Reportaje

Coches míticos: Renault Clio Williams, barriendo al 5 Turbo

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23 de mayo, 2020

De entre todas las versiones deportivas de modelos utilitarios, el Renault Clio Williams se ha posicionado un peldaño por encima del resto gracias a su apellido y su condición de serie limitada. Aquí va su historia.

En 1993 nacía una versión especial limitada del Renault Clio que heredaba el apellido del equipo de Fórmula 1 al que Renault suministraba las mecánicas y parte de la tecnología. Tomando como punto de partida la versión del Renault Clio 16 válvulas, el Williams añadía potencia, par y unos ajustes específicos para convertirse en un modelo mítico.

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A diferencia de otros modelos exclusivos del rombo, el Clio Williams se vendió extraordinariamente bien, tanto como para incrementar el número de unidades previstas en casi un 50% y aprovechar así el tirón de ventas que supuso. Lo más curioso del caso es que, pese a su apellido, el constructor de Fórmula 1 no tuvo nada que ver en el desarrollo de esta versión especial. La puesta a punto del Clio Williams la llevó a cabo el propio departamento de Renault Sport, que conocían mejor que nadie las entrañas del Clio y lo que necesitaban los clientes de este modelo. Su trabajo fue impecable.

Renault Clio Williams: serie limitada

Los Clio Williams tienen una chapa numerada con su serie limitada.

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Renault había apostado por la sobrealimentación para sus modelos de altas prestaciones en todas sus gamas, desde el Renault 5 hasta el Renault 25, pero con la nueva década esto cambió. Las culatas multiválvulas eran una demostración de dominio tecnológico y el nuevo tope de la gama Clio sería el 16 válvulas. Su potencia de 136 CV era claramente superior a los 120 CV del Supercinco GT Turbo, pero el Clio era más pesado y tenía menos par, lo que lo hacía más dócil y menos racing que su predecesor.

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Renault necesitaba fabricar 2.500 ejemplares de una versión especial del Clio 16v para poder homologar su modelo de competición, así que encargó a su departamento Sport el apretarle las tuercas. Gracias a los ajustes llevados a cabo en la mecánica, el 16 válvulas pasaba de 136 a 150 CV y el par motor de 158 a 175 Nm. Los cambios llevados a cabo eran importantes. Para empezar, la cilindrada aumentaba al incrementar el diámetro de los cilindros y, sobre todo, su carrera, llegando así a los 2 litros. También se modificaban el diagrama de distribución y se incorporaban válvulas de mayor diámetro. El resultado era un motor mucho más lleno en todo el rango de revoluciones.

El eje delantero se ensanchaba respecto al 16V con unos nuevos trapecios y manguetas, se retocaban todos los ajustes de las geometrías y se añadían unas llamativas llantas Speedline en color dorado que serían una de sus principales señas de identidad.

Con estos cambios, además de un radiador de aceite mayor, el Clio Williams se convirtió en una excelente base para los modelos de competición, que superaban los 200 CV con facilidad, llegando a los 265 CV en los Clio Maxi Kit Car.

De las 2.500 unidades necesarias para homologar sus modelos de competición, Renault finalmente produjo 3.800 que se vendieron rápidamente. Cada ejemplar llevaba su número de serie grabado en una placa en el salpicadero.

Renault Clio Williams: más que un 16v

No sólo era más potente, también cambiaban sus reglajes y equipamiento.

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Además de los cambios mecánicos y del exclusivo color azul de la carrocería, el Clio Williams contaba con más elementos diferenciadores. En el interior disponía de una tapicería jaspeada exclusiva en sus asientos envolventes, la mencionada placa con el número de serie y el fondo de la instrumentación en color azul, poco para un coche que tenía un sobreprecio considerable respecto al Clio 16V y que en principio anunciaba apenas 15 CV más.

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Entre 1993 y 1997 el Clio sufrió algunos lavados de cara que también afectaron al Williams, aunque los cambios son más cosméticos y de equipamiento que técnicos. El modelo más cotizado es el primero, que es el más ligero de todos, en parte porque su equipamiento era menor (no disponía de techo solar, por ejemplo, que sí se incluyó en el tercero). Los cambios en el frontal y la forma de las ópticas traseras también remozaron el aspecto del Clio Williams, pero el primero es el más auténtico de todos.

Las críticas en la época eran unánimes y la prensa especializada no dudaba en considerarlo el líder de la categoría, tanto por prestaciones como por su comportamiento dinámico. No sólo era potente y eficaz, también resultaba muy divertido de conducir.

Renault Clio Williams: disparado en cotizaciones

Los Williams tienen un precio en la actualidad muy superior a la diferencia que en su día había entre el 16v y el Williams.

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Como suele suceder en este tipo de coches, su primer propietario es un conductor algo racing pero que ha pagado una suma de dinero importante por él, de modo que tiene cierto respeto a los billetes que ha soltado y, aunque le clava las espuelas, se reserva un margen.

Lamentablemente, aunque el Clio Williams fue un coche fiable dentro de su categoría, fue carne de cañón para conductores con más corazón que cabeza y manos y muchos acabaron siniestrados. Entre que su producción fue limitada a sólo 3.800 ejemplares y que muchos no han llegado hasta nuestros días, el Renault Clio Williams es uno de esos coches en los que la demanda supera a la oferta, lo cual ha disparado sus precios.

Si por un Renault Clio 16v de la época se están pagando entre 3 y 5 mil euros, los Williams rara vez bajan de los 15.000 euros e incluso hay ejemplares con pocos km que se están ofreciendo por encima de los 20.000 euros.

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