Qué significa el logo de McLaren

Qué significa el logo de McLaren

¿Por qué McLaren emplea como logo su nombre con una especie de media luna roja rematándolo? Pues aquí te contamos la singular historia que hay detrás de este peculiar emblema de una de las marcas más deseadas por los aficionados.

No hay mucha duda sobre el origen del nombre de McLaren. Como muchos otros fabricantes (Bentley, Bugatti, Citroën, Ferrari, Renault, Benz, Rolls-Royce…), su fundador decidió crear una marca con su apellido. En este caso, el fundador de la compañía fue Bruce McLaren en 1963, sólo 7 años antes de fallecer en un accidente mientras probaba en el circuito de Goodwood para su desarrollo el McLaren M8D.

El nombre de la marca está claro, pero esa especie de media luna roja que corona la “n” no está tan claro y es fuente de varias especulaciones. La versión oficial dice que se trata de una representación gráfica del rebufo aerodinámico que se produce en la parte trasera de sus bólidos.

Qué significa el logo de McLaren.
Qué significa el logo de McLaren.
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Otros quieren ver en esa forma y en su color rojo un guiño a Marlboro, uno de los principales patrocinadores de McLaren.

Esta teoría se basa en la elección del color rojo y en que la imagen de la emblemática marca de cigarrillos era un ángulo. Parece algo rebuscado, pero podría tener cierto fundamento teniendo en cuenta la importancia histórica de Marlboro para McLaren.

La tercera teoría hace referencia a que podría tratarse de una representación simplificada de un kiwi. No, no nos referimos a la fruta sino al ave originario de Nueva Zelanda, la tierra que vio nacer a Bruce McLaren en 1937. Este peculiar pájaro tiene un cuerpo rechoncho y un pico fino y alargado que sí que recuerda (usando un poco de imaginación, eso sí) a la silueta de esa especie de media luna roja.

McLaren M6GT: el primer McLaren

El primer McLaren "de calle" dejaba claras sus intenciones.
El primer McLaren “de calle” dejaba claras sus intenciones.
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Con cierta experiencia y notables éxitos en la competición, Bruce McLaren tomó la decisión de lanzar en 1967 un superdeportivo que dejase en ridículo a todos los demás. Quería hacer el coche matriculable más rápido y eficaz del mundo. Al principio le pareció una buena idea y algo sencillo, que simplemente tendría que recarrozar su bólido de carreras (el M6 A que arrasó en la copa Can Am de 1967), pero las homologaciones ya entonces eran un incordio y, además, los cambios en el reglamento hacían que su coche de calle luego no pudiese correr en distintas competiciones como “carreras-cliente”, lo cual restó rentabilidad al proyecto.

Esto hizo que del medio centenar de unidades proyectadas, apenas se llegasen a fabricar un par de prototipos, uno de los cuales fue utilizado por Bruce McLaren como coche de diario hasta su muerte en 1970.

Su chasis de aleación y su fina carrocería de fibra de vidrio pesaban sólo 800 kg, y eso que tenían que cargar con un elefante americano fabricado en fundición sobre sus ruedas traseras. Con un V8 Chevrolet de culatas hemisféricas de 5.730 cm3, el McLaren M6 GT rendía 370 CV que eran suficientes para lanzar su bajísima carrocería (el techo está a sólo 1,01 m del suelo) hasta casi rozar los 300 km/h.

Tras el accidente de Bruce en Goodwood mientras probaba las mejoras en el M8D, el M6 GT se quedó huérfano y el proyecto fue abandonado. Hasta la llegada del mítico McLaren F1 en 1992 no volveríamos a disfrutar de un automóvil con el apellido de Bruce y matrícula por las calles.

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