Obsolescencia programada en los automóviles

15 Abril, 2016, modificada el 11 Abril, 2017 por

¿Qué son mejores los coches de antes o los de ahora? ¿Es verdad que antes eran más inseguros y estaban fabricados con materiales menos resistentes? Para resolveros las dudas en Autocasion.com hemos querido hablaros de la obsolescencia programada.

Obsolescencia programada en los automóviles8

Las pruebas han demostrado que los materiales de los coches antiguos aguantaban mucho mejor que los de los vehículos de ahora, que su resistencia era mayor que la de ahora y que el mercado automovilístico se ha convertido en un mero punto estratégico de marketing. A este paso, los fabricantes de coches, junto con el número de chasis y de motor van a tener que introducir un nuevo dato en todos sus modelos: la fecha de caducidad.

 

La obsolescencia programada de los coches es un gran problema8
Este sistema es una simple estrategia de marketing que engaña a los consumidores

Estamos hablando de la obsolescencia programada u obsolescencia planificada pero, ¿qué es eso? Se define como “la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un periodo de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño de dicho producto, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible.“ Cambiar bombillas, lavadoras o cualquier elemento electrodoméstico se convierte casi en habitual, igual que cambiar las piezas de un coche, cuando en realidad todas ellas deberían servirnos para toda la vida, o ¿no os suena eso de ‘hierro inoxidable’?

Este “juego sucio” por parte de algunos fabricantes es tan antiguo como la propia Revolución Industrial, aunque se ha mantenido dentro de unos límites razonables hasta el siglo veintiuno. Sin embargo, está claro que el objetivo que se persigue es puramente económico, aunque muchos de los que lo aplican se defienden con argumentos como abaratar el precio final del producto, facilitar al consumidor un producto siempre acorde con la última tecnología disponible y asegurar puestos de trabajo gracias a unas compras sostenidas en el tiempo que aseguren la continuidad de la producción.

Un ejemplo de estos métodos de obsolescencia programada son los frenos, hace pocos años una compañía desarrolló unos frenos que funcionaban perfectamente y que eran un sistema ultra-eficaz, sin embargo, poco a poco se fue descubriendo que este aparato tenía un tope y que cuando superaba un número de ciclos de frenado dejaba de funcionar a la perfección y se tenían que cambiar.

Actualmente, las empresas más dadas a incluir esta suerte de “autodestrucción” en sus productos son las tecnológicas, lo que prácticamente salpica ya a todo nuestro estilo de vida y, cómo no, a nuestros coches.

La obsolescencia programada de los coches es un gran problema8
¿Aguantan más los clásicos que los coches nuevos y modernos?

El sistema capitalista se basa en el consumo. Si no hay consumo, no hay circulante (dinero que se mueve) y la rueda deja de girar. Este modelo económico es la excusa perfecta para la obsolescencia. Si yo fabrico una bombilla que no se funda, sólo venderé una a cada persona, no podré dar empleo a trabajadores, mi empresa tendrá que cerrar al acabarse la demanda…

Como las bombillas, los vehículos actuales vienen con fecha de caducidad y, rebasada esta, la obsolescencia nos golpeará en plena cara –y bolsillo- desde una doble vertiente:por un lado la dificultad para encontrar recambios de esa pieza en concreto; y por otro, el elevado coste de las piezas, que para el consumidor será lo suficientemente estratosférico como para plantearse cambiar el coche entero. Así que, para protegerse de este efecto perverso de la industria poco se puede hacer.

La obsolescencia programada de los coches es un gran problema8
Pastillas de freno, discos o embrague son algunos ejemplos de obsolescencia programada

Hay plataformas, asociaciones, propuestas, iniciativas… que buscan lograr una legislación que, si bien no prohíba esta práctica, sí que la limite. En Francia están muy cerca de lograr poner coto a lo que se considere abuso. Quiero pensar que el resto de gobiernos europeos tomen ejemplo. Incluido el nuestro, cuando lo tengamos, si es que algún día lo tenemos.

A nivel particular y en el mundo del automóvil el hecho de que “lo viejo dura más” es verdad,  y me atrevería a decir que cuanto más viejo, mejor. Si consultáis en internet los vehículos más rodados del mundo no os encontraréis ningún modelo posterior a 1990. De hecho en Europa tenemos un caso de un vehículo que intentó convertirse en el coche indestructible, pero que se quedó en el ‘casi’, hablamos del Argyll GT, fabricado completamente de acero inoxidable. También podríamos hablar de otro modelo, el Mercedes 300 D con carrocería W 123, el ejemplar que cuenta con más modelos supervivientes aún a día de hoy a pesar de haberse lanzado en el año 1975.

