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Los Citroën también son para el verano

28 Agosto, 2015, modificada el 31 Agosto, 2015 por

El verano, esa época de júbilo que termina con la llegada de septiembre… Citroën recuerda con especial cariño estas fechas, ya que su 2 CV o el Traction permitieron que mucha gente viera el mar por primera vez

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Hoy, en tres horas y algo nos ponemos en Valencia. Hace años, era necesaria una cruzada al más puro estilo Ulises para recorrer apenas 300 km. ¿Por qué? Por el estado de las carreteras, esas que antaño eran tan desastrosas y cuya tremenda evolución hasta el día de hoy no es apreciada a veces en su justa medida. Los jóvenes nos quejamos cuando tenemos que ir a Almería y pasar cinco horas en un coche, repletos de confort y con un espacio para las rodillas más que suficiente (a menos que viajes en un coche ciudadano)… Pero ¿cómo era antes?

En el pasado, el coche iba repleto de cachivaches de todo tipo. Balones, bicicletas desmontadas, mucha ropa e incluso mobiliario… Además, en un espacio minúsculo, con unos asientos estrechos sin demasiado espacio para codos y rodillas. Un auténtico infierno si el coche iba completo. Para transportar cosas, se utilizaban bacas y remolques, ya que era difícil encajar todo en un mismo coche.

Para marcas como Citroën, estas fechas fueron un momento clave. Cuando el Frente Popular francés aprobó las vacaciones pagadas, nuestros vecinos galos comenzaron a exiliarse, durante esos quince maravillosos días, en tierras costeras. El Traction, de 1934, es el símbolo de aquella época, ya que muchos franceses, hoy ancianos, recordarán este vehículo como el primero que los llevó a la playa.

Ellos eran pequeños, pero el aroma a humo de puro de papá y la sonrisa incansable de mamá son recuerdos imborrables de aquella época. Visitar la playa por primera vez, tampoco es algo fácil de olvidar.

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La marca francesa no solo tuvo ese momento importante en su historia. El famoso 2 CV también marcó un momento importante en la historia del país europeo, ya que, hasta que salió a la luz, pasaron muchos años debido a la invasión del país por las tropas de Hitler, durante la Segunda Guerra Mundial. A nivel estético, era fresco, rompedor; cuando por fin salió al mercado, sirvió como símbolo de rechazo hacia un pasado de austeridad, guerra y miedo. Gracias al 2CV, los jóvenes podían permitirse recorrer playa, montaña y ciudad con un coche muy polivalente. Incluso tuvo una versión 4×4 llamada Sáhara.

Los tiempos avanzaban y, con ellos, mejoraba la técnica de hacer coches y la calidad de las carreteras. Viajar cada vez era más sencillo, aunque tampoco podemos lanzar las campanas al vuelo. El Mehari nació en el 68 y marcó una época por su terrible sencillez: se lavaba con manguera por dentro y por fuera, mientras que su habitáculo servía para meter carga laboral o paquetes para el ocio.

Su carrocería innovadora estaba enteramente construida en plástico ABS (Acrylonitrilo Butadieno Estireno) coloreado en la masa. Esta nueva materia ligera puede tomar cualquier forma y adoptar cualquier color. La segunda gran particularidad del Mehari es su carácter descapotable, con un parabrisas, que se repliega sobre el capó. Fue el vehículo ideal para disfrutar de la playa y de la aventura, como el primer Rally París-Dakar, en el que desempeñó funciones de coche de asistencia.

Citroën, al lado del verano también en la actualidad

Madrid fue la cuna del descapotable Pluriel y el lugar donde se ha hecho el éxito más reciente de la marca: el C4 Cactus. El primero fue uno de los pocos coches en pasar del stand del Salón de Frankfurt a los conocesionarios, pero el divertido Pluriel conquistó muchos corazones en aquel evento. Es, sin duda, uno de los coches más veraniegos que Citroën ha creado gracias a su capota y sus colores chillones.

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Ya las carreteras, con el cambio de siglo aproximándose, eran muy parecidas a lo que tenemos hoy. Por su parte, los coches eran capaces de realizar grandes trayectos sin la necesidad de ir cargados hasta los topes gracias a un mejor reparto de la habitabilidad. Quizá un bulto o dos, pero no más. Además, digamos que son coches para distintas etapas de la vida: el Pluriel es divertido para una pareja soltera y algo aventurera. El Cactus ya es más familiar: la diversión descapotable ya no es prioritaria, lo es la seguridad y el confort.

Por tanto, la vida veraniega al lado de Citroën es posible, así como organizar un trayecto de larga distancia con el tórrido sol español. Lo fue en los años 30 y lo sigue siendo ahora, aunque haya más comodidades. Todo ha evolucionado mucho, aunque hay algo que jamás lo hará: los buenos ratos en carretera, al lado de nuestra familia mientras reímos o discutimos con ellos. Además, hay un denominador común de todas las épocas que nunca cambia. La abuela, que siempre se quejará de lo incómodo que es el coche, de lo mal que tiene las piernas o de lo mal que conducimos.

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