Qué es el movimiento “a contramarcha”

Qué es el movimiento “a contramarcha”

¿Qué es el movimiento a contramarcha? Existe una posición alternativa a la tradicional de instalar las sillitas infantiles de modo que los pequeños miren hacia adelante. El movimiento a contramarcha -posición contraria- reduce todavía más la probabilidad de que sufran daños graves, irreversibles o fatales, ya que, en caso de accidente, el sistema de retención absorbe el impacto y el niño no sufre un golpe tan seco contra los arneses, como ocurre en el otro caso.

La seguridad infantil ha evolucionado en los últimos años de manera rápida y eficaz. Es cierto que cada vez se lucha más para combatir la existencia de víctimas en carretera (todo el sector se congrega para mejorar la seguridad vial infantil). A los desarrollos y nuevos compuestos de las sillitas infantiles (SRI) se han añadido en los últimos lustros los crash test (cómo se prueban los sistemas de retención infantil) que evalúan la calidad de los mismos y, entre otras cosas, se ha experimentado el brote del movimiento a contramarcha, consistente en concienciar sobre la importancia de transportar a los más pequeños en el coche de una manera concreta (de espaldas a la marcha) y más segura.

La ley obliga a llevar a los más pequeños en sus respectivos sistemas de retención, sin embargo, no hay ninguna que imponga o exija hacerlo a contramarcha. Para esclarecer y explicar a todos los padres los beneficios de colocar de esta manera a los niños en sus vehículos, todo un equipo lleva trabajando desde hace una década bajo el nombre y el lema de “A Contramarcha (ACM)“, que se unen para evitar lesionados en accidentes a referentes nacionales como son el RACE y la DGT en materia de seguridad vial.

El objetivo de esta agrupación de personas con un mismo convencimiento de que llevar a los bebés a contramarcha es hacerlo de un modo más seguro es, precisamente, informar a los que lo desconocen.

Qué ventajas ofrece la postura a contramarcha

Claramente, según los integrantes de ACM, con este método existe una gran ventaja referente a la seguridad de los niños. Como prueba de ello, los países escandinavos que han adoptado esta medida son los que tienen la tasa más baja de mortalidad infantil en el mundo.

No hay duda de que los más pequeños tienen un índice de desarrollo completamente distinto a los de la adultez. Sus cabezas, cuellos y espaldas tienen un nivel significativamente menor de resistencia a un impacto; son muchísimo más frágiles que las partes de un adulto.

Si tenemos en cuenta esas tres partes en la edad de un recién nacido y en la de un adulto, las proporciones son muy distintas: la cabeza de un bebé representa alrededor del 20% del cuerpo, mientras que en la de un adulto el porcentaje en relación a todo el cuerpo es menor; el cuello de un recién nacido es muy corto y apenas produce fuerza, en una persona de unos 20 años, la evolución es notable.

La diferencia esencial entre ambas posturas

Es aconsejable llevar a los bebés a contramarcha, como mínimo, hasta los dos años.
Es aconsejable llevar a los bebés a contramarcha, como mínimo, hasta los dos años.
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Para reducir las consecuencias de un impacto resulta esencial proteger todo el cuerpo del pequeño, pero, sobre todo, las partes que hemos citado. Teniendo en cuenta que los golpes frontales y frontolaterales son los más peligrosos para ellos, os explicamos la diferencia principal que hay al colocar la sillita a favor de la marcha y hacerlo a contramarcha. Si el SRI va instalado a favor de la marcha, la inercia de un impacto -por ejemplo- frontal hará que el cuerpo salga despedido hacia adelante y los propios arneses lo evitarán con un seco y brusco tirón. En esta circunstancia, el latigazo y daño que sufren cuello, torso, espalda y, posiblemente, cabeza es bastante grande.

Obviamente, las sillitas están preparadas para que la cosa no vaya a mayores; la seguridad que proporcionan estos elementos es incuestionable. No obstante, el mismo golpe sufrido una vez habiendo instalado la sillita a contramarcha será absorbido casi por completo por el propio sistema de retención infantil, reduciendo de manera cuantiosa los daños en la criatura.

Habida cuenta de ello, fabricantes de SRI como el sueco Klippan o Joie se han especializado en producir sillitas para instalarse a contramarcha. Las principales características se pueden relacionar con las limitaciones de peso, estatura y edad de los niños. ACM aconseja siempre viajar con niños a contramarcha hasta -mínimo- los dos años, pudiendo alargar la edad hasta los cuatro y hasta siete años, siempre que se pueda. Las cotas vendrán impuestas como es obvio por cada sillita y su fabricante.

Falsos mitos sobre la postura a contramarcha

Mucha gente deshecha la posibilidad de viajar con sus niños a contramarcha porque creen ciertas varias leyendas que se han propagado. Algunas de ellas pueden ser que el niño se aburre al viajar de espaldas, que en impactos traseros estas sillitas son más peligrosas, que si se marea o que si viaja con las piernas flexionadas se pueden romper en caso de accidente. La plataforma de concienciación asegura que no se hallan evidencias científicas a todos estos contextos y que la inmensa mayoría de usuarios no ha experimentado ningún problema que se parezca a alguna de estas situaciones.

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