Prepara tu coche para la playa

30 Junio, 2011, modificada el 6 Marzo, 2012 por

Otro año más, entramos de lleno en el periodo estival y muchos pronto partirán con su automóvil a la búsqueda de unas merecidas vacaciones. Y como cada verano, conviene antes repasar dos o tres cosas para que tu coche y tú lleguéis con bien a vuestro destino.

Bien. Como os considero buenos aficionados al mundo del motor y conocedores del “abc del cuidado del automóvil”, obviaré la parte de revisar los neumáticos, limpiar los faros, tensar las correas o cambiar las pastillas de freno antes de lanzaros a la carretera. Son todo cosas muy importantes y, por tanto, han de ser tenidas en cuenta durante todo el año, y no sólo ahora.

Lo que nos interesa en esta época es “blindarnos” contra el calor y los estragos que pueda producir en nuestro coche y su mecánica. Ante esto, todo se resume en cuatro conceptos; a saber: lubricación, refrigeración, climatización y acción. Luego vienen un par de consejos de sentido común, pero empecemos por el principio.

Lubricación

Es conveniente revisar de vez en cuando los niveles de aceite: con el motor frío y en un sitio llano.6
Es conveniente revisar de vez en cuando los niveles de aceite: con el motor frío y en un sitio llano.

Llevar un motor lubricado con un aceite bueno y limpito durante esta temporada es crucial, porque nuestro propulsor va a trabajar a temperaturas más elevadas que durante el resto del año, va a respirar un aire más pobre en oxígeno y va a necesitar de todo nuestro cuidado para dar lo mejor de sí. La mayoría de los coches actuales marcan el nivel de aceite a través de su ordenador de a bordo, en su cuadro de mandos.  Sin embargo, nunca estará de más mancharnos un poco las manos y confirmar la medida con la varilla. Y ya sabéis, dicha comprobación siempre con el motor frío y en un sitio llano. Que la marca se quede entre las muescas de máximo y mínimo, pero un poquito más cerca del máximo, si es posible.

Ojo con rellenar demasiado, si mezclamos viscosidades, la liamos. Si hemos de añadir algo, que sea del aceite que ya va en nuestro motor y nunca más de litro y medio (si hace falta mayor cantidad, mejor cambiar el aceite completo). Si tu coche es muy nuevo, o muy antiguo, observa estos consejos de manera especial, pues son la tipología que más liquido oleoso necesitan. Los primeros, por lo rácanos de algunos fabricantes a la hora de llenar el depósito a la salida de fábrica y los segundos, porque ya han empezado a “gastar aceite” como una sartén sobre la vitrocerámica caliente. El consumo asumible es de 0,3 litros cada 1.000 kilómetros en motores atmosféricos y unos 0,4 en los que tienen turbo. Si tu “buga” “bebe” de más…Houston, tu culata tiene problemas.

Refrigeración

La refrigeración atañe al líquido de colores divertidos (rosa, verde o amarillo) que en invierno llamamos anticongelante. Éste es un punto tan importante como el anterior, pues la falta de cualquiera de los dos elementos nos puede acarrear un incómodo episodio de… Quemar el motor. Es por ello que atenderemos el nivel de “zumo de fresa”, “menta fresca” o “lima-limón” bajo nuestro capó.

La falta de líquido refrigerante puede provocar que quemes el motor.6
La falta de líquido refrigerante puede provocar que quemes el motor.

Con el refrigerante existe cierta confusión debida a la dualidad de su uso: descongelar y refrescar. Bien, es por los dos componentes de los que está hecho y que lleva a algunos a prescindir del “bote de marca” y en su lugar poner agua en verano (enfría) y en invierno sumar medio frasquito de alcohol (impide que se forme hielo). Bien, es verdad que en el fondo lo que te venden envasado es eso, agua con etilenglicol –en la mayoría de casos-, que es un alcohol que evita que en invierno se congele el líquido y que en verano entre en ebullición. Sin embargo, su resistencia al calor y al frío está más trabajada que lo que nosotros podamos hacer con nuestras mezclas en plan “amateur”, y el no reventar nuestro radiador bien vale los 10 euros por garrafa que nos pedirían en el súper.

Climatización

La climatización es otro aspecto clave. En otro tiempo, su cuidado se reducía a revisar que la manivela que subía y bajaba la ventanilla funcionaba con corrección; luego llegó el aire acondicionado que recomendaban encender un par de veces en invierno para “despabilar” al compresor y después nos enfrentamos con el más complejo climatizador.

