Cómo sobrevivir a la carretera convencional

22 Agosto, 2016, modificada el 3 Marzo, 2017 por

¿Cómo sobrevivir en una carretera convencional? Te mostramos ideas, trucos e indicaciones para circular mejor, y con más seguridad, en las carreteras convencionales porque la mayoría de fallecidos -2 de cada 3- suceden en este tipo de vías; aunque la mayor cantidad de desplazamientos se hagan por autopista o autovía.

Cómo sobrevivir a la carretera convencional12

Las salidas de vía y las colisiones frontales son los “accidentes tipo” que más se dan en la carreteras convencionales. De esta manera, y tomando como ejemplo los datos de la DGT del año 2014, de las 1.688 personas fallecidas en accidentes de tráfico, 957 lo fueron en un accidente que tuvo lugar en una carretera convencional.

Por supuesto que debemos tener cuidado en los desplazamientos por carreteras convencionales que nos llevan a nuestro destino, pero es tan importante, si no más, no bajar la guardia en los desplazamientos cortos. En esa carretera “que te conoces de toda la vida” puede surgir un imprevisto de la misma manera que si fuera la primera vez que pasas por ella.

Antes de ponernos “en carretera”, debemos haber revisado el coche: niveles de aceite y agua y presiones, como mínimo. Nada de alcohol –no le des vueltas, nada de alcohol es nada de alcohol- y cinturones de seguridad para todos los pasajeros.

¿Qué es una carretera convencional?

Al aproximarnos a una gasolinera podemos pensar en personas yendo andando a ella para comprar.12
Al aproximarnos a una gasolinera, podemos pensar en personas yendo andando a ella para comprar.

Una carretera convencional es una vía que no está desdoblada y sólo tiene –por norma general- un carril para cada sentido. De esta manera, no reúne las características de las autopistas y autovías.

Además, encontramos las carreteras secundarias, que, con gran parecido con las convencionales, son aún más peligrosas que éstas: las intersecciones y las incorporaciones suelen estar al mismo nivel, los trazados de las carreteras suelen ser más antiguos, hay muchos tramos montañosos y, también en ambas, hay que invadir el carril contrario para adelantar. Todas estas características hacen de las carreteras convencionales y las secundarias escenarios más difíciles para la conducción y, por tanto, más propicios para que sucedan accidentes.

Características de una carretera convencional

La propia carretera nos exige mucha más atención, porque no es un “simple carril” por el que desplazarnos, como pudiera ser en la autopista. En la carretera convencional encontramos cambios de rasante, curvas más o menos cerradas y hasta de visibilidad reducida. Su trazado, como nos advierte la DGT, es más anticuado que el de las autopistas, por lo que puede que no encontremos el mejor camino para circular, sino el menos difícil de crear en relación con la orografía. Seguramente, la señalización no sea todo lo moderna y abundante que nos gustaría y, por la noche, está tan iluminada como lo consigan nuestros faros. Todo esto nos lleva a un entorno de, como decimos, mayor dificultad para conducir.

Cómo conducir en una carretera convencional

En las carreteras convencionales, deja distancia de seguridad: podrás conducir más fácilmente.12
En las carreteras convencionales, deja distancia de seguridad: podrás conducir más fácilmente.

Antes de nada, debemos crear nuestra “zona de seguridad”. Olvidaos de ir en grupo o pegados al de delante, la distancia de seguridad cobra más sentido que nunca. Dejando unos 50 o 75 metros de distancia con el coche que nos precede, podremos mantener nuestra propia velocidad, no necesitaremos reducir y acelerar “al son que marque el de delante”, no le atosigaremos y -muy importante- tendremos un amplio campo de visión.

Esto nos servirá para poder anticipar las maniobras. Si tengo visibilidad, me percataré de que se incorpora un tractor desde la huerta colindante con la carretera; si tengo visibilidad, reaccionaré antes frente al animal que se ha escapado del coto privado de caza; si tengo visibilidad…, podré actuar con tiempo ante lo que vea.

Además, dejaremos espacio para que vuelva a su carril un coche que nos adelante, porque siempre, siempre, siempre debemos favorecer el adelantamiento. Nada de acelerar para que no nos adelante, nada de no dejar espacio para que vuelva al carril. Vive y deja vivir: si nos quieren adelantar, que nos adelanten.

