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Qué significa el logo de Bugatti

1 Diciembre, 2015, modificada el 8 Febrero, 2017 por

¿Qué significa el logo de Bugatti? Además del logo con la EB formando una simetría y el apellido del fundador de la marca, hay dos elementos que siempre han estado presentes en los Bugatti más prestigiosos: una herradura y un elefante rampante. Aquí tienes el origen de los símbolos de una marca que destaca por encima de todas.

Qué significa el logo de Bugatti14

Siguiendo el orden alfabético de las marcas de coches, la siguiente historia sobre “Qué significa el logo de” le corresponde a Bugatti y a sus esculturas rodantes, nunca mejor dicho.

En esta ocasión, hay que hacer referencia a 3 símbolos que están presentes en todo buen Bugatti: el óvalo rojo con las letras EB y el famoso apellido, una herradura y un elefante rampante. Para entender bien el origen de estos símbolos, hay que ahondar un poco en la figura de Ettore Bugatti, el fundador que da nombre a la compañía y cuyas iniciales, posicionadas de forma simétrica, están presentes en el logo de la marca.

Ettore Arco Isidoro Bugatti convivió durante toda su existencia con el arte. Su padre (Carlo Bugatti) era un afamado diseñador de muebles, joyas y tejidos de estilo Art Nouveau. Su hermano (Rembrandt Bugatti) estaba considerado como uno de los mejores escultores en metal de su época y varios de sus familiares más cercanos también se contaban entre los artesanos más valorados.

Con unos precedentes semejantes, no es de extrañar que por las venas de Ettore corriese el gusto por el arte y la belleza, algo que quedó plasmado en prácticamente todos los automóviles de su marca, fundada en 1909… y digo casi todos porque en 1923 presentó el Bugatti Typ 32, apodado ” el Tanque”, muy avanzado desde el punto de vista aerodinámico y técnico, pero carente del menor estilo o elegancia.

La insignia que se convierte en imagen de la marca consta de un óvalo rojo en el que están presentes las iniciales EB (la E está invertida) correspondientes a su nombre (Ettore) y a su apellido (Bugatti), que también está resaltado en el logo. El perímetro de la elipse está compuesto por varios puntos que representan el moleteado (terminación que se le da a una superficie para facilitar el agarre) de un tapón del radiador vistos desde una perspectiva anamórfica. De hecho, la E está invertida porque, si se viese la imagen de la insignia reflejada en un cilindro, ésta se vería correctamente orientada y la elipse como una circunferencia moleteada, como la citada tapa de un radiador.

Pese a que éste es el sencillo logo de estos automóviles, hay dos elementos que no pueden faltar en todo buen Bugatti y que son un claro reflejo de la personalidad de su creador: un elefante rampante y la herradura que forma el contorno de la parrilla de los Bugatti.

Un elefante y una herradura sin suerte

Bugatti Type 41 Royale14
El elefante sobre el radiador es una escultura de Rembrandt Bugatti.

Aunque Ettore vivió rodeado de lujo, elegancia y belleza, su vida estuvo profundamente marcada por sucesos traumáticos, hasta el punto de provocarle la muerte el 21 de agosto de 1947, pero eso lo veremos más adelante.

No se sabe si Ettore era o no una persona muy supersticiosa, de ahí que sea un poco aventurado afirmar que diseñó los radiadores de sus coches con forma de herradura por este motivo. Quizás simplemente le resultaba elegante la composición que formaban, pero lo cierto es que todos sus coches cuentan con este elemento diferenciador, aunque no es el único símbolo de buena suerte que Bugatti incluyó en sus obras de arte.

Al igual que el trébol de cuatro hojas de Alfa Romeo, la silueta de un elefante con la trompa elevándose es un augurio de fortuna y buena suerte. Ettore incorporó sobre la tapa de los radiadores de sus modelos más lujosos la silueta de un elefante rampante, un símbolo de buena suerte, pero también un homenaje a su hermano Rembrandt, autor de la escultura de este paquidermo. El hermano menor de Ettore esculpió esta famosa silueta, que se convirtió en una de sus obras maestras. Los genios son a menudo personas con una mente atormentada. Pese a encontrarse en un momento de esplendor y reconocimiento como artista, el 8 de enero de 1916 se suicidó inhalando gas natural, poniendo fin a una larga depresión.