Su mantenimiento y puesta a punto es más sencilla, pues como todo el sistema arranca haga calor o frío lo tenemos preparado para darnos a golpe de tecla lo que le pidamos… Siempre que conserve la carga. Está hecha de un gas muy parecido al de tu nevera (o sea, al que hace que tu nevera sea tu nevera y no un horno nº2) y en muchos casos se trata de isobutano muy diluido entre el llamado GHG-X4 (menudo nombre molón). Antes se utilizaba freón (R-12), hasta que nos cargamos la capa de ozono y se sustituyó por otros “R” (22, 142b, 144…) presentes en la mezcla del mencionado X4. Digo esto para que te hagas cargo de su complejidad, por si tenías pensado rellenarlo tú mismo con una botella de “La Casera” y la bombona de oxígeno del abuelo Ramón.

Evita una exposición directa y prolongada al chorro de aire acondicionado.6
Evita una exposición directa y prolongada al chorro de aire acondicionado.

Fuera de bromas, del climatizador –o aire- en verano conviene hacer buen uso para no caer nunca en el abuso, y llevarnos por delante el compresor, el termostato, el evaporizador… Hemos de comprobar que por las toberas, efectivamente, sale aire y éste está frío (con un termómetro digital frente a la ranura se puede confirmar). Nunca arranques o pares el motor con el equipo conectado y evita viajes largos con el chorro dándote de frente a toda pastilla. Mejor en modo “auto” y entre 21 y 22º.

Acción

Los nuevos motores turbo nos obligan a incluir este epígrafe. Sí, amigo, tu coche 1.4 da 180 CV a base de tener una turbina “gorda-gorda” moviéndose a velocidad de reactor para optimizar la mezcla en los cilindros y, de paso, darle más presión. De no contar con él, es decir, hace cinco años, tu “mil cuatrocientos” no pasaría de los 85 CV ni loco… Pero bien cuidado, duraría hasta el infinito.

Para conseguir toda esa potencia extra, este elemento trabaja a temperaturas que ríete tú de las hogueras de San Juan. Hablamos de entre 550 y 650º. Es por ello que, una vez concluido tu viaje largo, no debes parar de inmediato el propulsor. Déjalo a su aire un minuto o dos. Que respire y se enfríe. Esto mismo dice el manual de muchos coches que no se ha leído casi nadie, y a ello se agarran las marcas para justificar algunas roturas de turbo que fácilmente se podrían haber evitado. Lo último es el sistema Start&Stop, que por ahorrar unos decilitros quiere acabar con nuestra mecánica.

Trucos y consejos

Y ahora un par de consejos que más que de experto, atañen al sentido común.

La electrónica de tu coche también sufrirá si lo dejas al sol.6
La electrónica de tu coche también sufrirá si lo dejas al sol.

El primero, en la medida de lo posible, no aparcar al sol. No ya por tu pintura, los plásticos del salpicadero o enfrentarse a un interior abrasador. Hablo de mirar por tu electrónica. Algunos coches, tras un rato soportando calor, entran en “modo fallo” y te advierten de las averías más peregrinas en cuanto los pones en marcha. Y es que sus “chips” llevan un importante sofocón. Por eso te lo advierto, para que no lo sufras tú cuando tu vehículo te diga que tiene una avería tremenda en la “junta de la trócola” o similar. La mayoría de las veces son “roturas fantasma”. De hecho yo tuve un coche –marca Premium, no os vayáis a pensar- que cada vez que lo aparcaba en la playa, me decía que el sistema de alarma había fallado, que el motor necesitaba revisión urgente o, incluso, que todas las bombillas se habían fundido por arte de magia. Nunca acertaba y al rato se le pasaba. Creí que estaba enfadado, y por ello le compré una sombrilla y a punto estuve de untarlo de bronceador.

Otra cosa que personalmente recomiendo –por experiencia propia también- es verificar si nuestro automóvil lleva rueda de repuesto o “kit reparapinchazos”, y saber cómo se usa.

Tampoco está de más, con el fin de evitar molestas búsquedas en el peor momento, familiarizarse con el capítulo “averías frecuentes” del manual del vehículo, así como contar con la pegatina con el número de teléfono de asistencia en carretera de la marca y del seguro. También conozco gente previsora que localiza los talleres oficiales más próximos al camino de viaje y al lugar de destino. Parece excesivo, pero “el saber no ocupa lugar”.

Por último, no olvidéis recargar el agua de los limpias. No os imagináis la cantidad de mosquitos que tristemente acabarán estampados contra vuestro parabrisas haciendo casi imposible la visión.

Con ello me llega a ya ir acabando, y desear, como cada año, que sean sólo ellos las víctimas en carretera de este año. Conducid con cuidado y cuidad vuestro coche. Así todos disfrutaréis de éstas y muchas otras vacaciones de verano.

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3 Comentarios

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