¿Te puedes electrocutar en un coche eléctrico o híbrido?

12 Septiembre, 2016 por

Hace unas semanas que estalló la polémica por un accidente en el que se vio implicado un Tesla S y los bomberos mostraron ciertas reticencias a la hora de excarcelar al conductor por temor a ser electrocutado. ¿Qué hay de cierto en este temor? Vamos a ver qué hacen los fabricantes para evitarlo.

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En nuestro reportaje sobre los mitos de la gasolina hablamos de los estragos que el cine había causado en la opinión pública. La escena de un coche explotando por un cigarrillo en un reguero de gasolina tras un accidente se queda clavada en la retina, y en el cerebro. Ahora que los coches poco a poco se irán volviendo eléctricos, el miedo es otro: ¿Te puedes electrocutar en un coche eléctrico o híbrido?.

Hace unas semanas que surgió la polémica por la muerte de un conductor de un Tesla S en Amsterdam. Parece ser que los bomberos que acudieron al accidente tardaron más de lo normal en excarcelar al hombre por las precauciones que debieron tomar para asegurarse de no morir electrocutados. Todo apunta, por otra parte, a que el conductor falleció instantáneamente debido al impacto, por lo que tampoco tenía sentido asumir un riesgo innecesario por parte de los bomberos.

Desde hace años, la industria del automóvil se está planteando la necesidad de aumentar el voltaje de la instalación eléctrica de los coches de los 12 voltios actuales a los 48 voltios. Uno de los motivos por los que este salto es complejo es, precisamente, la seguridad.

El cuerpo humano es un conductor eléctrico relativamente bueno debido al agua y las sales minerales que tiene nuestro organismo. Por suerte, nuestra piel es un aislante, aunque no muy eficaz. En concreto, la piel de nuestras manos (siempre que esté seca y sin heridas) es capaz de evitar que nos atraviese una corriente de hasta unos 36 o 40 voltios. Por ello se ha fijado como tensión de seguridad los 24 voltios. De este modo, la luz que se emplea en algunos trabajos tiene esa tensión como máximo.

No es una casualidad que en los coches, tractores y camiones también sea ésa la tensión máxima; en los turismos y motos normalmente son 12 V. Por encima de los 30 voltios, nuestra piel no nos protege de una descarga eléctrica y tampoco hace falta que sea de más voltaje para matarnos. En realidad, lo que nos mata es la intensidad, no el voltaje. Unos pocos mili amperios son suficientes para acabar con nuestra vida si atraviesan un órgano vital como el corazón, por ejemplo.

En un coche eléctrico o híbrido conviven dos circuitos eléctricos principales. Uno de ellos trabaja con una tensión normal de 12 o 24 voltios y es el que alimenta a los consumidores normales del coche (elevalunas, alumbrado, limpiaparabrisas, sistema de audio…). El otro es el de alta tensión, que puede llegar hasta los 500 voltios en la actualidad.

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Las alertas son numerosas.

Esta tensión es casi 20 veces más alta que la mínima necesaria para saltar la barrera de nuestra piel, así que sí, técnicamente es posible morir electrocutado en contacto con un coche eléctrico o híbrido, lo mismo que al secarnos el pelo, poner el microondas, encender la luz de la mesilla o enchufar el cargador del móvil. Sin embargo, nadie parece tener miedo al hacer ninguna de estas cosas tan cotidianas. El motivo es que hay sistemas de seguridad que evitan que nos electrocutemos, lo mismo que en los coches.

Las baterías de los híbridos y eléctricos van montadas en unas cajas blindadas, los cables de alta tensión son de un color llamativo y unificado. Su aislante es blindado y con un repelente para evitar que los roedores los muerdan, hay dispositivos que desconectan la alimentación eléctrica en caso de impacto, etc.

Sin embargo, es cierto que en un accidente es imposible garantizar que todos estos dispositivos funcionen correctamente y que no se dañen con el propio impacto. Por ello, los fabricantes de automóviles eléctricos e híbridos están obligados a hacer público un documento de seguridad en el que se especifica cómo se deben realizar los trabajos de seguridad en caso de accidente, así como cuando deban ser manipulados en un taller.

Por ejemplo, en el caso de necesitar una intervención en el sistema eléctrico, el mecánico del vehículo está obligado a desconectar la corriente del coche en un interruptor general y a dejar un cartel visible en él para alertar a otros compañeros de trabajo de que en ese automóvil se están realizando tareas en el sistema de alta tensión.

Del mismo modo, las autoridades tienen acceso a esta hoja de seguridad del vehículo y deberían formarse para saber cómo actuar en caso de necesidad.

También nosotros como usuarios deberíamos leernos el manual de instrucciones del coche y conocer dónde están los puntos de alto riesgo y las zonas de seguridad en el caso de tener que remolcar el coche, rescatarlo de una inundación o similares. Por desgracia, lo más probable es que el 99% de los propietarios de un coche híbrido o eléctrico que lean este reportaje no hayan leído nada al respecto en sus manuales.

Con esto no quiero crear polémica ni asustar a nadie. Realmente la probabilidad de morir electrocutado por culpa de un coche híbrido o eléctrico es bajísima, pero no es imposible.

En caso de ver un coche híbrido o eléctrico siniestrado, debemos ser precavidos, evitar en lo posible el tocar partes metálicas, especialmente si vemos que son cables o baterías, pero no debemos huir del lugar. Debe prevalecer nuestra obligación de prestar auxilio. Si desconocemos las características del coche y no tenemos acceso a esta información, mejor no arriesgarnos y que sean los servicios de emergencias los que actúen.

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Rubén Fidalgo

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