Reportaje

Por qué puede arder un coche en un accidente

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03 de junio, 2019

Una de las peores cosas que puede pasar en una accidente de tráfico es que el vehículo siniestrado se incendie. Por suerte es una posibilidad muy remota, pero no imposible. Éstas son las causas que pueden hacer que un coche arda en un siniestro y lo que debemos hacer.

El cine se ha encargado de que tengamos en la mente la imagen de un coche explotando violentamente tras un accidente, también en el cine se pueden escuchar neumáticos chirriando en una carrera sobre tierra, así que no deberíamos hacer mucho caso a las películas. En realidad, la probabilidad de que un coche se incendie en un accidente es muy remota y, en contra de lo que puedas pensar, es más fácil que arda un coche eléctrico en un siniestro que uno de gasolina o diésel. El motivo es que en la mayoría de los casos lo que inicia el fuego es un cortocircuito eléctrico.

En un incendio existe lo que se conoce como “triángulo de fuego” que básicamente viene a decir que para que algo arda necesita de tres elementos: calor, combustible y oxígeno. Si falta una de las tres, el fuego se extingue automáticamente. Bien, pues para que un incendio se inicie, además de esos tres elementos necesitamos un “iniciador o detonante”.

Por qué se puede incendiar un coche en un accidente

Los coches están repletos de cables que pueden provocar cortocircuitos al ser seccionados en un accidente.

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Esa escena en la que un coche vuelca e inmediatamente explota o en la que una fuga de gasolina genera un reguero que va corriendo hasta que toca el motor del coche y sale una llamarada mortal ha calado hondo en el subconsciente. Sin embargo, no es la gasolina o el gasóleo lo que suele provocar el incendio en un siniestro sino la batería. Por este motivo es por el que hay tantas noticias de incendios de coches eléctricos, porque los cortocircuitos son mucho más probables en ellos.

Los fabricantes lo saben y por eso instalan desde hace años sistemas que desconectan la batería del coche en caso de impacto para evitar cortocircuitos, que son la primera causa de incendio en un automóvil. También se instalan sistemas que cortan la alimentación de combustible, así que es realmente muy difícil que un coche llegue a incendiarse en un siniestro, pero no hay dos accidentes iguales y siempre existe la posibilidad de que una carambola haga que todos los sistemas para evitarlo fallen.

El motivo por el que un cortocircuito acaba casi siempre en incendio es porque con él se genera instantáneamente la temperatura necesaria para que un combustible arda, y un coche, aunque no tenga gasolina, está repleto de materiales que sí son combustibles, desde el aceite de las transmisiones hasta los plásticos y tapicerías interiores.

Sin embargo, la gasolina y el gasóleo no arden por sí solos, del mismo modo que un asiento de un coche no se incendia espontáneamente aunque esté fabricado con un material combustible. Necesitan de una fuente de calor intenso o una chispa.

En un accidente es fácil que los cables se corten y rocen contra las partes metálicas de la carrocería o con otro cable, generando un cortocircuito que inicia el fuego.

Para que una fuga de combustible acabe provocando el incendio es necesario que, además de cortarse la tubería de gasolina o gasóleo, éste se vierta sobre una fuente muy caliente (normalmente los colectores de escape del motor) o cerca de un cable dañado.

Ford Pinto: el caso que avergonzó a la industria

El Ford Pinto se hizo tristemente famoso por la facilidad que tenía para incendiarse en caso de siniestro.

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En 1971 Ford lanzó al mercado un modelo utilitario que se llamaría Pinto y que se convertiría en el protagonista de los titulares más vergonzosos para la industria del automóvil.

En su diseño no se tuvieron en cuenta dos factores importantes que se detectaron en una fase muy avanzada del proyecto. Por un lado, el depósito de combustible estaba ubicado muy cerca del extremo trasero del coche y, además, su carrocería era muy endeble y, en caso de accidente por alcance, se deformaba de forma que las puertas quedaban encajadas y no se podían abrir.

Estos dos hechos hacían que el depósito de combustible se rompiese fácilmente en caso de choque por detrás y que el combustible se vertiese sobre el tubo de escape caliente y el cableado de las luces traseras en cortocircuito. El incendio estaba casi garantizado y, encima, los pasajeros no podían salir del coche, una tragedia.

Lo peor de este caso es que se hizo público que Ford fue consciente de estos defectos antes del lanzamiento al mercado del coche, pero que decidió comercializarlo igualmente porque llegaron a la conclusión de que era más barato asumir las indemnizaciones de las víctimas que modificar el coche para hacerlo seguro.

No tengas miedo en caso de ver un accidente

Qué debes hacer si ves un accidente de tráfico: la regla PAS

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Lo peor de esta idea preconcebida de que un coche accidentado puede arder es que en muchas ocasiones se ha negado el auxilio a los accidentados porque la gente no se atreve a acercarse a ellos para socorrerlos.  En este reportaje te explicamos con detalle cómo debemos actuar en caso de ser testigos de un accidente y, sobre todo, debemos tener claro que tenemos la obligación de prestar auxilio siempre que sea posible.

Aunque debemos tener claro que la precaución y nuestra seguridad son las principales prioridades, no debemos tener miedo a que el coche se incendie, ya que es una probabilidad muy remota y, además, un coche no se incendia explotando como en las películas sino que es un proceso progresivo en el que, durante el primer minuto, su avance suele ser lento.

Lo que sí debes tener claro es que jamás se debe utilizar agua para apagar un incendio de un coche. Tanto si es de gasolina o diésel como si es eléctrico el agua sólo empeorará las cosas.

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Comentarios

* He leído la Política de privacidad

  • Duracero

    En este aspecto los coches más peligrosos son los híbridos de gasolina, tan ecológicos, seguidos de los eléctricos puros, los de GNC, GLP, gasolina y, curiosamente, los más seguros, los de gasoleo. Pero eso no lo avisan ni los vendedores, ni los fabricantes ni la Administración.

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