Reportaje

La autonomía del coche eléctrico y el problema de la batería que no se tiene en cuenta

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07 de agosto, 2020

Los coches eléctricos de baterías tienen en su autonomía y en la lentitud de carga sus principales enemigos para que su uso se masifique. Vamos a ver qué hay de cierto en algunos mitos sobre su autonomía.

Los coches eléctricos de baterías tienen su máxima limitación precisamente en eso, en las baterías. No es nada nuevo y, aunque la tecnología ha mejorado una barbaridad, este problema es el más importante en los coches eléctricos desde hace más de un siglo. El principal escollo para las baterías es que necesitan tiempo para cargarse, además de una densidad energética muy baja, que provocan un problema con la autonomía del coche eléctrico.

La densidad energética de las baterías es muy baja. Para hacernos una idea, un litro de gasolina tiene, en números redondos, 10 kWh de energía almacenada. Es decir, un Tesla Model X  con la batería de 85 kWh equivaldría un depósito de 9 litros de gasolina, que pesa unos 10 kg en total (el depósito más el combustible). Sin embargo, las baterías del Tesla Model X pesan 350 kg. Para colmo, en las baterías de ión de litio no podemos utilizar toda su capacidad, ya que no se pueden descargar por completo ni tampoco llenar absolutamente al 100%, de modo que de esos 85 kWh realmente usaremos unos 78 kWh. Es como si en un coche de gasolina no pudiésemos utilizar los litros que quedan en el depósito cuando entramos en la reserva.

Qué pasa con la autonomía del coche eléctrico

Las cargas rápidas con corriente continua someten a mucho estrés a las baterías.

Las cargas rápidas con corriente continua someten a mucho estrés a las baterías.

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Otro problema con las baterías es que, así como en un depósito de gasolina siempre caben los mismos litros, las baterías van perdiendo capacidad a medida que envejecen. En la actualidad, los fabricantes consideran que una batería está mal y debe ser reemplazada en garantía cuando la capacidad de la misma se ha reducido en un 30%.

Es decir, si compramos un coche eléctrico con 300 km de autonomía, el fabricante nos cambiará las baterías en garantía (siempre que estemos dentro del plazo, normalmente de 8 años) cuando nuestras baterías no sean capaces de llegar a los 210 km de autonomía.

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Lo cierto es que las baterías modernas, sobre todo las que están refrigeradas por líquido, son muy fiables y es muy poco probable que en menos de 10 años hayan perdido toda esa capacidad de carga, pero sí es posible, sobre todo si se abusa de las cargas rápidas.

Lo que más estresa a las baterías son las cargas y descargas bruscas. Si hacemos uso de los supercargadores con frecuencia, estamos juntando todas las papeletas para reducir notablemente la autonomía del coche y estropear las baterías.

Los eléctricos gastan mucho más en carretera que en ciudad

Los coches eléctricos, al contrario de los de combustión, consumen mucho menos en ciudad que en carretera.

Los coches eléctricos, al contrario de los de combustión, consumen mucho menos en ciudad que en carretera.

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Otra cosa que debemos tener en cuenta con los coches eléctricos es que debemos quitarnos las ideas preconcebidas de la cabeza sobre el consumo. Estamos acostumbrados a que nuestro coche gaste mucho más en ciudad que en carretera y cuando ponemos el aire acondicionado que cuando usamos la calefacción.

En un coche eléctrico es justo al contrario. Los coches eléctricos gastan muy poca energía en ciudad, de hecho es fácil superar la autonomía homologada si hacemos un uso exclusivamente urbano. Los eléctricos gastan mucho cuando les pedimos mantener velocidades sostenidas por encima de 100 km/h, ahí es donde el consumo eléctrico se dispara y su autonomía cae drásticamente. En esas condiciones el consumo de un coche eléctrico aumenta hasta en un 35%.

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En el caso de la calefacción, en un coche de combustión poner la calefacción en invierno no aumenta el consumo, ya que el motor genera calor al funcionar. De hecho, el rendimiento de un motor diésel es de sólo el 30% porque de cada 10 litros de gasóleo que quemamos, sólo 3 se transforman en mover el coche, los otros 7 se van básicamente por el escape y calentando el refrigerante del motor. Podemos usar ese calor del motor para caldear el habitáculo en invierno.

En un coche eléctrico el sistema de propulsión tiene un rendimiento del 90%, no se produce calor, de modo que para calefactar el coche es necesario gastar electricidad básicamente en hacerla pasar por una resistencia que se calienta con el paso de la corriente. Poner la calefacción en un día frío en un coche eléctrico puede reducir la autonomía hasta en un 30%. Este es el motivo por el que los coches eléctricos tienen sistemas que permiten climatizarlos mientras están enchufados a la toma de carga. De este modo ya cogemos el coche a la temperatura apropiada y luego gastaremos menos energía en mantenerlo.

Visto esto, si no quieres tener problemas de autonomía con tu coche eléctrico, los dos consejos más importantes son:

  • No abuses de las cargas rápidas
  • Saca partido de la climatización programable

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Comentarios

* He leído la Política de privacidad

  • Antoni

    donde está el avance tecnológico y ecologista, si a la larga contaminamos iguasl o más ??

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