Cómo mejorar la luz del coche

9 mayo, 2017, modificada el 4 agosto, 2017 por

Siguiendo estos consejos, podrás mejorar la iluminación de tu coche y tu seguridad. Aunque es ilegal montar kits de xenón o leds, hay otras formas de aumentar nuestro campo de visión en los viajes nocturnos sin deslumbrar al resto del tráfico y perfectamente legales.

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Las luces del coche son un elemento de seguridad importante y no sólo sirven para poder ver por la noche, también para que nos vean en condiciones de escasa visibilidad, como lluvia, niebla, túneles, etcétera. Sin embargo, a este elemento no se le presta la atención que se merece y, en muchos casos, se matan moscas a cañonazos, instalando kits bi-xenón o leds que, además de caros e ilegales, pueden no mejorar realmente la iluminación, aunque sí el aspecto.

Aunque nuestro coche tenga unos sencillos faros halógenos y éstos nunca llegarán a la eficacia de los faros adaptativos de modelos de última generación (puedes ver su eficacia en el vídeo al final de este artículo), sí podemos sacarles todo el partido posible y mejorar de forma palpable su rendimiento.

La iluminación de nuestro coche tiene 4 enemigos principales:

  • La falta  de calidad de la lámpara
  • El mal reglaje de los faros, tanto en altura como lateralmente
  • La pérdida de transparencia del “cristal” (en realidad son de material plástico mayoritariamente)
  • La suciedad, tanto en el interior como en el exterior del faro

Vamos a ver qué podemos hacer para mejorar estos cuatro apartados y verlo todo más claro . Lo haremos en un orden concreto, partiendo de lo más fácil de hacer hasta lo más complicado.

Lámparas de alta luminosidad para coche

La diferencia de luminosidad entre una buena bombilla y una de marca desconocida es asombrosa.1
La diferencia de luminosidad entre una buena bombilla y una de marca desconocida es asombrosa.

Lo primero que debemos saber es que existen diversos tipos de bombillas para el coche y que no son intercambiables, porque sus zócalos son diferentes y sus conexiones también. Es importante que sepamos qué tipo de lámpara monta nuestro coche (viene especificado en el manual de usuario), H1, H3, H4, R2, H7… y, cuando lo sepamos, comprar el modelo adecuado para nuestro coche.

Lo siguiente que debemos saber sobre las lámparas halógenas es que las buenas son caras y las baratas suelen ser malas. La mayoría de las lámparas baratas que hay en el mercado tienen una mala calidad del filamento y también de la ampolla. Las buenas son de cuarzo y aguantan mucho mejor la altísima temperatura que alcanza el filamento incandescente. Las baratas (de cristal más fino y peor aleación de tungsteno) se funden con facilidad, pierden brillo y su cristal se oscurece, perdiendo gran parte de la luz que emite el filamento.

En la actualidad existen infinidad de tipos de lámparas que se anuncian con nombres de lo más esotéricos y pseudocientíficos, con palabras como láser, plasma, ultraxenón, vision plus ultra… la repera, vamos. Toda esa parafernalia no es más que eso… un ardid, todas son lámparas halógenas, nada de láser, nada de xenón, nada de plasma…

Sabiendo esto, montando una lámpara de alto rendimiento de una primera marca (Osram, Philips, PIAA…) ya ganaremos mucho. En cuanto a su color, siento echar por tierra muchos mitos, pero, cuanto más transparente es la bombilla, más luz da. Sí, ya sé, las que tienen un cristal azul dan una luz más blanca, pero es que el color de la luz importa poco, ya que nuestros ojos hacen un “balance de blancos” automático y se adaptan al tono de la luz después de unos minutos. Si ponemos un filtro a un cristal, estamos reduciendo la luz que lo atraviesa, así de claro. Por tanto, las mejores lámparas son las completamente transparente; ésas serán las que más iluminen, otra cosa es que “nos mole” ver el faro del coche más blanco.

No te recomiendo montar lámparas de más potencia que las que traiga de fábrica el coche. Lo normal es que de origen se monten bombillas de 55 o 60 watios. Las hay de 100 W, pero acaban generando dos problemas peligrosos: producen más calor -lo cual estropea la óptica del faro- y someten a mucho estrés a la instalación eléctrica del coche, que puede acabar provocando una avería grave y muy cara de reparar.

MUY IMPORTANTE: nunca toques con los dedos el cristal de la bombilla. Si por accidente lo haces, hay que limpiar con alcohol la lámpara. La temperatura que alcanza la bombilla en funcionamiento es tan alta que la pequeña huella de grasa que dejan nuestros dedos en el cristal acelera el envejecimiento de la bombilla, ésta se funde antes y, además, la evaporación de esa grasa ensucia el interior del faro.

Correcto reglaje de los faros del coche

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El reglaje de los faros es sencillo pero requiere ser muy meticuloso.

Aunque pasemos la ITV sin que nos adviertan de un mal reglaje de los faros, la realidad es que la mayoría de nosotros circulamos con el coche con las luces mal reguladas. Su reglaje se hace de forma sencilla (mediante unos tornillos de ajuste) y el proceso es muy sencillo, pero requiere de una extrema rigurosidad que, en la mayoría de los casos, no se sigue.

Para hacer un correcto reglaje de los faros del coche, es mejor utilizar una plantilla sobre una pared en vez de la clásica máquina que vemos en los talleres. Sí, son máquinas muy eficaces, pero, para que sean de verdad buenas, hay que tener el coche sobre una superficie perfectamente plana, que el coche lleve bien las presiones en los neumáticos, con el maletero vacío… y la máquina debe moverse sobre una superficie estable, mejor si son carriles, y garantizando que esté bien orientada respecto al faro.