Este hecho traumático no fue el único en la vida de Ettore. El 11 de agosto de 1937 llegó la mayor tragedia a la que tuvo que hacer frente el patriarca de los Bugatti. En un tramo de carretera cercano a la fábrica de Mohlsheim (que estaba abierto al tráfico, aunque éste era muy escaso en aquellos años y había varios operarios encargados de supervisar la presencia de otros vehículos en la zona), el hijo predilecto de Ettore y artífice de gran parte de las maravillas técnicas de sus coches- Jean Bugatti– fallece en un accidente de tráfico mientras probaba las últimas mejoras introducidas en el Bugatti Typ 57S (que acababa de ganar las 24 Horas de Le Mans) al intentar esquivar a un ciclista borracho.

A partir de esta fecha comienza el verdadero declive de “Le Patron”, desanimado, sin uno de sus principales apoyos (tanto técnica como emocionalmente) y con una fábrica ubicada en una de las zonas más calientes durante la Segunda Guerra Mundial. En 1940 la casa de la familia Bugatti es confiscada por las fuerzas de ocupación del país y en 1947, dos años después de la guerra, Ettore sufre una apoplejía al recibir la noticia de que su fábrica de Molsheim es adjudicada a la familia que la poseía varias décadas antes. Bugatti no se recupera del disgusto y fallece apenas un mes más tarde, el 21 de agosto de 1947.

Bugatti: cuando el arte y la ingeniería van de la mano

Bugatti Galibier Concept14
El automóvil moderno debe su desarrollo a algunas de las patentes registradas por Bugatti.

La historia de Bugatti está llena de anécdotas y nadie pone en duda la calidad de su genio como artista, pero lo que más sorprende de la vida de esta familia es cómo fueron capaces de desarrollar máquinas tan exquisitas sin tener la menor formación en ingeniería. Por carambolas de la vida he tenido la oportunidad de disfrutar escudriñando las entrañas de algunos modelos de la marca (concretamente un Typ 35 y un Typ 57) y es una sensación extraña enfrentarse a una de las creaciones de este genio. Cuando abres las portezuelas articuladas que dan acceso a su mecánica, lo que se descubre ante tus ojos se parece más a una escultura, al órgano de una catedral gótica o a una joya que a un motor. Todo está colocado de forma precisa, el acabado de aluminio de sus tapas de balancines, las formas pulidas y los bruñidos de sus carburadores… todo está cuidado y diseñado con un esmero tan grande que sus motores son en sí mismos verdaderas obras de orfebrería. Lograr que algo tan bello a la vista sea capaz de alcanzar unas prestaciones estratosféricas en su día es algo que uno no se explica salvo que su creador sea alguien que haya nacido con un don.

¿Cómo es posible que un escultor llegase a desarrollar unos conocimientos técnicos como para superar a todos sus rivales en las más duras competiciones? Todavía a día de hoy se emplean en los coches modernos evoluciones de patentes registradas por Bugatti hace casi un siglo. Motores multiválvulas, suspensiones regulables desde el interior… incluso los modernos techos panorámicos existen gracias a Ettore o, mejor dicho, a su esposa. En efecto, cuando se presentó el automóvil más impresionante de la historia, el Bugatti Typ 41 Royale, la mujer de Ettore le comentó que sería maravilloso poder contemplar las estrellas desde su fantástico habitáculo de estilo Art Decó. Bugatti ordenó incorporar en su Typ 41 Royale Coupé Napoleón el primer techo de vidrio instalado en un automóvil.

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Rubén Fidalgo

2 Comentarios

Alfonso 1 Diciembre, 2015

¿Porqué le dieron la fábrica a otra familia despues de la guerra?

Rubén Fidalgo 1 Diciembre, 2015

Hola Alfonso, durante la guerra la fábrica fue expropiada, algo bastante frecuente. Una vez finalizada la guerra hay que restablecer las propiedades a sus legítimos dueños, o así debería hacerse, pero la historia está llena de juicios en lo que lo último que impera es la justicia. En el caso de Bugatti, tras la guerra hubo un jucio para devolver la propiedad a sus dueños legales y se presentaron Bugatti y los anteriores propietarios, que vieron la oportunidad de hacerse de nuevo con sus bienes. Ettore fue acusado (según parece, injustamente) de colaboracionista y perdió el juicio. Por desgracia es algo bastante habitual cuando hay expropiaciones, y más en aquellos años donde muchos registros de propiedad se traspapelaban, desaparecían o ni siquiera se hacían contratos por escrito. Un saludo y gracias por tu curiosidad.

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