Reportaje

Coches míticos: el Mercedes SL R107 cumple medio siglo

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06 de febrero, 2021

En 1971 Mercedes presentaba al mundo la nueva generación del Mercedes SL, el sucesor del mítico "Pagoda". Mucho más avanzado, la acogida por el público fue más bien fría y sigue siéndolo en la actualidad, aunque gozó de un enorme éxito entre la alta sociedad de Hollywood.

Un año antes de que Mercedes-Benz presentase su primer modelo denominado oficialmente como Clase S (la generación W116), la marca de la estrella lanzaba al mercado al sucesor del mítico Mercedes Pagoda. Comercializado como Mercedes SL, y con códigos internos R107 para el descapotable y W107 para el coupé, esta nueva generación del descapotable de lujo era más sofisticado, pero no cuajó del todo al principio.

Frente a su predecesor, el nuevo Mercedes SL mantenía el aire de familia con una gran parrilla presidida por una estrella y el truco en el techo duro desmontable que hacía que pareciese que la parte central era más baja que los laterales, motivo por el que su predecesor ha sido conocido universalmente como «Pagoda«. Sin embargo, sus nuevas proporciones le daban una apariencia más pesada y menos estilizada, lo que le valió algunas críticas no demasiado positivas.

Tampoco fue visto con buenos ojos por la prensa de la época que gran parte de su esquema técnico fuese en realidad una evolución del Mercedes W114, algo anticuado para la nueva década, sobre todo si tenemos en cuenta que el año siguiente se presentaría la formidable Clase S W116 mucho más avanzada técnicamente, aunque dispondría de los motores desarrollados para la misma.

Pese a las críticas iniciales, las ventas de esta generación fueron muy buenas y su vida comercial se mantuvo durante nada menos que 18 años, hasta que en 1989 fue relevado por los SL R129.

Mercedes SL R107: sobre ingeniería

El Mercedes R107 era como un Panzer, pero con varios puntos débiles.

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Mercedes se quedó corta en algunos aspectos y en otros fue demasiado lejos en el desarrollo del R107, considerado por muchos expertos como el famoso restaurador Iain Tyrrell un ejemplo de sobre ingeniería. Su chasis era robusto como una roca, con una rigidez estructural propia de un tanque para evitar torsiones en su carrocería descapotable, pero muchos otros aspectos del coche nacieron con el pie cambiado.

En sus primeros años los tratamientos anti corrosión no eran todo lo buenos que se esperaría de un producto de la estrella y el óxido era un problema muy frecuente en puntos clave como los faldones o el hueco donde se aloja la capota.

Tampoco los motores V8 de 3,5 litros destacaban por sus prestaciones ni calidad de fabricación, llegando a hacerse relativamente famosos por su sed de aceite, principalmente por el rápido desgaste de las guías de válvulas. Los Mercedes SL 350 apenas rozaban los 200 CV con un enorme V8 de 3.500 cm3 cuando los Pagoda 280 ya sacaban 170 CV de un 6 cilindros mucho más redondo, sencillo y fiable, pero Mercedes tenía claro que en el mercado americano tenía que ofrecer un V8.

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A mediados de los años setenta se mejoró bastante el tratamiento de la carrocería y con la llegada de los motores V8 de 5 litros y posteriormente el 560 SL sus prestaciones, rendimiento y fiabilidad mejoraron mucho. Entre las mejoras introducidas en las sucesivas evoluciones de los primeros V8 está el sistema de ultrasonidos en el sistema de inyección. Con él se redujo el consumo en un 25% al mejorar la atomización de la gasolina en los inyectores.

Pese a todas las mejoras, para muchos las versiones más recomendables siguen siendo las que montan los motores de 6 cilindros, tanto los 280 como los 300, con potencias no muy inferiores a las de los V8 pero con mecánicas más ligeras y sencillas de mantener.

Mercedes SLC: el hermano menospreciado

La versión coupé tenía una mayor distancia entre ejes y 4 verdaderas plazas.

