Reportaje

Qué fallos no son importantes al comprar un coche usado

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11 de marzo, 2019

A veces damos demasiada importancia a defectos que nos parecen graves pero no lo son tanto y, en cambio, pasamos por alto otros que sí lo son. Éstos son los principales fallos que suelen echarnos para atrás al comprar un coche usado y que no deberían descartar la compra.

Un faro roto, un golpe en una puerta, un parachoques descolgado… Hay defectos, cuando buscamos un coche de segunda mano, que resultan muy “cantosos”, pero que no deberían ser definitivos para descartarlo; al contrario, deberíamos verlos como una oportunidad para negociar el precio. Vamos a dar un repaso a los fallos más típicos a los que no deberíamos dar tanta importancia.

La mayoría de los compradores tienen la idea de que lo fundamental del coche es que el motor funcione correctamente, pero que la carrocería no es importante, y esto es justo al contrario. Es mucho más fácil reparar un motor o la parte mecánica que la estructura del coche. Lo que sucede es que hay determinados defectos en la carrocería que sí son importantes y otros que no lo son tanto.

Es muy frecuente ver que un comprador se echa atrás al ver un coche con un golpe de aparcamiento en una puerta o en una aleta y que, sin embargo, se acaba decidiendo por un coche que está recién pintado pero que resulta tener un golpe estructural (capós y puertas mal alineados, asimetrías…). Aunque un coche con una estética descuidada debe ponernos en alerta porque suele venir acompañado de un mantenimiento también descuidado, los golpes leves de aparcamiento, los rasconazos contra columnas, algún piloto roto, etc no deben desmotivarnos y podemos usarlos como palanca para negociar el precio.

Echa un vistazo a nuestro reportaje sobre qué mirar en un coche de segunda mano.

Eso sí: ojo con los faros, pilotos y retrovisores de los coches, porque algunos tienen unos precios que pueden provocar desmayos, especialmente en modelos más modernos que integran cámaras y sensores en los retrovisores, faros full led adaptativos o los modernos pilotos con intermitentes secuenciales, cuyo precio supera fácilmente los 1.000 euros en determinados modelos.

Un parachoques descolgado o roto es un fallo grave que provoca rechazos en las ITV. En este caso, es necesario echar un buen vistazo al motivo por el que está descolgado. A veces, simplemente se han salido de sus guías en un pequeño golpe; otras, en cambio, se debe a que se han roto las grapas que lo fijan y es necesario cambiar o las grapas o el paragolpes completo. Puede que, dependiendo del modelo, sea fácil encontrar recambio a buen precio en un desguace y sí nos compense comprar ese coche.

Los kilómetros de un coche usado son importantes, pero no tanto

Trucar el cuentakilómetros de un coche de segunda mano es una estafa tan antigua como la propia automoción.

Trucar el cuentakilómetros de un coche de segunda mano es una estafa tan antigua como la propia automoción.

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Otra de las obsesiones típicas de los compradores de un coche usado son los kilómetros. Obviamente es un factor importante, pero relativamente. Si nosotros vamos a hacer pocos kilómetros al año, aunque el coche que compremos tenga muchos, todavía podremos usarlo muchos años y, a cambio, compramos a mejor precio.

Por otro lado, más que los kilómetros en sí, lo importante es cómo se han hecho esos kilómetros y cómo se ha cuidado el coche y, además, también debemos desconfiar de coches con kilometrajes muy bajos. La media de kilómetros que hace un conductor en España está entre 10.000 y 15.000 km anuales. Si estamos mirando un coche con 10 años, lo normal es que tenga entre 100.000 y 150.000 km en su odómetro. Si tiene sólo 70.000, debemos ponernos en alerta y sólo fiarnos si son demostrables con las facturas de las revisiones o de algún otro modo.

Si el coche ha sido utilizado en ciudad de manera intensiva, si no se ha mantenido correctamente (no conserva un historial de las revisiones) o si el conductor es muy bruto con el coche (por eso siempre me gusta que el que me vende el coche lo conduzca en algún momento durante la prueba), es muy probable que su mecánica esté en peor estado que otro con más kilómetros pero mejor mantenido.

El estado de los asientos es un factor importante. A veces damos menos importancia a que el asiento del conductor esté algo desgastado o ya no tenga la firmeza del espumado interior que a un golpe en una aleta, pero el criterio debe ser justo el contrario. Si el asiento del conductor está vencido o demasiado desgastado, estamos ante un síntoma claro de que el coche tiene muchos kilómetros (salvo en el caso de que el propietario sea una persona muy corpulenta), y es más difícil y caro conseguir un asiento en buen estado que cambiar una aleta o repararla.

En definitiva, aunque la estética es importante, no debemos dejarnos llevar sólo por un mal aspecto ni tampoco debemos confiar siempre en un coche reluciente. A veces, bajo una mala apariencia hay una buena compra.

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