Seguro que en la ITV has visto cómo el operario coge el carrito con el luxómetro de cualquier manera, lo pone frente al faro y, en apenas 5 segundos, te pide que cambies de cruce a largas y que lo repitas sobre el otro faro. Con ese procedimiento sólo detectarían un faro rematadamente mal regulado.

Regular bien el faro requiere de paciencia y meticulosidad y son necesarias dos cosas nada fáciles de obtener: un suelo lo más plano y horizontal posible y una pared lo más plana y perpendicular a ese plano posible. Coloca el coche perpendicular a la pared (mide que el centro de cada una de las llantas delanteras esté exactamente a la misma distancia del muro), enciende los faros y marca con una tiza el borde del haz de luz de cada faro.

En el manual de usuario del coche te indica a qué distancia debe estar el coche de la pared y la posición del centro de luz en la pared. Toma esas medidas y haz una plantilla que puedas poner en la pared. Moviendo los tornillos de ajuste de los faros, posiciona su centro focal exactamente en la marca que indica el fabricante. A veces es imposible ajustar el faro, normalmente porque la bombilla está mal montada y no está bien asentada sobre su zócalo. Si es tu caso, comprueba que la lámpara esté bien asentada y plana sobre el zócalo y el muelle que la presiona bien fijado.

Si esto se te complica demasiado, lleva el coche a un buen taller especializado en iluminación en el que se tomen su tiempo para ajustarlos correctamente. La diferencia entre llevar los faros mal regulados o llevarlos bien es abismal. El mejor faro full led puede ser desastroso a la hora de iluminar la carretera, si no alumbra donde tiene que hacerlo.

Pulir el cristal del faro del coche

Un faro con la óptica en mal estado pierde más del 70% de su eficacia.1
Un faro con la óptica en mal estado pierde más del 70% de su eficacia.

Desde los años noventa del siglo pasado, los cristales de los faros de los coches han dejado de ser de vidrio y en su lugar se utiliza un material plástico, normalmente policarbonato. Es más ligero y transparente que el vidrio, además de más fácil de moldear para darle las complejas formas de los frontales de los coches actuales. El problema es que este material sufre mucho con la radiación ultravioleta, los insectos y los lavados automáticos con rodillos de cerdas, que erosionan la capa superficial protectora.

Si ves que los cristales de los faros de tu coche están mates, rayados o amarillentos, tendrás que pulirlos. Puedes hacerlo tú mismo si tienes algo de paciencia y maña, pero por 20 euros te lo hace un especialista, seguramente con mejores resultados que los que puedas lograr tú y no mucho más caro, pues los kits para repararlos cuestan más o menos eso, entre 10 y 30 euros.

Lo que se hace es lijar la capa superficial del policarbonato para dejarla uniforme, luego se pule para que vuelva a ser perfectamente transparente y, por último, se recubre con un producto especial que endurece su superficie para que aguante mejor la erosión y la radiación ultravioleta.

El resultado es impresionante, tanto a nivel estético como en cuanto a la iluminación.

Cómo limpiar los faros del coche

Los lavafaros están bien integrados.1
Muchas veces no es suficiente con una limpieza del exterior del faro.

Hay dos elementos que se ensucian con el tiempo en el faro del coche: el cristal y el reflector o parábola. Limpiar el exterior del faro es algo evidente y que todos podemos hacer y hemos hecho, pero a veces es necesaria una limpieza también del interior.

En la actualidad, la mayoría de los faros vienen  sellados y es difícil desmontar el cristal, pero con paciencia y maña se puede hacer con un calentador de aire soplando hacia la zona de unión de ambas piezas para reblandecer la cola y poder separarlos. En otros coches son fácilmente desmontables soltando las presillas que los unen.

Si no eres capaz de desmontarlo, jamás debes intentar meter agua y agitar el faro como si limpiásemos una botella. La parte del reflector no se debe tocar ni mojar en ningún caso, pues se desprende fácilmente la cobertura de metal que hace de espejo.

Si logras desmontarlo, limpia la parte de cristal bien por dentro y por fuera. El reflector, mejor cuanto menos lo toquemos. Si no es suficiente con soplarlo, podemos pasar una microfibra sin hacer nada de presión sobre la superficie para no rayarla.

El calor que emite la lámpara produce unas corrientes de aire dentro del faro que hacen que se deposite mucho polvo en determinadas zonas, lo que da ese aspecto algo ahumado al faro cuando está muy sucio. La diferencia de luz entre un faro limpio y uno sucio puede ser de hasta el 70%.

Un faro sucio no sólo hace que perdamos luminosidad, también provoca más deslumbramientos, ya que la luz no se refleja y se reparte de manera homogénea y aparece mucha luz dispersa.

Una vez limpio el faro, debemos montarlo evitando tocar con las manos las partes del interior del mismo y prestando mucho cuidado a su sellado.

De nuevo, si no te ves capacitado, puedes acudir a talleres especializados donde por unos 20 euros por faro hacen buenos trabajos.

Ten cuidado con las articulaciones y presillas que fijan el reflector del faro sobre las piezas que sirven para su reglaje. Si el faro estaba bien regulado, procura no tocar esos reglajes. Si lo haces, tendrás que volver a ajustar su orientación.

Vídeo: Así funcionan los faros led adaptativos

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Rubén Fidalgo

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