Michelin a favor de los neumáticos usados… de calidad

6 Junio, 2017, modificada el 17 Julio, 2017 por

¿Puede un neumático con menos de 1,6 mm de profundidad del dibujo ser seguro? Hasta ahora la respuesta era un rotundo NO, pero el mayor fabricante de neumáticos del mundo lanza un informe en el que pone en entredicho esta máxima y aclara que son otros los factores que determinan la seguridad de un neumático.

Michelin a favor de los neumáticos usados… de calidad

A los que nos gusta soltarnos de vez en cuando en un circuito no nos cogen por sorpresa algunas de las afirmaciones que se publican en el último estudio realizado por Michelin, pero otras pueden parecer algo extremas y no nos las creeríamos si viniesen de alguien distinto, pero, si quien ha llegado a esta conclusión es el fabricante más importante de neumáticos del mundo, se convierten en verdades incontestables.

Cualquiera con sensibilidad que haya rodado rápido con un coche te puede confirmar que, en efecto, las ruedas nuevas van claramente peor que unas con el dibujo gastado pero con la goma en buen estado. Principalmente se debe a que flanean menos.

El flaneo es muy incómodo y se produce porque el taco del dibujo del neumático es muy alto y se deforma, como cuando pisas sobre una alfombra de esas de goma que tienen como piquitos y notas como el pie se mueve de donde has pisado porque se doblan.

También te puede decir cualquier probador con un mínimo de sensibilidad que hay ruedas nuevas que en mojado van peor que unas de mejor calidad gastadas, aunque los surcos del dibujo estén más desgastados, pero esto es más difícil de creer salvo que lo hayas experimentado en tus propias carnes. Nos parece muy natural que, cuanto más profundo sea el surco, más cantidad de agua pueda canalizar y evacuar.

Sin embargo, en ese razonamiento no se tienen en cuenta dos factores que también son muy importantes: el compuesto de goma del neumático y el diseño de su carcasa (los alambres entrelazados sobre los que se funde el caucho para dar forma al neumático, para entendernos).

¿Merecen la pena las ruedas de segundamano? Visita nuestro especial de neumáticos y conoce la respuesta a ésta y otras preguntas.

En el trasfondo de este estudio presentado por Michelin está un motivo ecológico. Según el fabricante francés, se calcula que cada año se desechan 128 millones de neumáticos que todavía podían seguir siendo utilizados con seguridad, lo que supone un incremento en las emisiones de CO2 de nada menos que 9 millones de toneladas y 6.000 millones de euros de nuestros bolsillos que podríamos ahorrarnos.

En qué es mejor un neumático gastado que uno nuevo

24 Horas Ford
Un neumático nuevo tiende a flanear, lo que puede provocar incluso que se arranquen los tacos si no se les hace un rodaje.

Algunas de las ventajas de un neumático algo gastado frente a uno nuevo ya las hemos indicado arriba (de hecho hay máquinas para “tornear” la banda de rodadura para rebajar algo el taco en competición), pero en el informe de Michelin apuntan más puntos a favor:

  • Menor flaneo: tal y como comentábamos en el encabezado. La precisión en la dirección es mayor, el tacto es más natural y se percibe mejor el umbral de adherencia real del neumático sobre la calzada.
  • Menor distancia de frenado: en parte debido también al menor flaneo, pero principalmente se debe a que un neumático gastado tiene una mayor superficie de goma en contacto con el asfalto que uno nuevo.
  • Menor sonoridad: el flaneo hace ruido, pero lo que más ruido hace en las ruedas es el aire que queda atrapado y tiene que buscar por donde salir cuando el neumático pisa la calzada. Menos aire atrapado significa menos ruido.
  • Menor consumo de combustible: aquí el informe da un dato que asusta un poco; según Michelin, de cada 5 depósitos de combustible que gastamos, uno “se lo beben” las ruedas debido al rozamiento. Un neumático gastado consume menos combustible, también en gran medida debido al menor flaneo. Debemos tener claro que al pisar la calzada el taco se deforma. Cualquier deformación necesita energía. Si un neumático se deforma más es que está absorbiendo más energía.

Michelin tiene muy claro que influye mucho más en la seguridad que proporciona un neumático la calidad de su fabricación y su estado de conservación que la profundidad de su dibujo y propone que se comprueben otros factores para determinar cuando un neumático ha dejado de ser seguro y debe sustituirse.

En la actualidad, la ley obliga a cambiar de neumáticos cuando el dibujo tiene un surco de menos de 1,6 mm de profundidad y, además, es muy probable que en Europa se aumente este margen hasta los 3 milímetros, una medida con la que Michelin está en desacuerdo a tenor del informe publicado, en el que, precisamente, demuestra lo contrario y dice, explícitamente, que, cuando un conductor está cambiando de forma prematura sus neumáticos, está tirando el dinero y perjudicando al medio ambiente.

Michelin aboga por la longevidad programada

Prueba Audi A3 Sportback 2.0 TDi Quattro, A Pastoriza, Rubén Fidalgo
La vida de un neumático depende de muchos más factores que la profundidad del dibujo.

En Autocasion te contamos en su día qué es la obsolescencia programada y cómo está presente en el mundo del automóvil. Con este demoledor alegato, Michelin deja claro que podría ganar mucho más dinero asustando a sus clientes y dejando claro que lo mejor es llevar los neumáticos lo más nuevos posible, pero da la vuelta a la tortilla y apuesta por “la longevidad programada”.

La marca francesa deja claro que sus neumáticos están fabricados con una calidad y una tecnología que permiten afirmar que conservan todas sus características de seguridad a lo largo de toda su vida útil y que ésta va más allá de los límites legales.

Por supuesto, esto hay que tomarlo con cierta precaución y, lo mismo que un coche viejo puede ser seguro- si está bien mantenido- y uno nuevo ser una pistola en el pecho si no se le presta atención, los neumáticos viejos tienen que haber sido bien mantenidos para garantizar que mantienen intactas sus características. Pinchazos mal reparados, roces en los flancos al aparcar, bultos provocados por cortes internos en un bordillazo, circular con las presiones incorrectas, vertidos de gasóleo en los repostajes… todo esto va claramente en contra de la longevidad real del neumático.

 

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Rubén Fidalgo

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