Hidrógeno a la vista

18 Agosto, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Mercedes-Benz investiga desde 1994 la pila de combustible. El reto está en fase final y en 2014 podrían lanzar un modelo de este tipo. Nosotros ya lo hemos conducido.

Los fabricantes no descansan a la hora de buscar nuevas soluciones para que sus vehículos sean más limpios. Y no tienen más remedio, porque la normativa se endurece año tras año y en muchas ciudadades se plantean cobrar tasas ecológicas peajes en función de lo que se eche por el tubo de escape.


Mercedes-Benz lleva años investigando en este sentido, convirtiéndose en una de las marcas más activas y avanzadas del momento. Presume de motores diésel BlueTec con aditivo de urea -pronto incluso de impulsión híbrida diésel/eléctrico– y de los más limpios del momento, pero también de una gama de hasta 58 modelos con el apellido BlueEfficiency a cuestas, gama que según las previsiones de la firma alemana aumentará a 76 hacia el año 2010, y que en conjunto garantiza un ahorro de combustible próximo al 14%.

También dispone de variantes propulsadas por gas natural que comercializa en ciertos mercados. Pero la cosa no queda ahí, y ya tiene en la calle híbridos como el S 400 Hybrid o el todocamino ML de similar naturaleza, en principio previsto para el mercado estadounidense. Todo apunta a que el siguiente paso serán automóviles enteramente eléctricos, ya sean alimentados por modernas baterías de ion-litio -atrás quedaron las más pesadas y menos eficientes de hidruro de níquel- o por medio de un pila de combustible. Este último supuesto ya se encuentra en estado muy avanzado, tanto que el propio Dieter Zetsche, presidente de Daimler, se aventuró a confirmarnos que muy probablemente en 2014 será una realidad en las carreteras.


De momento hemos tenido ocasión de probar uno de ellos y el resultado es muy satisfactorio. El modelo elegido para este primer contacto ha sido un Clase B, y su avanzada tecnología permite transformar el hidrógeno en electricidad. Lo mejor es que las emisiones que arroja son simplemente vapor de agua. Se trata del B F-Cell, exteriormente idéntico a cualquier otro modelo de su familia -e interiormente casi exacto a lo visto en aquellos-, pero propulsado por un motor eléctrico que se alimenta de una pila de hidrógeno. En total arroja una potencia de 136 CV, 109 proporcionados por el motor eléctrico y los 27 restantes aportados por baterías de ion-litio que almacenan electricidad extra.

Sus números resultan sorprendentes y reportan consideraciones de valor, muy a tener en cuenta desde ya mismo: 321 Nm de par máximo desde el arranque, y nada menos que 400 km de autonomía real. Nos ponemos al volante de este Clase B F-Cell.  No suena. Observamos el cuadro de mandos y comprobamos que uno de los relojes indica cuándo recupera energía y la almacena en las baterías, cuándo hacemos una conducción eficiente y cuándo opera a pleno rendimiento.


Iniciamos la marcha de manera suave y comprobamos que nos movemos de manera eléctrica sin ningún consumo. La energía llega desde las baterías situadas bajo el piso del maletero y hasta 11 km/h podemos circular así -un máximo de 10 km seguidos-. A partir de ese momento ya es necesario que el hidrógeno se transforme en electricidad y aporta energía. Si pisamos el acelerador con ganas se impulsa de modo brillante, sin apenas ruido, con el motor eléctrico recibiendo vitaminas tanto de las baterías como de la  pila. El cambio es automático, de una sola relación.


El hidrógeno se almacean en 3 depósitos situados bajo el asiento trasero; va sometido a 600 bares de presión. En cuanto al repostaje, es idéntico al que se realiza con gas natural. Recorremos varios kilómetros y preguntamos al ingeniero que nos acompaña: “¿Cuánto consume?”. “Un kg cada 100 kilómetros“, responde. En Alemania, de momento, hay 15 estaciones de servico que dispensen hidrógeno y el experto nos ayuda a realizar una conversión que entendamos. Al final es como si el consumo medio equivalente fuera de 2,9 litros de gasoil. Brillante, ¿verdad? Y netamente ecológico, sin lugar a dudas.

En la misma línea, la firma de la estrella investiga con el espectacular y ligero roadster F-Cell que se puede apreciar en blanco líneas arriba y en las imágenes adjuntas, pero también con soluciones mixtas como las aportadas por el concept car BlueZERO -veáse vídeo-, a la derecha en verde metalizado, una suerte de ensayo tipo Clase B dotado de una arquitectura que permitiría soluciones híbridas, puramente eléctricas o bien mediante pila de combustible. Como se ve, el futuro será cada vez más limpio y eficiente, y en el convivirán varios tipos de energía de impulsión, aunque parece que al motor de combustión le queda aún para rato.


Y eso que los vehículos eléctricos ya son una realidad comercial, aunque para verlos circular a gran escala aún queda tiempo. El coste de las baterías es todavía muy elevado, y su comercialización depende casi por completo de la ayuda que prestan las subvenciones oficiales en distintos países, sobre todo europeos.
A todo ello la autonomía, aunque cada día mayor, sigue siendo un hándicap y limita su radio de acción prácticamente a la ciudad. Dotar las urbes de infraestructuras adecuadas, con puntos de alimentación en diversos lugares, es otro de esos grandes retos en los que ya operan, por ejemplo, fabricantes como Nissan.

Pese a todo, Smart pondrá a la venta a finales de año 1.000 unidades de un Fortwo puramente eléctrico, el más ecológico en la historia del modelo, cuya autonomía rondará los 110 km, y cuya potencia es de 40 CV. El coche se recarga en la red doméstica convencial a través de un sencillo cable. Antes del verano de 2010 Mercedes también lanzará al mercado un Clase B eléctrico cuya autonomía aumentará a 200 km. En Mercedes saben que su futuro inmediato pasará por las grandes flotas y los alquileres, pero será una prueba real para tomar el pulso a la sociedad en este interesante capítulo de futuro.

Te puede interesar...

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba