Reportaje

50 años del Lamborghini Jarama: amado por Ferruccio y odiado por todos los demás

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19 de julio, 2020

El Lamborghini Jarama cumple 50 años en 2020 y se merece un homenaje. No es el modelo con más fans de la marca, de hecho es uno de los más injustamente valorados pese a ser uno de los mejores GT de su tiempo. Ésta es la historia del Lambo preferido del dueño de la marca y con uno de los nombres más españoles.

Llama la atención que uno de los modelos preferidos por Ferruccio Lamborghini sea de los más repudiados por la afición. Hace medio siglo, en 1970, se presentaba el Lamborghini Jarama y, aunque sigue sin despegar en sus cotizaciones, lo cierto es que este GT 2+2 tiene unas características que lo hacen muy interesante, por no hablar de su exclusividad, con muy pocas unidades fabricadas.

Hoy en día están de moda las plataformas modulares y que con una o dos plataformas las marcas cubran todo su espectro de modelos. Los de Lamborghini ya hacían esto en 1970 y el Jarama se cimentaba sobre la misma base de los espectaculares Espada, a los que acortaba la distancia entre ejes para darle algo más de agilidad, a costa de perder espacio en las plazas traseras. De este modo, el Jarama no era un auténtico 4 plazas como sí lo era el Espada, sino un 2+2, aunque más espacioso que un 911, por ejemplo.

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Con el descomunal V12 de 4 litros de cilindrada, el Jarama ofrecía al principio 350 CV, lo que lo convertían en uno de los coches más potentes de su época. Esta potencia y un interior bastante confortable lo convertían en un auténtico Gran Turismo, tanto como para que Ferruccio Lamborghini encargase un ejemplar para su disfrute personal y que fue uno de los coches que más utilizó.

Lamborghini Jarama: a la sombra del Miura

Uno de los primeros Jarama, con las llantas de Miura y los grupos ópticos de Audi.

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Cuando se presentó el Lamborghini Jarama en 1970 muchas voces fueron críticas con su diseño. Obra del lápiz de Marcelo Gandini (que trabajaba para Bertone), algunos se atrevieron a preguntar cómo era posible que el mismo escultor hubiese podido hacer una maravilla como el Miura y años más tarde presentar un diseño tan controvertido. Las formas rectas, la caída de la luneta trasera y un interior con un salpicadero diseñado a escuadra y cartabón no fueron bien recibidos de forma unánime.

Sin embargo, en el diseño de Gandini había algunos detalles muy llamativos, como las tomas naca sobre el capó y las salidas de aire tras las aletas delanteras para evacuar el calor de la caballería o la ingeniosa solución para poner unos faros retráctiles y que estos no sobresaliesen de la carrocería. De esta moda salvaba las normas de seguridad americanas, que fueron la causa de su nacimiento para dar relevo al Islero.

Estas carenas de los faros se movían de forma parecida a como lo hacían las del Alfa Romeo Montreal. Esa especie de párpado que cubre la parte superior del faro descendía para colocarse por debajo de las ópticas y las dejaba al aire libre.

Si te gustan los clásicos españoles seguramente te habrás fijado en la forma de los pilotos traseros del Jarama definitivo. En los superdeportivos que se fabrican de forma casi artesanal, para que el coste no se dispare al infinito es frecuente que se monten componentes de otros modelos. En el caso de las primeras unidades del Jarama se usaron los pilotos posteriores del Audi 100, pero finalmente se optó por montar los del Seat 124 Sport 1600 (bueno, en realidad Fiat 124 Sport 1600).

Lamborghini Jarama: un menosprecio inmerecido

Los pilotos traseros resultarán muy familiares a los apasionados de los Seat Clásicos.

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En 1972 se hizo un lavado de cara del Jarama que afectó especialmente al interior, cuyo salpicadero mejoró muchísimo su aspecto, más lujoso y acorde con un coche de este precio. Pese a montarse sobre la plataforma del Espada, el Jarama contaba con unos bujes que sujetaban las llantas de aleación con tornillos convencionales en lugar de las preciosas Campagnolo  de magnesio con palomilla central empleadas en los Espada y Miura.

El nuevo Lamborghini Jarama S aumentaba la potencia hasta rozar los 370 CV, lo que le permitía alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h.

Después de sólo 6 años en el mercado, el Jarama es uno de los deportivos más exclusivos que hay, ya que apenas se fabricaron 322 unidades, de las cuales 177 son de la primera serie y el resto Jarama S. Pese a su escasez, el Jarama sigue sin cotizarse como otros Lamborghini clásicos. Incluso el Porsche 911 Turbo de la época, con unas cifras de producción casi de utilitario si las comparamos con el número de Jaramas fabricados.

Hasta no hace mucho, los Jarama estaban cambiando de manos por debajo de los 40.000 euros. En la actualidad su cotización ha subido considerablemente, pero sigue siendo baja si nos atenemos a su exclusividad, a sus prestaciones y que es un auténtico Lamborghini con el formidable V12 italiano. Hoy en día están a la venta en el entorno de los 120.000 euros, aunque es difícil encontrar uno debido a su escasez.

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