Reportaje

¿Merecen la pena los frenos cerámicos?

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20 de julio, 2020

Es uno de los extras más caros entre los disponibles en la lista de opciones de los pocos modelos que los ofrecen. ¿Merece la pena invertir más de 6.000 euros en los frenos cerámicos?. Bueno, pues depende, vamos a ver por qué.

Los frenos cerámicos vienen de serie sólo en los superdeportivos y como opción en algunos deportivos de muy altas prestaciones. Son una opción que suele costar por encima de los 6.000 euros, una cifra que hace que uno se plantee si merecen la pena o no. Luego existen los discos de freno que tienen un acabado que hace que parezcan negros y que muchos confunden con frenos cerámicos, tratamientos cerámicos y mil sucedáneos que no tienen nada que ver con un auténtico disco de freno carbono-cerámico.

Este tipo de discos de freno se utiliza desde hace muchos años en competición y en aviación. En la ruedas de los trenes de aterrizaje de los aviones van unos paquetes con varios discos cerámicos (puedes verlos en la galería fotográfica) y en lugar de una pinza, lo que tienen son varios émbolos que lo que hacen es comprimir unos discos contra otros, de una forma similar a como funcionan los embragues multidisco de las motos.

¿Por qué se usan frenos de carbono?

Frenos de carbono del tren de aterrizaje de un avión.

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Los discos carbono-cerámicos o de carbono, como se les suele llamar, tienen tres ventajas muy importantes y por eso se impusieron rápidamente en aviación y en competición:

  • Son más ligeros que los de fundición de hierro
  • Soportan mejor las temperaturas altas
  • Tienen menos tendencia a alabearse por diferencias térmicas

El peso en las ruedas es un problema importante que solucionar ya que hace que las suspensiones se comporten peor al tener que controlar unas inercias mayores de la rueda. Además de afectar al comportamiento de la suspensión, el peso extra reduce las prestaciones y aumenta el consumo, así que está clara esta ventaja.

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En cuanto a las temperaturas, cuando un avión que aterriza con 60 toneladas lanzadas a más de 200 km/h y hay que pararlo, es evidente que el calor que se genera es descomunal y hay que disiparlo como sea. Los discos de fundición de hierro pierden mucha eficacia a partir de los 600 ºC. El carbono genera menos calor cuando se somete a fricción, de modo que tardan más en «ponerse al rojo» y, además, sus coeficientes de fricción son más estables a medida que sube la temperatura. Mientras que un disco convencional deja de frenar casi por completo cuando está muy caliente, los de carbono siguen teniendo «mordiente».

Del mismo modo que tarda más en coger temperaturas extremas, la estructura microscópica de los frenos de carbono hace que sean más resistentes a deformarse por culpa del calor, de ahí que sea más difícil alabearlos o incluso que se rompan, aunque no es imposible.

¿Son siempre mejores los frenos cerámicos o de carbono?

Detalle de freno carbono-cerámico

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Por desgracia, los frenos cerámicos o de carbono no son ideales en todas las situaciones. Aunque han mejorado mucho los compuestos y se han eliminado algunos de los inconvenientes de su uso en coches de calle, salvo que utilicemos el coche de forma extrema o se trate de un modelo de altísimas prestaciones, no hay muchas ventajas reales en su uso, salvo el peso.

Los primeros compuestos empleados en los frenos cerámicos que se comercializaban frenaban claramente peor que los de hierro cuando estaban fríos. Esto hacía que más de un conductor se llevase buenos sustos al pisar el freno en ciudad y comprobar que aquello apenas perdía velocidad. También era muy incómodo el ruido que producían al frenar.

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Hoy en día los compuestos de los discos y pastillas han mejorado y ya no son tan malos en las frenadas en frío ni hacen tanto ruido, pero siguen estando diseñados para dar lo mejor de sí en conducción de alta velocidad.

Por otro lado, lo frenos cerámicos requieren de materiales especiales y caros y mano de obra con ciertos conocimientos, lo que encarece su mantenimiento.

Un detalle que suele alarmar a los conductores con frenos cerámicos es que ven que aparecen grietas y fisuras en el disco y piensan que eso es que se va a romper o que está mal. Cualquier mínima fisura o grieta en un disco de fundición de hierro indica que es imperativo cambiarlo lo antes posible, pero en los cerámicos esas micro grietas son normales (su estructura cristalina es así) y sólo cuando son grietas profundas o muy grandes son un indicativo de fallo.

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