Peugeot 208 GTi: de la calle al circuito

20 Junio, 2013, modificada el 9 Agosto, 2017 por

La marca gala ha hecho renacer el mito GTi con todas las de la ley, y es que a la llegada del Peugeot 208 GTi “de calle” se suma la versión de circuitos, preparada específicamente para competir en las 24 horas de Nürburgring, donde salió triunfador en su categoría. ¿Se parecen en algo ambos coches?

Peugeot 208 GTi: de la calle al circuito17

La respuesta a la pregunta planteada en la entradilla de este artículo es muy sencilla: sí, se parecen… en detalles pequeños, como los faros. No hay muchas más similitudes (más allá de lo estético) entre el Peugeot 208 GTi de calle y su versión de circuitos. Es lógico; la preparación para la competición del utilitario de la marca gala llega a niveles extremos.

Peugeot 208 GTi: tan parecidos y a la vez tan diferentes.17
Peugeot 208 GTi: tan parecidos y a la vez tan diferentes.

Si empezamos por el motor, vemos que ambos 208 GTi comparten cilindrada, y es que la categoría en la que se inscribe este vehículo está reservada a mecánicas de 1,6 litros con turbo. Sin embargo, la potencia de la versión para Nürburgring del 208 se ha visto aumentada desde los 200 CV originales hasta los 330. Se trata de un salto importante que, unido al gran descenso en el peso del conjunto, hace del de carreras un coche muy veloz. Los 1.160 kg que homologa el Peugeot 208 GTi de calle quedan en unos exiguos 990 kg en su “hermano racing” gracias a la utilización de materiales ligeros y a la sustitución de las plazas traseras y el maletero por las tradicionales barras de los vehículos de circuito.

De esta forma, las prestaciones que homologa el Peugeot 208 GTi, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos y una velocidad punta de 230 km/h, se quedan, evidentemente, lejos de las de la versión de carreras. Además, el de calle cuenta con una caja de cambios manual de seis relaciones que ha sido sustituida por una secuencial con el mismo número de marchas en el de carreras.

El interior del Peugeot 208 GTi Nürburgring, aunque no lo parezca, es cómodo.17
El interior del Peugeot 208 GTi Nürburgring, aunque no lo parezca, es cómodo.

No obstante, el Peugeot 208 GTi de las 24 horas de Nürburgring cuenta con tres pedales, y es que necesita del embrague para ponerse en marcha. Eso sí, una vez que ya rueda, un simple golpe de leva bastará para cambiar la relación. El funcionamiento de esta caja de cambios es espectacular, con una respuesta prácticamente inmediata. Además del adelanto tecnológico que supone, para el piloto también es una delicia, ya que cualquier esfuerzo que se elimine a la hora de manejar el coche -cambiar de marcha manualmente lo es cuando se conduce al límite, y más en un circuito como el antiguo Nürburgring– es bienvenido.

Peugeot 208 GTi, la prueba en vídeo

Otro de los elementos que varía sustancialmente en el Peugeot 208 GTi de calle respecto a la versión de carreras es el sistema de frenado. Tanto los discos como las pastillas crecen en tamaño de forma exponencial en el “león más fiero”, utilizando unos materiales mucho más eficaces, que soportan las exigencias de un circuito. No obstante, los ingenieros de Peugeot Sport han tenido que trabajar duro para que este sistema, a la vez que eficaz, sea fiable y duradero, algo vital en una carrera de 24 horas como la de Nürburgring.

El sistema de frenado es una de las grandes diferencias entre la versión de calle del 208 GTi y la de circuitos.17
El sistema de frenado es una de las grandes diferencias entre la versión de calle del 208 GTi y la de circuitos.

Para un neófito en lo que a coches de carreras se refiere, costaría unas cuantas vueltas aprender a frenar el Peugeot 208 GTi Nürburgring. Estamos acostumbrados en los automóviles de nuestro día a día a unos pedales de freno cuya resistencia está pensada para alcanzar un compromiso entre la comodidad y la eficacia. Se busca que el pedal esté lo más “blando” posible para que el conductor no note fatiga. Además, la técnica de frenada en un coche de calle nos “obliga” a frenar progresivamente. Es decir, si queremos frenar poco, pisamos poco el pedal y, según intensifiquemos esta pisada, mayor será la frenada.

El Peugeot 208 GTi afrontando una de las curvas más míticas del antiguo Nürburgring, el Karussell.17
El Peugeot 208 GTi afrontando una de las curvas más míticas del antiguo Nürburgring, el Karussell.

Bien, la utilización del freno en un coche de carreras es totalmente contraria. El recorrido de éste es mínimo, y la resistencia que ofrece suele ser bastante más elevada de lo que consideramos “normal”. Además, para que funcionen de forma óptima, su accionamiento debe hacerse de una forma “ilógica” para el conductor “de a pie”: en lugar de pisar y regular, debemos dar una patada al pedal y, posteriormente, regular para evitar el bloqueo de los neumáticos delanteros. Eso sí, una vez que nos hacemos a ello, la sensación de frenada es brutal.

También varía totalmente el sistema de suspensiones, así como sus reglajes, que en este caso que nos ocupa no son todo lo radicales que pueden llegar a ser, ya que estamos hablando de un coche preparado para un carrera de resistencia, y más en un circuito tan duro como el antiguo Nürburgring. Tanto la amortiguación como la rigidez del chasis, los neumáticos lisos… todo ayuda para que el comportamiento de la versión de carreras poco o nada tenga que ver con la de calle. Eso sí, se parecen en los faros…

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2 Comentarios

Rubén Fidalgo 20 Junio, 2013

cómo molan estos gatitos…

Rubén Fidalgo 21 Junio, 2013

Pero cómo??? El de carreras tiene el volante redondo???? sacrilège

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