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Junto con el descapotable (denominado como R107 donde la R hace referencia Roadster), Mercedes presentó una versión coupé de techo rígido que, gracias a una mayor distancia entre ejes, ofrecía más espacio tras los asientos delanteros para acomodar a dos pasajeros. Con el código W107, el nuevo coupé de Mercedes se comercializaba como Mercedes SLC y con las mismas motorizaciones disponibles que para su hermano descapotable, salvo las más modernas, que no se llegarían a montar en el SLC al finalizar su producción varios años antes, en 1982, debido a su escasa demanda en comparación con el descapotable.

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Entre los signos más llamativos del diseño del SLC está la peculiar manera elegida para disimular su mayor longitud tapando el cristal de custodia lateral con unas lamas metálicas a modo de persiana. Lo cierto es que estéticamente las proporciones del SLC son algo más agraciadas que las del SL, en las que el coche parece demasiado corto en la parte trasera, pero el poder eliminar el techo y conducir a cielo descubierto del SL se llevaba el gato al agua en la mayoría de las ventas en su época y también en la actualidad, con unas cotizaciones de los SLC con cifras que son casi la mitad que las que se ofrecen por los descapotables.

Si te apetece disfrutar de un gran turismo de lujo con la estrella en su calandra, revisa bien las puntas de las aletas delanteras (alrededor de los intermitentes y faros), la base del parabrisas y de la luneta trasera y los faldones y fondos de puerta, que son los puntos donde más suele aparecer la corrosión en estos modelos.

Mercedes SL R107: el coche de Dallas y American Gigolo

Rojo y con las antiestéticas defensas para el mercado USA, así era el R107 de Dallas.

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Si eras alguien en Beverly Hills, al menos uno de los coches de tu garaje tenía que ser un Mercedes SL. Era todo un símbolo de estatus, el coche de Bobby Ewing en la mítica serie de Dallas o el de Richard Gere en American Gigolo, la película que lo encumbró como actor… y seductor.

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Cuando en una película o serie de televisión de mediados de los setenta hasta mediados de los ochenta querían dejar claro que uno de sus personajes «chorreaba billetes», salía en un Mercedes 500 SL, y esta imagen caló bien entre el público.

Las ventas en los EE.UU. fueron viento en popa pese a que al otro lado del Atlántico los «mutilaban» con unas espantosas defensas de goma sobredimensionadas que rompían por completo la armonía del diseño del R107. Estos enormes paragolpes eran necesarios para poder superar las normas americanas que obligaban a que los faros y pilotos quedasen protegidos de roturas ante impactos a velocidades inferiores a 7 km/h.

También los faros delanteros eran diferentes, con dos ópticas redondas de tipo Sealed Beam en lugar del faro trapezoidal con reflector y lámpara independientes, aunque lo cierto es que ese faro doble no le sentaba tan mal.

Mercedes SL R107: no termina de despegar

Pese a su calidad y marca, esta generación del descapotable no termina de subir en cotizaciones.

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Aunque no se puede decir que sea barato y sí han experimentado cierta subida en los últimos años, sorprende que un descapotable de dos puertas de Mercedes no termine de despegar sus cotizaciones, sobre todo cuando su antecesor, el Mercedes Pagoda, es uno de los modelos que más ha disparado sus precios en los últimos 10 años, pasando de cifras en el entorno de los 30 mil euros a prácticamente triplicar ese valor en la actualidad.

Los precios varían muchísimo en función de su estado y motorización. Los que están por debajo de los 20.000 euros suelen tener problemas de corrosión graves y es mejor huir de ellos porque las reparaciones son carísimas. Entre los 25.000 y 35.000 euros se encuentran unidades en un estado en el que ya puede ser interesante la compra. Son más recomendables los modelos posteriores al 81, en los que se mejoró mucho el tratamiento contra la oxidación de la carrocería.

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