable y, aunque poco, ser fuente de olor. Su limpieza es delicada, ya que si aplicamos vapor, puede llegar a desprenderse o hacer aguas, en el mejor de los casos. Probemos con una esponja y, si no hay manera, igual merece la pena sustituirlo, pues no es una pieza costosa.

Si quieres comprar un coche de segunda mano, ¿quién paga la limpieza?

Con estos mínimos consejos tendréis un coche limpio e inodoro para su venta o disfrute. Y si estáis en la situación de comprar y el vehículo de vuestro interés os huele a chamusquina -y no hablo de desconfianza en el trato- podéis pactar con el vendedor que él asuma el importe de un acondicionamiento en un establecimiento especializado. Cuesta entre 80 y 250 euros, según lo difícil del reto. O vais a medias. Seguro que a ambos os merecerá la pena y tu pituitaria lo agradecerá.

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Curro San Miguel

2 Comentarios

Camionator 11 Julio, 2014

Es curioso, porque los olores van también por marcas. Hace poco un amigo se compró un BMW nuevo y olía fatal. Mi mujer tiene un Renault Scénic que, aun hoy, cuando lo aparca al sol mucho rato echa una peste plastiquera de mil demonios. Serán olores toxicos???

Rubén Fidalgo 11 Julio, 2014

A mí me llama la atención el olor amargo de los interiores de Tata y SsangYong

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