Qué significa el logo de Ford

24 Febrero, 2016, modificada el 8 Febrero, 2017 por

¿Qué significa el logo de Ford? No hay muchos secretos detrás de un logo tan sencillo y una marca tan conocida como Ford, pero te vamos a contar algunas historias sobre esta compañía que tal vez desconozcas, como el fracaso del Ford Edsel o quién fue el verdadero inventor de la cadena de montaje.

Qué significa el logo de Ford17

Fundada en 1903 por Henry Ford y otros 10 socios capitalistas, la marca de hoy de nuestra saga “Qué siginifica el logo de” es una de las más antiguas que existen y, probablemente, la que más ha contribuido a la popularización del automóvil, que, gracias al Ford T y la cadena de montaje, abarató la producción de coches lo bastante como para que casi cualquiera pudiese permitirse uno.

No hay muchos secretos sobre el significado de su logo: simplemente es la firma del apellido de uno de sus fundadores encerrada en un óvalo azul, aunque esta elipse no nació con la marca. La primera vez que se enmarcó en un óvalo la palabra Ford fue en 1912, conviviendo con otro logo con un triángulo alado para las versiones vendidas en todo el mundo con la leyenda “The Universal Car” (el coche universal).

En 1927 aparece el logotipo de Ford con el óvalo azul que todos conocemos en la actualidad, aunque sus trazos se suavizaron y estiraron en 2003 para darle una imagen más moderna.

La cadena de montaje de Ransom Olds y el Ford T

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La cadena de montaje permitió fabricar de forma masiva.

Aunque la mayoría atribuye la invención de la cadena de montaje a Henry Ford y al Ford T, lo cierto es que éste comenzó su producción en masa en 1908, 7 años después de que Ransom Olds emplease dicho proceso productivo en la fabricación de sus Oldsmobile. Sin embargo, la cadencia de producción de los vehículos de Olds era muy baja, por lo que la plena implantación de un modelo de fabricación en serie masiva sí se puede atribuir a Henry.

El 27 de septiembre de 1908 salía por la puerta de la factoría el primer Ford T, que fue presentado tres días más tarde al público, el 1 de octubre, convirtiéndose en un éxito comercial sin precedentes desde el inicio. Durante sus 19 años de existencia se vendieron algo más de 15 millones de unidades. Es cierto que el Volkswagen Escarabajo lo superó en número de unidades vendidas ( 21,5 millones de unidades), pero a lo largo de casi 60 años. Es decir, mientras que el Ford T vendió una media anual de casi 800.000 unidades, el alemán se conforma con apenas 360.000.

Aunque pensemos que los SUV son un invento moderno, si tenemos en cuenta las carreteras y caminos por los que se tenía que mover el Ford T y la multitud de labores a las que se destinó este sencillo automóvil, claramente se merece el título de todocamino con mayúsculas.

El truco del éxito de este carro con motor era su sencillez. Su motor era una roca de 4 cilindros con 20 CV que le permitían moverse al tran-tran en una época en la que el tiempo se medía de otra manera. Su carrocería apenas la formaban 4 chapas y cualquier herrero podía reparar la mayoría de sus piezas.

Ford Edsel, el fracaso de una muerte

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El Edsel fue uno de los mayores fracasos de la historia del automóvil.

Una de las grandes ideas de Ford (que sigue de moda hoy en día) fue la de diversificar en varias marcas sus productos. Las más conocidas son Mercury y, como marca de lujo, Lincoln (ésta fue adquirida, no creada), pero no son las únicas.

Crear estas dos nuevas marcas fue una idea del único hijo de Henry Ford, Edsel Ford, que asumió la dirección de la compañía tras varios años aprendiendo junto a su padre. Por desgracia, Edsel falleció con apenas 49 años (en 1943) víctima de un cáncer de estómago, lo que obligó a Henry I a volver al puesto de mando de Ford con nada menos que 79 años.

En 1955, el hijo de Edsel y presidente de FoMoCo (Ford Motor Company), Henry Ford II decide, como hizo su padre en su día, crear una nueva marca para cubrir el salto de precio entre los modelos básicos de Ford y los lujosos Lincoln y, también en honor a su progenitor, decide que el nombre de esta nueva gama de modelos sea Edsel.

Aunque Henry Ford II hizo todo lo posible para no errar el tiro con su nueva marca – llevó a cabo completos estudios de mercado, una ambiciosa campaña publicitaria…- , la vida del Edsel fue efímera y en poco más de 2 años desapareció sin dejar rastro, en 1960.

Edsel se ganó el triste reconocimiento de ser uno de los mayores fracasos de la historia del automóvil. La expectación creada por Ford antes de su lanzamiento (se presentó al público a finales de 1957, pero ya se anunciaba la llegada de un nuevo automóvil desde 1955) fue excesiva y el producto final no estuvo a la altura.

La primera causa de su estrepitoso fracaso fue su controvertido diseño, obra de Roy Brown. En el mismo momento en el que se mostró al público el primer Edsel, comenzaron las bromas sobre su aspecto, especialmente el frontal, cuya coraza se comparaba con una vagina en una época en la que el machismo de la sociedad americana era incluso mayor que el racismo de los estados sureños.

Si resulta difícil vender un producto que carece del menor atractivo estético, más todavía lo es lograrlo si el barco hace aguas por todas partes. Por un lado, su gama era muy extensa, sus motores poco fiables y demasiado tragones, su barroca carrocería pesaba dos toneladas y su comportamiento en carretera era un desastre, con una dirección imprecisa y lenta. Con todos estos atributos, el Edsel acumuló en poco más de dos años 350.000.000 de dólares de pérdidas, por lo que, tras poco más de 100.000 unidades vendidas, se cerraron sus puertas y se tiró la llave al pozo del olvido.

Los años dan otra perspectiva a las cosas y lo que en 1958 parecía de mal gusto y poco fiable hoy se considera exótico. Si a esto sumamos el hecho de que es uno de los coches americanos más escasos (apenas sobreviven cinco mil unidades), los pocos Edsel que existen son bastante solicitados por los coleccionistas, aunque sus precios siguen siendo accesibles.

Ford, el coche universal

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El Fiesta lleva ya 6 generaciones.

Además de la idea de crear un coche de masas, una de las genialidades de Ford fue la de comenzar desde muy pronto a crear factorías en otros países. Ya en 1909 Ford fabricaba coches en el Reino Unido y pocos años más tarde tendría su propio centro de diseño y desarrollo en Europa, con modelos específicos para este mercado. Gracias a ello, Ford ha sido siempre la marca americana con mayor penetración en nuestro continente y prácticamente es considerada por el público europeo como propia.

Este año se celebra el 40 aniversario de un modelo que tiene mucho de español, no sólo por su nombre, sino también porque con él se inició la producción en España del modelo, que inauguró la factoría de Almusafes, en Valencia, una de las más grandes que hay en nuestro país: el Ford Fiesta.

En estas 4 décadas ya son 6 las generaciones del popular modelo utilitario, que en la actualidad cuenta con una completa gama con motores de gasolina y diésel, además del prestacional Ford Fiesta ST, uno de los deportivos que más satisfacciones genera por cada euro invertido.

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Rubén Fidalgo

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