Reportaje

Coches míticos: Seat 132, el Serie 5 ibérico

CLIMATRONIC
SEAT ZONA FRANCA
13-5-2020

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16 de octubre, 2021

El Seat 132 fue el buque insignia del catálogo de Seat en su época. Incluso hoy en día sigue sin haber un modelo de la marca española posicionado en el estatus que en su día alcanzó el 132. Cerca de cumplir 50 años y aprovechando que podría circular por Madrid Distrito Central, le dedicamos este homenaje.

En 1972 Fiat presentaba el 132 y pocos meses después llegaba a su filial española como Seat 132 para convertirse en el buque insignia de los modelos españoles, algo por debajo del Dodge 3700 fabricado por Barreiros en Villaverde en cuanto a potencia, prestaciones y empaque, pero más moderno y acorde a los tiempos. Su estilo fue obra del maestro Gandini, escultor entre otras maravillas del Lamborghini Miura, y uno de los mejores diseñadores de automóviles de todos los tiempos. En el encargo, Fiat le dejó muy claro que no quería nada que pudiera resultar demasiado rupturista, pero sí elegante y moderno.

Gandini en ese momento también estaba trabajando para la BMW en el diseño de su nueva berlina, la nueva Serie 5, y está claro que hay varios puntos en común en el diseño de los Fiat/Seat 132 y el BMW Serie 5 E12, como los dobles faros redondos y el frontal en cuña invertida o, sobre todo, la silueta lateral con el pilar C cortado por las salidas de descompresión del habitáculo, así como las proporciones generales del modelo. Esto generó algunas críticas y quejas por parte del público de la época y es probable que a las propias marcas implicadas tampoco les hiciese demasiada gracia.

Con un estilo similar al del Fiat 130 pero más compacto y ligero, el Fiat/Seat 132 tenía unas líneas muy atractivas y a la moda, con una gran superficie acristalada y un diseño elegante. En España el Seat 132 era un modelo bastante caro, reservado a los más pudientes de una clase media en auge.

Seat 132: símbolo de éxito

El 132 era el coche de la clase media más pudiente.

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Llegó para dar relevo al Seat 1500, pero el 132 suponía un salto adelante enorme en cuanto a estilo, calidad y tecnología. Aunque mantenía el esquema clásico de motor delantero y tracción trasera con eje rígido, el 132 suponía una revolución frente al mítico «milqui». Su carrocería permitía un mejor aprovechamiento del espacio y ofrecía un interior más confortable y holgado y sus mecánicas de gasolina con el alegre motor de doble árbol plantaban un abismo con su predecesor en cuanto a prestaciones.

En España pronto el buque insignia de Seat fue ocupando el puesto de vehículo oficial de los funcionarios de más alto rango y su precio lo hacía accesible a un público que no abundaba demasiado, de ahí que sus ventas no fuesen muy elevadas, aunque buenas para un coche de este porte y precio. Por desgracia para los españoles, el Seat 132 no fue nunca un modelo muy cotidiano en las carreteras españolas, y en la actualidad tampoco es fácil encontrar supervivientes en buenas condiciones, y eso que su calidad de fabricación era claramente superior a la de los modelos inferiores de la marca.

En su época la prensa alababa su diseño, su confortable habitáculo, las prestaciones y los potentes frenos de disco con servoasistencia. En contra, en cambio criticaban su dirección por recirculación de bolas algo imprecisa y que sus motores de gasolina tenían un temperamento demasiado sport y con mucho brío en la zona alta, pero con unas recuperaciones pobres a bajo régimen.

El Seat 132 se ofrecía en España con 3 posibles mecánicas de gasolina con cilindradas de 1,6; 1,8 y 2 litros muy cercanas en cuanto a potencias (98, 105 y 109 caballos respectivamente), pero que tenían un carácter bastante diferenciado, sobre todo el dos litros, que ofrecía una mejor respuesta a medio régimen que mejoraban bastante las criticadas recuperaciones.

Además de estas mecánicas de gasolina, el Seat 132 también llegó a ofrecerse con motores diésel de origen Mercedes-Benz y fabricados en España por Mevosa bajo licencia, como en los Seat 1500. Se trataba del mismo motor que alimentaba a los Mercedes 200d, pero fabricado dentro de nuestras fronteras para cumplir con el requisito del INI sobre la nacionalización de los componentes de los coches que se comercializaban y fabricaban en España. Este motor rendía 55 CV en las primeras unidades y llegó hasta los 60 CV al final de la vida comercial del modelo, cuando se aumentó la cilindrada de 2 a 2,2 litros.

Seat 132: así era el lujo en la transición

El Seat 132 tenía un interior espacioso, buena calidad y un diseño muy setentero.

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Al abrir las puertas del Seat 132 te acogía un habitáculo muy espacioso y en el que de inmediato te llamaban la atención la madera del salpicadero y las elegantes butacas. La calidad de los materiales no tenía nada que ver con el resto de modelos de la marca y el diseño resultaba elegante y sofisticado para su época.

Las versiones más equipadas contaban con una tapicería aterciopelada de gran calidad y también podía solicitarse la instalación de aire acondicionado e incluso algunas escasísimas unidades con cambio automático. Los asientos recibían críticas por sus enormes dimensiones hace casi medio siglo, pero hoy en día, con el aumento de la talla generalizado, resultan muy confortables. Entonces se decía que resultaban demasiado anchos, hasta tal extremo que quedaba poco espacio para el freno de mano y resultaba incómodo su accionamiento

Amplio y confortable, el Seat 132 se vio bastante canibalizado en España por las versiones más equipadas del Seat 131 y la ruptura del acuerdo con Fiat puso fin a la historia de este modelo, que no contó con un sucesor como sucedería en Italia, donde el Fiat Argenta era poco más que un restyling profundo del 132. El final del Seat 132 coincidió con el «Naranjito» y en 1982 cesaba la comercialización del Seat 132 con una serie especial que conmemoraba el Mundial de Futbol ´82.

Seat 132: la evolución

Los últimos Seat 132 montaban parachoques de plástico y perdieron algo de personalidad.

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Presentado como Fiat en 1972 y lanzado en el mercado español en 1973, el Seat 132 sufrió varios lavados de cara para mantenerse fresco durante sus 9 años de vida comercial. El primer cambio estético más llamativo llegaría apenas dos años después de su lanzamiento, en 1974. Lo más evidente de este cambio son sus pilotos traseros más grandes y cuadrados, junto con otros más sutiles que hacían que el Seat 132 ganase en luminosidad al reducir el grosor de los marcos de las ventanillas y hacer más baja la luneta trasera. Ligeros cambios en la decoración y embellecedores cromados terminaban de perfilar su estilo.

El segundo gran cambio llegaría en 1977, año en el que el acero cromado de los paragolpes dejaba paso a unas nuevas defensas de material plástico, se cambiaba el diseño de las llantas, nueva gama de colores y ajustes en el equipamiento. En el interior desaparece el acabado de madera y la nueva intrumentación queda enmarcada por un plástico que imita la tonalidad del aluminio.

En 1982 el Seat 132, ya bastante desfasado frente a competidores mucho más modernos y mejor dotados como el Talbot Solara o los Renault 18, se dejaba de comercializar y la marca española no volvería a tener un representante en este segmento. La vez que más cerca estuvo Seat de igualar el estatus que en su momento tuvo el 132 fue con el apaño hecho con Audi a última hora y el Seat Exeo, que en realidad se trataba de un nuevo traje para la generación del Audi A4 que acababa de ser reemplazada.

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