Por un lado es lógico, pues cuanto más antiguos más kilómetros habrán hecho, pero por el otro lado, es natural, pues la tecnología de estos coches superaba por poco la de un reloj digital de 15 euros, en el mejor de los casos. Así mismo, muchos fabricantes se orgullecían tiempo atrás de hacer “coches para durar”.

Añadir además que, “obsoleto” en esta acepción industrial, tampoco quiere decir necesariamente “peor” como mucho “pseudo experto” plantea. El término, concretamente quiere decir “poco usado, anticuado,inadecuado a las condiciones actuales”. O sea, en esa definición nos cabe hasta Julio Iglesias, pero yo creo que el hombre todavía es muy válido… y lo sabes.

nivel tecnológico, hay auténticas maravillas de hace 35 años que dan “sopas con honda” a mojones actuales llenos de pantallas y lucecitas. Por ejemplo, los equipos de sonido. Que si mucho mando táctil, que si mucha conectividad, que si muy intuitivo… pero luego a la hora de dar el do de pecho, se arrugan ante un radiocasete Blaupunkt de los 80. Yo es que soy muy mío en estas cosas…

Y es probable que un coche del año 82 con la radio de serie aún funcione sin problemas, mientras que a otro de 2014 ya haya habido que “actualizarle el software” del sistema multimedia dos veces…

Pero tampoco podemos hacer tabla rasa y creer que la obsolescencia no existe y que todo puede durar eternamente. Yo lo quise pensar de unos huevos caducados y creedme, no pasé una de mis mejores noches.

Aquí estoy hablando de los llamados “fungibles”, que son elementos que, propiamente, tienen una duración útil limitada. Por ello generalmente son los que no cubre la garantía. Se desgastan en base al uso, no a su “programación”.

La obsolescencia programada de los coches es un gran problema8
Los motores están sometidos a un tope de 250.000 kilómetros

Hablo de pastillas de freno, discos, embrague, amortiguadores, bujías, batería, escobillas de los limpias, bombillas, catalizadores, líquidos, neumáticos, correas… Por eso se llaman “consumibles” y son de fácil sustitución.

Hablando de sustituir, y como corolario final, otra diablura de la obsolescencia es que la pieza o equipo que se vea afectada es irreparable. No queda otra que tirarla a la basura y comprar otra. Por ello la mayoría vienen tan encapsuladas que es prácticamente imposible meterles mano. Como en los iphone y compañía.

O las televisiones. ¿Alguien conoce hoy en día algún taller de reparación de televisores?. Pues eso. Y de seguir a este ritmo, con los talleres de automóviles pasará lo mismo. A lo sumo serán centros de recambio de piezas obsoletas, como algunos dicen que ya son los propios concesionarios…

Yo pensé que esta crisis económica nos brindaría una oportunidad de oro para acabar con esta corriente perversa apostando por la reparación antes que la sustitución, y presionando a la industria a hacer mejores productos para no caer en desgracia ante el público que no quiera cambiar de objeto obligatoriamente cada 9 meses. Sin embargo, parece que como tantas otras oportunidades, por una cosa o por otra, esta también se nos ha escapado de las manos.

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Curro San Miguel

2 Comentarios

Alfredo 18 Abril, 2016

Vaya por delante que me encantan los clásicos y es verdad casi todo lo que se dice en este reportaje, pero también es cierto que hay medias verdades y omisiones por parte del autor.

“Muchos de los que lo aplican se defienden con argumentos como abaratar el precio final del producto”, según está redactado, parece que autor no concuerda con esto. Sin embargo, es objetivamente cierto.

Por otro lado, ¿quién quiere un coche indestructible? La gente quiere cambiar y si no lo hace es porque no puede. Además, ¿quién estaría dispuesto a pagar el precio de ese coche indestructible? Porque no nos engañemos, sería infinitamente más caro.

En fin, que mis felicitaciones al autor del reportaje, pese al tufillo podemita que desprende.

Autor 18 Abril, 2016

Gracias por tu comentario Alfredo.
También tú tienes mucha razón (excepto en lo del “tufillo podemita”…).
Coches indestructibles, No, pero deliberadamente falibles… pues tampoco,
ya que como tú bien dices, hay gente que no cambia porque no se lo puede permitir, y si les surge una “avería programada”, va a dar al traste con su economía o movilidad.
Respecto al coste, hacer las cosas bien no es tan caro como muchos piensan. De hecho de antes, en mayor o menor medida, se hacía.
Seguro que como en todo, en el término medio estará la solución.

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