Testigos luminosos y sistemas de asistencia

17 Marzo, 2015, modificada el 20 Marzo, 2015 por

Repasamos el funcionamiento de los testigos luminosos correspondientes al sistema antibloqueo de ruedas (ABS), control de tracción (TCP) y control de estabilidad (ESP). ¿Cuando se encienden? ¿Qué significa el parpadeo?…

Testigos luminosos y sistemas de asistencia6

Como los Testigos de Jehová y los testigos de cargo, una serie de luces en el cuadro de nuestro coche dan fe de la existencia y de las condiciones de funcionamiento de los diversos sistemas de seguridad disponibles.

No entraré en este caso a valorar el aluvión de novedades tecnológicas que un automóvil hoy en día puede equipar (avisador de objetos en el ángulo muerto, sistema de frenada de emergencia, avisador de cambio involuntario de carril, control de velocidad con radar de proximidad…) y que hacen parecer a no pocos una verbena con volante.

Y no lo haré porque, aunque su difusión se va generalizando, todavía queda mucha gente que opta por “lo básico y lo de serie” para abaratar la factura de su coche nuevo, o que busca el remplazo de su vehículo saliente entre las ofertas de coches usados. Y éstos, a menos que sean muy recientes o muy de lujo, no cuentan con semejante jolgorio.

Lo que sí que tendrá la mayoría será lo importante y a lo que yo voy: sistema antibloqueo de frenos, control de tracción y control de estabilidad. Amén de entre uno y cuatro airbags –tirando por lo bajo-.

Si en el mencionado antibloqueo de frenos la denominación ABS (Antilock Brake System) se da por buena, los fabricantes a la hora de llamar a los otros dos mediante los socorridos acrónimos se están volviendo cada vez más crípticos.

Aquí me referiré al TCS como control de tracción y al ESP como control de estabilidad. Es lo más aceptado, pero, según qué marca, encontraremos DSC, DSP, ESR, EDC, DTC, DDC, TRS, ASC, PDT, OGT… y demás.

En cuanto a su representación gráfica, parece que hay más consenso. Así, para el ABS se utiliza un círculo con dos asas y la leyenda en su interior y, para el resto de controles, el dibujito de un coche que patina o simplemente las siglas del sistema en color naranja. Dicho esto, veamos brevemente lo que hacen.

El ABS nos permite seguir teniendo el control de vehículo ante una frenada de emergencia. Como evita que las ruedas se bloqueen, podemos utilizar la dirección para maniobrar rápidamente y esquivar el peligro.


Sistema antibloqueo de ruedas6
El sistema ABS evita que las ruedas se bloqueen durante la frenada, manteniendo una trayectoria estable.


El Control de Tracción busca mantener la motricidad en márgenes apropiados para nuestra seguridad. Fundamentalmente, corta el suministro de energía a la rueda –siempre hablando del tren motor- con menor tracción, para que no patine, permitiendo así que la que disfrute de mejor apoyo lleve la batuta en la situación.

El Control de Estabilidad es muy parecido pero no igual y, de un tiempo a esta parte, actúa de manera solidaria e indisoluble del Control de Tracción. Lo que hace el ESP es frenar la rueda “desmandada”, y frenar no es lo mismo que no acelerar. Además puede actuar sobre las cuatro ruedas operando sobre sus frenos de manera imperceptible y aumentando así varios enteros la seguridad, sobre todo en calzadas mojadas o a la hora de abordar curvas.

ESP Sobreviraje Peugeot RCZ6
Sin el control de estabilidad, en una situación como ésta es fácil acabar fuera de la carretera.

Para poner a prueba ambos sistemas, existe la llamada “prueba del alce” (y se llama así porque simula la intromisión de un alce en la carretera y el volantazo que provoca en el conductor que se lo encuentra), en la que durante años han estado fracasando estrepitosamente los grandes todo terrenos de campanillas.

Ahora ya no, ahora ya le han cogido la medida y han calibrado sus sistemas hasta tal punto que, vista alguna prueba en directo y desde fuera, muchos están tan aplomados que más parece una maniobra de aparcamiento que una acción evasiva al límite.

Si del ABS rara vez observaremos testigo luminoso alguno (a menos que el sistema se estropee,  que lo marcará en rojo con la leyenda que ya expliqué),  con el TCS/ESP sucede una cosa bien distinta, y es que este sistema es desconectable.

“¿Y para qué?” os preguntaréis. Pues no es sólo para que ciertos “quemadillos” puedan derrapar a sus anchas o probar las bondades de su chasis, sino sobre todo porque, en determinadas ocasiones, es preceptible patinar. Por ejemplo, a la hora de afrontar una rampa nevada.

Por ello y al accionar el arranque, el testigo del sistema ha de encenderse para poco después apagarse. Eso es que está “OK”.

Testigo luminoso ESP6
El testigo del ESP se enciende cuando desactivamos el sistema.

Aquí existe una tremenda confusión de la que hasta son partícipes algunos compañeros míos. Ver parpadear la luz naranja del testigo del TCS/ESP durante la marcha no quiere decir que está actuando, sino todo lo contrario: que la situación ha excedido sus límites de control y no puede operar con normalidad.

Cuando está bien y está funcionando, no hay luz ninguna que nos lo indique, sólo y alguna vez la sensación de que alguien nos está frenando al acelerar con fuerza a la salida de una curva, por ejemplo.

De un lustro a esta parte, la electrónica rige de manera conjunta los tres sistemas, por lo que, en caso de avería, es muy raro que se estropee de manera aislada uno de ellos. De hecho, es muy raro que se estropee ninguno. Si hay fallo, se nos encenderán los testigos oportunos y lo más posible es que toque cambiar la centralita que los gobierna. Y ojo, no suele ser barato.

En el mercado de ocasión, desechad los coches que os vengan con los testigos de sistemas de seguridad encendidos por mucho que el dueño os diga que es “una tontería”. Y presionad siempre los botones, preferiblemente en parado, que los activan y desactivan para verificar que los indicativos luminosos no han sido manipulados.

Ahora, otra cosa: son ya unos cuantos los que me preguntan, cuando se plantean adquirir un coche usado, si es “seguro” comprar uno que no tenga todos estos controles.

Aquí hay que puntualizar que diversas legislaciones van buscando hacerlos paulatinamente obligatorios, pero en la actualidad hay un buen puñado de coches en el mercado de ocasión que no cuentan con “demasiada asistencia” en este punto.

Por fortuna, muchos ya vienen desde hace una década con al menos ABS, y no hemos de ser muy puntillosos con la antigüedad del sistema: aunque ha evolucionado con los años, lo ha hecho en el calibrado de los sensores y funciones añadidas, pero, en lo importante, el de primera generación sigue siendo tan válido como el actual (por la novena, creo que van).

Y del TCS/ESP… a todos les digo lo mismo. Los que llevamos conduciendo más de quince o veinte años ya empezamos con coches sin sistema de control alguno y seguimos aquí. Y es que nuestra precaución y sentido común son los que marcan los límites. Aunque lo deseable es contar con toda la seguridad posible, no hay otra “contraindicación grave” a la hora de conducir un vehículo sin sistemas de asistencia que hacerlo con cabeza, el mejor sistema de seguridad posible.

El susto viene cuando nos hemos acostumbrado a que “otro” mire por nosotros y nuestro bienestar y, de repente, pasamos a otro caso en el que debemos tomar el mando. Toca de nuevo aguzar los sentidos y conservar la prudencia, pero, vamos, que esto pasa con los coches, con la política, en la cola del McAuto y en, general, en la vida.

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