Reportaje

Limitaciones de los sistemas de seguridad y asistentes a la conducción ADAS

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11 de febrero, 2019

Los asistentes avanzados a la conducción no son infalibles ni infinitos. Conviene tener claras cuáles son sus limitaciones para evitar sustos o accidentes y tener siempre presente que se trata de sistemas pensados para evitar accidentes provocados por distracciones, no para delegar en ellos la atención a la conducción.

Tal vez porque las marcas nos los venden con unos llamativos vídeos y animaciones o simplemente por ignorancia, los conductores tendemos a delegar demasiada responsabilidad en los asistentes avanzados a la conducción, ADAS por su siglas inglesas.

La consecuencia de este exceso de confianza en la respuesta de los ADAS de los coches más modernos es que acabamos exponiéndonos al riesgo en más ocasiones y disparando la probabilidad de tener un siniestro. Como tenemos un sistema de alerta de colisión con frenado de emergencia, nos atrevemos a ir mirando el móvil mientras conducimos o, peor todavía, conducimos a más velocidad de la recomendable en medio de una espesa niebla porque tenemos un control de crucero adaptativo que frenará si detecta algún coche u obstáculo por delante de nuestro camino. Este tipo de conductas son una temeridad. Es como si nos creyésemos que por usar un determinado detergente pudiéramos meter a un payaso en la lavadora.

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Es importante tener presente dos cosas en cuanto a los sistemas ADAS del coche:

  • No son infalibles.Están pensados para que ellos supervisen nuestra conducción y nos alerten de determinados riesgos que puedan surgir, no para que deleguemos en ellos toda la atención de la conducción.
  • No perfectos. Debido a su construcción tienen ciertas limitaciones, como las descritas en nuestro reportaje de “en qué fallan los controles de crucero adaptativos”.

Vamos a ver cuáles son sus principales limitaciones para quitarnos de la cabeza la idea de confiar demasiado en ellos y delegar nuestra responsabilidad como conductores.

ADAS: no es que fallen, es que no son perfectos

Los sistemas de asistencia a la conducción no son infalibles.

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Aunque se trata de sistemas muy avanzados y con tecnologías muy complejas y un ordenador realiza los cálculos infinitamente más rápido que nuestro cerebro, la realidad es que todavía no tienen la capacidad de analizar tantas variables posibles como existen en el tráfico en carretera y decidir correctamente frente a todas ellas.

Los sistemas de asistencia avanzada a la conducción tienen una ventaja enorme frente a nuestra capacidad humana y es que están siempre atentos. Ésta es su principal contribución, que pueden ayudarnos si nos despistamos. Es una mera cuestión estadística de probabilidades. Si nosotros perdemos la concentración justo en un momento en el que surge una situación crítica, muy mala suerte tendríamos que tener para que justo se diese en una de esas situaciones en las que estos sistemas deciden de manera errónea.

Es importante que tengamos en cuenta que los accidentes suceden por una cadena de errores que coinciden en el mismo tiempo. Si quitamos cualquiera de sus eslabones la cadena se rompe, y el ADAS está para evitar que se den todos los eslabones.

El problema es que, si siempre estamos dejando que sea el asistente el que tome las decisiones, en muchos casos fallará, por eso cuando se hacen las pruebas y presentaciones de estos sistemas es muy frecuente que más que impresionar, hagan el ridículo, tal y como se puede ver en infinidad de vídeos en internet en los que el sistema de detección de peatones pasa por encima de alguien o el asistente de frenada acaba empotrando el coche contra el obstáculo.

Uno de los sistemas con más limitaciones es el de alerta de colisión con frenado de emergencia. Este sistema no reacciona ante cualquier tipo de obstáculo. Se podría diseñar para que así fuese, pero esto provocaría más frenadas infundadas que las necesarias. Daría un frenazo frente a una bolsa flotando en el aire, al acercarnos a una farola que está en la acera y no en la calzada, al trazar una curva con un guardarraíl, etc.

Aunque los sensores detectan prácticamente todo tipo de obstáculos, el programa que gestiona cuando debe reaccionar el asistente hace que sólo actúe en situaciones muy evidentes. Un ciclista tirado en el suelo porque se ha caído no se parece ni a un coche ni a un peatón, así que le pasaremos por encima si nosotros no vamos atentos y confiamos plenamente en el asistente. El algoritmo no contempla ese bulto extraño en el suelo como uno de los elementos a evitar en su base de datos, y no reaccionará.

Tampoco reaccionan muy bien cuando circulamos detrás de un camión. Parece mentira que algo tan grande no lo detecten bien, pero el problema es que los sensores de detección suelen ir montados bajos en el faldón, y los camiones tienen mucho voladizo trasero. Desde el eje trasero hasta el extremo de la caja de carga hay veces en las que hay hasta 4 metros de distancia, de modo que el sistema cree que hay 4 metros más de lo que en realidad hay. Especialmente peligroso es cuando se trata de un transporte especial con la carga en voladizo, ya que los sensores no detectan ese objeto que cuelga varios metros por detrás del camión.

Sin lugar a dudas, los asistentes avanzados a la conducción reducen mucho las posibilidades de no tener un accidente, siempre y cuando nosotros conduzcamos como si el coche no los equipase. El problema surge cuando bajamos la guardia confiando en que ellos nos asistan siempre.

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