¿Alguna vez has visto un coche más feo que éstos?

6 Noviembre, 2017 por

Los coches que te presentamos tienen 3 cosas en común: fueron diseñados buscando la máxima seguridad, son la idea genial de un visionario y fueron un estrepitoso fracaso. No te pierdas la historia que hay detrás de estos tres horribles engendros y por qué tienen este aspecto tan feo.

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¿Te suena de algo la escala de Mohs de la dureza de los minerales que va del 1 (talco) al 10 (diamante)? Pues no tiene nada que ver con Bruce Baldwin Mohs, el diseñador de dos de estos tres coches espeluznantes, salvo que sus coches pretendían ser los más duros y seguros del mundo.

Viendo las formas de estos tres coches,uno se pregunta en qué estarían pensando sus diseñadores, si tal vez fueron pensados como carrozas para algún carnaval o para una extravagante serie de televisión. Pues no, fueron reales y su aspecto se debe a una noble intención, la misma que la del coche autónomo en la actualidad: evitar las muertes en accidentes de tráfico.

El Aurora Safety Car de 1957: diseñado por un cura

El Aurora Safety Car en su presentación en sociedad en el Salón de Nueva York de 1957.13
El Aurora Safety Car en su presentación en sociedad en el Salón de Nueva York de 1957.

Alfred A. Juliano (un sacerdote católico) es el artífice de las peculiares formas de este coche y no se sabe muy bien cómo fue capaz de convencer a alguien para plasmar sus bocetos en un coche real y presentarlo en el Salón de Nueva York de 1957. El Padre Juliano estaba obsesionado con la seguridad y, siendo justos, la verdad es que no iba muy desencaminado.

Juliano tenía claro que un pilar básico para la seguridad era que el conductor pudiera ver perfectamente todo lo que le sucedía alrededor. El resultado es ese peculiar parabrisas panorámico, que, además, tiene esa forma para que esté lo más alejado posible de la cabeza de los pasajeros, tanto el delantero como el trasero. Conseguía reducir el riesgo de ser dañado por sus fragmentos en caso de impacto, aunque no era de cristal, sino del material plástico con el que se hacían las torretas ametralladoras de los B24 Flying Fortress.

Otro pilar básico para garantizar la seguridad de sus pasajeros era que éstos fuesen bien sujetos. El Aurora Safety Car contaba con cinturones en todas las plazas, adelantándose 40 años a la ley. También el salpicadero y los paneles de puerta estaban diseñados en un material acolchado que evitaba lesiones, mientras que las puertas y el habitáculo estaban rodeados por unos anillos de acero muy resistentes para garantizar un espacio de supervivencia en caso de choque o vuelco.

Por último, y 50 años antes que EuroNCAP o los capós activos de los coches actuales, los peatones también fueron tenidos en cuenta. El Aurora Safety Car tiene el frontal y la parte trasera fabricados en fibra de vidrio rellena con espuma para resultar blandos y acolchaditos en caso de atropello. Además, todas las aristas fueron eliminadas y los faros y pilotos, protegidos por carcasas de policarbonato para eliminar cualquier posibilidad de impacto directo sobre una superficie dura o cortante.

Como podrás imaginar por su aspecto, pese a las buenas ideas incorporadas en el Aurora Safety Car, el sueño del Padre Juliano fue un estrepitoso fracaso y sólo se construyó un único ejemplar que, tras años de abandono, ha sido restaurado recientemente.

Mohs Ostentatienne Opera Sedan de 1967: el primero con llantas de 20 pulgadas

El interior parece sacado de una película de Serie B de los años sesenta.13
El interior parece sacado de una película de Serie B de los años sesenta.

Otro coche diseñado con la seguridad como obsesión, pero llevada todavía a un extremo mayor que en el caso del Aurora. Al bueno de Bruce Baldwin Mohs se le ocurrió que la mejor manera de hacer un coche seguro era haciéndolo enorme y sin puertas. En aquellos años tenía algo de lógica, porque las cerraduras no es que fuesen excelentes y era frecuente que las puertas se abriesen en marcha o que no se pudiesen abrir en caso de accidente.

Tomando como punto de partida el chasis de un autobús International (el típico que verás en las películas de superhéroes colgando de un puente con niños del cole dentro), Mohs diseñó un coche excesivo en todos los aspectos: más de 2 metros de alto (se podía entrar de pie en él), más de 5 metros de largo, 2,6 toneladas de peso en orden de marcha y repleto de acero y cristal templado.

El único acceso al Ostentatienne Opera Sedan era a través de una portezuela trasera que se abría en dos piezas; el parachoques hacia abajo en forma de peldaños y el resto hacia arriba, dejando una peculiar claraboya en el techo. El interior estaba repleto de gadgets y pulsadores para encender la cocina de gas, nevera, televisión… Todo lo imaginable se podía solicitar bajo pedido en un coche que costaba 3 veces más que el Cadillac más caro de la época, incluso que el tablero de instrumentos estuviese recubierto de oro.

Entre sus peculiaridades están unas enormes llantas de 20 pulgadas y unos neumáticos hinchados con nitrógeno, como en los coches de competición en la actualidad.

También fue un fracaso, pero Mohs no se desanimó y siguió invirtiendo parte de los buenos beneficios que lograba su compañía de diseño de hidroaviones en crear esta clase de monstruos sobre ruedas.

Mohs Safarikar de 1972: para matar elefantes… del susto

El Mohs Safarikar también fue un fracaso.13
El Mohs Safarikar también fue un fracaso.

Sí, ya sé que se parece al coche diseñado por Homer Simpson, pero esto es real. El Mohs Safarikar se fabricó entre 1972 y 1979, pero no se sabe el número de unidades que se llegaron a producir con exactitud…  En cualquier caso, si fueron más de una, ya es sorprendente, aunque para gustos están los colores.

Estaba diseñado para llevar de caza a los más acaudalados personajes, lo que no sabemos es si mataban a los animales del susto, atropellándolos o con el rifle que podía ir montado en su soporte.

Su carrocería está fabricada en duraluminio y forrada de vinilo acolchado para mejorar la seguridad del coche. Lo más llamativo de este modelo (estética aparte) son sus complicados mecanismos de apertura de puertas (se abren paralelas a la carrocería, separándose de ésta),  su techo abatible (para poder cazar sin bajarse del coche) y su horno de gas para poder cocinar las presas cobradas durante la jornada.

Si la caza no se daba bien, sus pasajeros podían entretenerse viendo la tele en su peculiar habitáculo. Por supuesto, la tracción total estaba disponible.

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Rubén Fidalgo

1 Comentario

Esteve riera perez 7 Noviembre, 2017

Si el Fiat Multipla fase 1 es el coche mas feonde la historia.

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