Reportaje

Historia del Ford Capri: el Mustang europeo cumple 50 años

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09 de agosto, 2019

El Ford Capri es uno de esos coches que inexplicablemente no ha llegado hasta nuestros días pese a haberse revelado en su día como todo un icono. Ésta es su historia que te contamos a modo de homenaje por su aniversario.

Presentado en el Salón de Bruselas de 1969 como una especie de Ford Mustang europeo, el Ford Capri está de aniversario y celebra medio siglo de vida en un momento en el que está en pleno auge entre sus fans. Para celebrar este medio siglo de vida vamos a dar un repaso a su historia.

El eslogan creado por el departamento publicitario de Ford fue todo un acierto y su “el coche que siempre te prometiste a ti mismo” se convirtió en toda una realidad con un éxito de ventas casi instantáneo. Entre 1969 y 1986 se vendieron casi dos millones de Ford Capri, una cifra extraordinaria si tenemos en cuenta que el mercado de los coupés no suele ser un superventas.

Una estética muy acertada, unas mecánicas robustas y que cualquiera podía atreverse a reparar y un precio muy competitivo fueron algunas de las claves del éxito del Ford Capri, pero no las únicas.

Las singularidades del Ford Capri: un Colt sin vibraciones

El Capri arrasó en ventas en sus 4 primeros años de vida.

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Cuando Ford inició el desarrollo del proyecto Capri, la primera idea era lanzarlo al mercado con el nombre de Ford Colt. Por desgracia para Ford – o por fortuna, porque el nombre de Capri también fue un acierto- el nombre de Colt estaba registrado por Mitsubishi, así que tuvo que rebautizar a su coupé con un nombre mucho más europeo.

Las primeras generaciones del Ford Capri tenían una amplia gama de mecánicas disponibles. Entre ellas estaba el compacto motor V4. Aunque sus prestaciones eran modestas, su funcionamiento era una delicia. Por un lado, su sonido era precioso debido al orden de encendido de sus explosiones y, además, fue uno de los motores con un funcionamiento más suave y sin vibraciones de su época.

El secreto está en que este motor de 4 cilindros en V contaba con un eje contra rotante de equilibrado para anular las vibraciones de sus explosiones y, además, los piñones de su distribución tenían los dientes de material sintético para eliminar ruidos.

Por si fuese poco, este motor era extremadamente corto y compacto, lo que propiciaba que tuviese muy poco peso por delante del eje delantero, mejorando su comportamiento dinámico.

El Capri no fue el único modelo en montar estos motores Ford V4 con diferentes cilindradas, también los Ford Taunus y los modelos 95, 96 y Sonett II de Saab lo equiparon, precisamente por su compacidad y ausencia de vibraciones.

Ford Capri Mk1: un éxito desde el primer día

La primera generación del Capri fue la más sofisticada estéticamente.

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El primer Capri se diseñó con la idea de hacer un coche de coste muy contenido pero con una imagen cautivadora y unas prestaciones correctas, exactamente lo mismo que el Mustang al otro lado del Atlántico. Bajo la apariencia de un deportivo coupé con un enorme capó que sugería que se ocultaba en él un potentísimo motor se escondía la mayoría de la mecánica de los populares Ford Cortina y Escort.

Los Ford Capri Mk1 son los más atractivos para la mayoría de los aficionados y en parte se debe a que su diseño era mucho más sofisticado que en los posteriores, cuyo coste de producción se fue abaratando más y más. Los paneles laterales de la carrocería contaban con una nervadura y unas falsas branquias en la parte trasera que le daban un toque muy distinguido y una apariencia de lo más sport.

Su interior permitía acomodar a 4 adultos con cierto confort y la gama comprendía un amplio abanico de mecánicas que iban desde los V4 (con cuatro cilindradas: 1.3, 1.5, 1.7 y 2.0), los Kent de 4 cilindros en línea y los potentes V6, con un rango de potencias que iban desde los apenas 60 CV hasta los casi 140 CV de los más potentes.

Pese a que no estaban mal 140 CV para un coche de la época, su aspecto sugería más prestaciones y pronto empezaron a demandar más caballos para el Capri. Así nacieron los 3000E, 2600 GT y 3100 RS.

En 1972 se introdujeron importantes mejoras en el modelo, sobre todo a nivel de suspensiones y acabados y, sobre todo, llegaron las versiones del Ford Capri RS preparadas por Cosworth con la cilindrada subida hasta los 3,4 litros y con culatas multiválvula que hicieron que su potencia llegase hasta unos espectaculares 435 CV en sus versiones de competición.

Sólo un año después de esta puesta al día se vendía la unidad 1.000.000 del Ford Capri, apenas 3 años después de su lanzamiento, todo un bombazo comercial.

Ford Capri Mk2: nuevos mercados y motores

Con el Mk2 se simplificaron las líneas y se añadieron mecánicas y versiones para el mercado americano.

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En 1974 llegó la segunda generación del Ford Capri. Se mejoró prácticamente todo en él, aunque sin avances revolucionarios, y su carrocería perdió parte de su esencia. Los pontones laterales perdieron las llamativas nervaduras y pasaron a ser casi lisos, la parrilla delantera se simplificó y también los grupos ópticos traseros pasaron a ser más sencillos.

La mayor ventaja vino desde el punto de vista práctico. El Capri incorporó un portón trasero y también el habitáculo ganó algunos centímetros, de modo que pasó a ser un coche todavía más utilizable a diario.

Nuevas mecánicas, un nuevo aspecto y una mayor difusión a nivel mundial con versiones fabricadas con especificaciones para el mercado americano (con otro frontal con paragolpes de mayores dimensiones, faros sealed beam, pilotos laterales, etc.) hicieron que el éxito de ventas se prorrogase entre 1974 y 1978, aunque sin llegar a las cifras de récord de la primera generación  que, en sólo cinco años de vida, acumuló nada menos que 1,2 millones de unidades vendidas.

Ford Capri Mk3: víctima de su tiempo

La tercera generación fue más una evolución del Mk2 que una generación completamente nueva.

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Aunque es considerado como una tercera generación, la verdad es que la versión del Capri presentada en 1978 era más un facelift del Mk2 en el que se modificaban los faros delanteros, los pilotos traseros, las llantas, los parachoques y la decoración exterior.

Desaparecían los motores V4 del catálogo y se añadía el potente V6 de 2.8 litros de cilindrada con inyección electrónica y 160 CV muy elásticos (en algunos mercados llegó a disponer de turbocompresor y la potencia superaba los 180 CV), directamente trasplantado del Ford Granada.

Por desgracia para el Capri, el mercado de los coupés de tracción trasera y precio razonable estaba herido de muerte por el auge de los GTi ligeros de tracción delantera y modelos como el Opel Manta o el Ford Capri cada vez tenían menos salida comercial.

Si del Mk1 se vendieron 1,2 millones de unidades en 5 años, del Mk2 poco más de medio millón de ejemplares en sus 4 años de vida, las ventas del Mk3 cayeron en picado. Entre 1978 y 1986 apenas se vendieron doscientas mil unidades de Ford Capri, y eso que los precios se tiraron por el suelo en los últimos años.

Para el pesar de muchos aficionados incondicionales, el 19 de diciembre de 1986 salió de la fábrica el último Ford Capri y la marca encerró en un cajón hasta su nombre.

Quien sabe, tal vez pronto veamos de nuevo un Ford Capri travestido de SUV como el Mitsubishi Eclipse.

El Ford Capri en vídeo

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