Reportaje

¿Puede reventar una rueda por ir deshinchada?

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06 de junio, 2019

Solemos pensar que una rueda explota porque lleve demasiada presión o porque pisemos algo cortante mientras conducimos. Sin embargo, la mayoría de los reventones se deben a un mal mantenimiento de los neumáticos, especialmente una baja presión de inflado.

Pensamos que una rueda es como un globo y que sólo es posible que explote si la hinchamos demasiado o si la pinchamos, pero no es así. Hay dos malas costumbres que aumentan las posibilidades de que suframos un reventón y perdamos el control del coche: no revisar la presión de los neumáticos y aparcar rozando contra los bordillos.

La parte más resistente de un neumático es su banda de rodadura, es la que más grosor tiene y la que está sometida a mayor desgaste al circular. Por contra, el flanco del neumático es más estrecho y está diseñado para ser flexible, no para rozar constantemente contra los bordillos.

Seguro que alguna vez has visto más de un coche en el que las letras de los neumáticos apenas se ven de lo rozado que está el borde de la rueda, incluso con pequeñas grietas. Bien, pues ése tiene todas las papeletas para explotar en cualquier momento, sobre todo si ya tiene alguna deformación y ha aparecido algún “huevo” en su superficie.

Es mucho más peligrosa una presión baja que excesiva

Los neumáticos de perfil bajo son especialmente delicados y es fácil dañarlos contra un bordillo.

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A medida que la rueda va girando y el peso del coche la aplasta contra el asfalto, el lateral del neumático se chafa y se deforma. Cuanto más baja es la presión de aire del neumático más se deforma el lateral y esa deformación constante genera temperatura. Haz la siguiente prueba:

Coge una pinza de la ropa de ésas de plástico y dóblala a un lado y a otro (no demasiado, no queremos partirla a la primera intentona sino tras varias veces) hasta que se parta. Toda el borde por donde se ha partido y verás que está caliente. Esto se debe a la fricción que se genera la pinza acaba partiendo por lo que se conoce como “fatiga de materiales”.

Una rueda de un coche no está hecha sólo de goma sino que está formada por una complicada estructura de alambres formando capas que se cruzan. Cada vez que la rueda se deforma esas capas rozan unas con otras y generan, además de un desgaste, temperatura.

Si la rueda está poco hinchada y se chafa mucho contra el asfalto, esa deformación genera mucho más calor, mucho más rozamiento y, además, fuerza mucho más hasta el límite la deformación de cada una de las capas y alambres de la estructura de la rueda. El resultado es que algunos de esos alambres llega a partirse y ya tenemos el punto de rotura por donde acabará explotando el neumático.

Otra forma de cortar esos alambres es la mala costumbre de subir los bordillos o rozarlos al aparcar. Especialmente con los neumáticos de perfil bajo hay que evitar esto a toda costa, ya que son los más sensibles a cortarse al pellizcarlos contra el bordillo de la acera.

Es casi imposible que un neumático reviente por una presión excesiva, tendría que ser exageradamente excesiva. Con una presión baja, en cambio, es muy fácil que esto suceda e incluso que desllante en una curva.

Si no quieres tener un accidente por un reventón los tres consejos básicos son:

  1. Lleva siempre la presión correcta, nunca por debajo de la recomendada por el fabricante
  2. Evita rozar los bordillos o subirlos al aparcar
  3. Si ves cualquier huevo o grieta en el flanco del neumático, cámbialo cuanto antes

A continuación te dejamos un vídeo para que veas cómo afecta llevar mal la presión de las ruedas en diferentes situaciones.

Los efectos de una mala presión en las ruedas

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