Matrículas de coche: ¿Sabías que empezaron en España?

Matrículas de coche: ¿Sabías que empezaron en España?

En España circularon coches antes de 1900, sin embargo las primeras matrículas datan del primer año del siglo XX. Seguro que algunas de las cosas que te contamos aquí te sorprenderán.

Seguramente te sorprenda saber que en España ya circulaban coches sin caballos antes incluso de que se hubiesen inventado. Todo el mundo asume que el primer automóvil fue el patentado por Karl Friedrich Benz en 1886, pero esto no es del todo cierto; además, aquel vehículo más que un coche era un triciclo. Ya había automóviles antes, lo que sucede es que el Benz de 1886 fue el primero patentado y con un motor de combustión interna, pero había coches de vapor y con otro tipo de motores desde algunos años antes.

Es por esto por lo que se tiene constancia de que ya en 1881 circulaba por España el primer automóvil, un flamante Panhard et Levassor que llegó a tierras asturianas desde su país de origen, Francia. También sorprende que el primer coche en circular por España no lo hiciese en Madrid o en Barcelona. De hecho, el primero en llegar a la capital catalana lo haría en 1889, prestando servicio para el industrial Francesc Bonet i Dalmau.

Hasta el parón de la Guerra Civil en España, el nuestro era uno de los países europeos con un mayor parque automovilístico, por entonces éramos un país de “early adopters”. Debido a esta rápida expansión (a ver, para lo que era la época, lógicamente no había colas de coches por las calles)  del nuevo invento, fue precisamente en España donde apareció la primera matrícula para automóviles.

Así eran las matrículas antiguas

Panhard Levassor fue una marca francesa muy avanzada en su época
Panhard Levassor fue una marca francesa muy avanzada en su época
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Hasta que se tomó conciencia de que los coches a motor iban a ser algo más que una anécdota, simplemente estaban obligados a llevar una chapa que certificaba que se había hecho pago del oportuno impuesto para poder circular (idéntico, por cierto, al que llevaban los carros tirados por bestias e incluso las bicicletas).

El primer reglamento para regular el uso de estos nuevos vehículos se redactó en España en 1900 con el epígrafe de “Reglamento para el Servicio de Coches Automóviles por Carretera” y, fruto del mismo, nacieron las matrículas. De este modo, el primer coche matriculado en el mundo fue un Clement con matrícula PM-1 (“PM” de Palma de  Mallorca, sí).

No es una casualidad que el primer automóvil en circular por España fuese de una marca francesa y también el primero matriculado. Aunque la invención del automóvil se atribuye a los alemanes Benz y Daimler, lo cierto es que Francia era quien llevaba la voz cantante en la fabricación de automóviles hasta bien entrados en la segunda década del siglo XX.

Desde que se matriculó el primer coche en Palma de Mallorca, poco a poco se fueron expandiendo las matrículas en más ciudades, siendo la última Gran Canaria, donde el primer coche no se matricularía hasta 1926.

Con el “volante” a la derecha

Los primeros coches no tenían un volante redondo y su puesto de mando estaba a la izquierda.
Los primeros coches no tenían un volante redondo y su puesto de mando estaba a la izquierda.
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Los primeros automóviles no tenían un volante como el que conocemos ahora, sino que su dirección se controlaba con un manubrio, una especie de manillar. El primer volante redondo llegó casi dos décadas después de inventarse el automóvil.

Curiosamente, también España tiene un papel protagonista en este cambio del manillar al volante, pues uno de los primeros automóviles en guiar su dirección con un volante redondo fue un La Cuadra, la primera marca de coches fabricados en España. Aunque efímera (apenas produjo automóviles entre 1899 y 1901), esta compañía destacó por la calidad de los vehículos y avances como el citado volante, que hacía mucho más cómoda y precisa la conducción.

Para hacernos una idea de lo buenos que debían ser estos primeros coches españoles, uno de los ingenieros responsables de su diseño era Marc Birkigt. Puede que su nombre te suene a chino, pero este suizo fue el pilar sobre el que se sustentó la fama de algunos de los mejores coches del mundo en su época, entre ellos los afamados Hispano-Suiza.

Los primeros coches tenían el puesto de mando en el lado derecho, como los británicos en la actualidad, pero la circulación se hacía por el lado derecho, lo mismo que con los coches de caballos. El motivo para llevar el volante por el lado derecho era que la mayoría de estos artefactos (que eran realmente incómodos y complicados de conducir) eran guiados por un cochero que debía bajarse de su puesto de mando para ayudar a las damas y a los demás pasajeros a subirse y bajarse de “la parte noble” del vehículo.

Con el tiempo sucedieron dos cosas: por un lado, aumentó mucho el tráfico de automóviles y, además, cada vez eran más fáciles de conducir y se disfrutaba más de ellos. Pronto se vio que llevar el volante del lado derecho para ayudar a entrar a los pasajeros era algo secundario frente a la seguridad de poder ver mejor en la conducción, de ahí que comenzase a cambiarse el puesto de mando hacia el lado izquierdo, aunque en el Reino Unido, mucho más prácticos, pensaron que era más fácil cambiar el sentido del tráfico en vez de reformar los vehículos.

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