La historia del Salón del Automóvil de Barcelona: una ventana al mundo

9 Mayo, 2017, modificada el 10 Mayo, 2017 por

Aunque en la última década su esplendor ha decaído, el Salón del Automóvil de Barcelona es uno de los más antiguos del mundo y el único español reconocido por la Organización Internacional de Constructores de Automóviles. Gracias a él hay coches únicos en todo el mundo, ya verás por qué.

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Aunque el Salón de Ginebra es considerado el más importante del mundo y uno de los más antiguos, el Salón del Automóvil de Barcelona es todavía más veterano, aunque su condición de bianual  hace que tenga un número menor de ediciones que el suizo, aunque el español abrió sus puertas por primera vez nada menos que en 1919 casi 4 años antes que el de Ginebra.

Este año es el último antes de que el Salón de Barcelona celebre su centenario y lo hace en un momento en el que los salones del automóvil no están en su mejor momento. El elevado coste que supone para las marcas acudir a ellos y una repercusión en los medios cada vez más limitada e incapaz de competir con la inmediatez de las nuevas tecnologías son algunos de los culpables, pero no todos.

En los últimos tiempos el mundo del automóvil está asistiendo a una revolución, tanto en su tecnología como en la forma en la que los clientes usan los vehículos, lo cual está exigiendo cambios incluso en la forma en la que las marcas presentan sus nuevos modelos. Los fabricantes lo saben y están variando sus costumbres, son conocedores de que el automóvil es considerado como el culpable de los grandes males de la contaminación del mundo industrializado, de modo que prefieren que su producto se asocie con otra imagen.

Por otro lado, los salones sobre tecnología cada vez acaparan más portadas, así que es más rentable y tiene mayor repercusión asistir a una feria como el CES de las Vegas que a una sólo de coches, de modo que los coches se dejan ver en otras compañías cada vez más. El Salón de Barcelona no es ajeno a esta realidad y este año abre sus puertas con menos novedades automovilísticas que las que se presentaron en el pasado Mobile World Congress.

Sin embargo, aunque ahora no está pasando por sus mejores momentos, el Salón de Barcelona es uno de los más importantes y su historia es apasionante, como verás a continuación.

Salón de Barcelona: un escaparate para el mundo

Así de concurrida fue la inauguración del Salón de Barcelona de 1922.24
Así de concurrida fue la inauguración del Salón de Barcelona de 1922.

Hasta el estallido de la Guerra Civil, España era uno de los países europeos con un parque automovilístico más rico, tanto por su calidad como por su cantidad. También la industria del automóvil nacional era esplendorosa y marcas como La Cuadra, Elizalde, Hispano Suiza (en realidad eran la misma) estaban consideradas entre las mejores del mundo, de modo que el Salón de Barcelona fue un escaparate único en el que mostrar al mundo los mejores automóviles del momento.

Tras la Guerra Civil española, el parque nacional se convirtió en uno de los más pobres y anticuados del planeta y en España desapareció casi por completo la industria. Fueron años duros, pero se dio una situación paradójica y, lejos de perder relevancia, el Salón de Barcelona se acabó convirtiendo, casi sin quererlo, en un escaparate extraordinario, pero a la inversa. Si hasta los años 30 era un lugar para que el resto del mundo viese lo que se hacía aquí, desde la década de los cincuenta hasta casi los ochenta fue una de las escasas ventanas que los españoles tenían para ver lo que sucedía en el automóvil fuera de nuestras fronteras, y no sólo eso, el cierre de nuestras aduanas tuvo una consecuencia de lo más singular…

Salón de Barcelona: la puerta para legalizar coches únicos

El único ejemplar del Citroën SM Frua se vendió y matriculó en España gracias al Salón de Barcelona.24
El único ejemplar del Citroën SM Frua se vendió y matriculó en España gracias al Salón de Barcelona.

Los únicos coches de fabricación extranjera que había en España tenían 4 procedencias:

  • Importados por los emigrantes, tanto legal como ilegalmente
  • Ya estaban aquí antes de la Guerra Civil
  • Importados por empresarios extranjeros
  • Por el Salón de Barcelona

Esta cuarta puerta de acceso para los coches extranjeros tenía una particularidad y es que, si eras amigo o familiar del funcionario apropiado, podías matricular cualquier cosa que hubiese pasado la frontera. Sí, gracias al salón de Barcelona algunos personajes influyentes pudieron lucir nuevos sus Mercedes, Karmann-Ghia , Cadillac, Jaguar… los coches de lujo que en cualquier otro país se podían comprar libremente, pero, además, piezas únicas que fuera de nuestras fronteras eran imposibles de legalizar.

Gracias a esta singularidad, en España se matricularon piezas únicas como el prototipo del Maserati Boomerang, el del Citroen SM Frua o el Volvo P1800 Coggiola, ejemplares de los que sólo se fabricó una unidad y que se pudieron matricular y legalizar gracias a la idiosincrasia de nuestro país. También por ello es en España donde más unidades se vendieron de coches tan exclusivos como el Citroën SM MyLord ( de las 7 unidades fabricadas 4 acabaron en nuestra piel de toro, una de ellas perteneciente a la casa real), o los poquísimos ejemplares del BMW Frua 3.0 GTS, entre otros.

Sí, gracias al Salón de Barcelona ruedan con matrícula coches que se diseñaron para ser meros escaparates de lo que las marcas eran capaces de imaginar, piezas que, en su mayoría, han abandonado nuestras fronteras, mucho más valorados por los expertos extranjeros (que saben perfectamente lo que había en España) que por los escasos aficionados españoles.

Especial: Salón del Automóvil de Barcelona 2017

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Rubén Fidalgo

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