Hemos de tener un cuidado especial en las incorporaciones. Al ser una calzada de doble sentido, podemos incorporarnos mirando por el retrovisor, para cerciorarnos de que no viene nadie por detrás, sin fijarnos que viene alguien por delante… ¡adelantando! Deberemos mirar antes de iniciar la maniobra con decisión.

En un cambio de rasante debemos ceñirnos a la derecha y reducir la velocidad.12
En un cambio de rasante debemos ceñirnos a la derecha y reducir la velocidad.

En los cambios de rasante, es interesante situarnos a la derecha, muy pegados al arcén, por si viniera alguien adelantando –nadie nos salva de que otros cometan infracciones-. Así, podríamos frenar y meternos en el arcén. Si viene alguien adelantando hacia nosotros, frenaremos y nos echaremos a la derecha, incluso invadiendo el arcén. Ya tendremos tiempo de algo tan común entre los españoles como es “gritar, hacer gestos y aspavientos y dar las largas”; de momento, frena y ponte a la derecha.

En las curvas de visibilidad reducida, propias de carreteras secundarias, podemos usar el claxon para advertir de nuestra presencia. Si nos responden, podemos saber que alguien se aproxima.12
En las curvas de visibilidad reducida, propias de carreteras secundarias, podemos usar el claxon para advertir de nuestra presencia. Si nos responden, podemos saber que alguien se aproxima.

Las curvas de visibilidad reducida están “a la orden del día” en una carretera convencional y, más aún, en una secundaria. Para abordar curvas de visibilidad reducida en este último tipo de vías, en el que suele haber una calzada sin carriles delimitados o con uno para ambos sentidos, convendrá hacer sonar el claxon para advertir de nuestra presencia. Si obtenemos respuesta, ya sabemos que viene alguien y nos ceñiremos a la derecha. Si nadie nos “devuelve el claxon”, podremos pensar que hay vía libre y, pegándonos a la derecha y sin confiar ciegamente, sí que sabremos un poco más que, seguramente, tenemos vía libre detrás de la curva.

¿Quién está en la carretera?

En un carretera convencional podemos encontrar los más variopintos usuarios, debemos tener especial cuidado y respeto.12
En un carretera convencional podemos encontrar los más variopintos usuarios, debemos tener especial cuidado y respeto.

Como podemos suponer, la carretera no está ahí para nosotros solos. Está “habitada” por un variopinto grupo de usuarios, porque “todos” los usuarios de la vía tienen derecho a ir por una carretera convencional: desde peatones o ciclistas hasta tractores, pasando por coches, motos o camiones, por citar una serie de vehículos más comunes. Todos circulamos por la misma calzada, como mucho los peatones irán por el arcén, y eso nos obliga a extremar las precauciones.

Puede que detrás de una curva haya un coche parado con una avería, que nos encontremos con varios peatones –por cierto, deben caminar por la izquierda, viendo a los coches venir de frente-, con un grupo de ciclistas, o de moteros –qué “manía” tienen de ir en grupo-, con un camión cargado y en plena subida, con un rebaño de animales… o hasta el carro del chiste de Eugenio. En fechas de mayor uso de estas vías, como es en el verano, podemos encontrarnos una retención repentina. La distancia de seguridad nos permitirá frenar a tiempo y, como es un obstáculo, deberemos encender el “warning”.

Los ciclistas poblan las carreteras convencionales. Podemos adelantarles aunque haya línea continua.12
Los ciclistas pueblan las carreteras convencionales. Podemos adelantarlos aunque haya línea continua.

En los alrededores de las estaciones de servicio puede haber caminos y urbanizaciones con los consiguiente peatones o paseantes. Lo de “ir por hielo a la gasolinera” es tan de verano como leer el periódico y, en ambos casos y seguramente, cruzaremos la carretera andando para comprarlos en la gasolinera.

Dejamos para el final la caída del sol. Para conducir, tan malo es el amanecer yendo hacia el este, como el atardecer yendo hacia el oeste. Si podemos evitarlo, mejor. Una manera de mejorar la visibilidad es tener los cristales muy limpios, tanto por fuera como por dentro. El humo del tabaco, una vez más, es dañino (esta vez lo es para nuestra visión).

El sentido común, el respeto –y la alerta- por los demás y el cuidado de nuestro espacio y seguridad serán nuestros grandes aliados al circular por una carretera convencional.

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Nacho Torres

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