Reportaje

Golpes tontos con el coche: los partes al seguro que acaban con nuestro bonus

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14 de febrero, 2019

En nuestro día a día, resulta muy fácil dañar el coche de la forma más tonta y no tener otra opción que dar parte al seguro... un parte que nos puede finiquitar la bonificación. ¿Alguna vez te ha ocurrido algo así?

Una aseguradora europea recientemente publicaba los golpes más frecuentes e inoportunos que sufren sus clientes. Seguro que… si no has sufrido alguno de ellos, habrás estado a punto.

Hay que decir primeramente que los datos se refieren a ciudadanos vecinos, pero que no nos incluyen a pesar de que la aseguradora en sí tenga presencia en nuestro territorio. Tal vez sea, como se puede ver por la índole de algunos percances, porque algunos de nosotros no sólo no daríamos parte, sino que ni siquiera los consideramos siniestros. Pero, oye, todos estamos en el derecho de reclamar por tonto o escaso que sea el daño. Vamos con la lista:

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“Pues no, no cabía”

Esto hace referencia a los golpes de aparcamiento cuando hemos entrado con mucho ímpetu en un hueco justo de estacionamiento en línea hasta que hacemos tope con el coche de atrás. Y eso a pesar de sensores o cámara, de los que algunos no se acaban de fiar. Esta claro que los europeos del norte son mucho más mirados que aquí con esta cuestión, que hasta hace pocos años hemos sido más de “aparcar de oído”.

“¿Quién ha bajado el techo?”

Este me hace gracia porque yo mismo lo he sufrido un par de veces. Nos habla de los daños provocados por el techo en los portones de maletero de apertura eléctrica. Que le das al botón y aquello empieza a subir hasta que ¡clonc!, el techo del garaje marca el final del ascenso. Yo ahora, por si acaso, regulo en los coches la apertura al mínimo y luego la voy aumentando poco a poco y con tino hasta más o menos el 80% de su capacidad, porque, aunque el daño nunca es muy grave, sí que suelen quedar muescas en la pintura y demás.

Si aparcamos en línea de forma paralela a un carril y no plegamos los retrovisores, será fácil que un conductor despistado se los lleve.

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“Arranque en falso”

Ojo que esto sí que puede ser un golpe fastidioso. Se nos advierte de los partes por alcances a la salida de semáforos y stops con el coche que nos precede. Y es que hay gente que tras ver la luz verde o mirar bien a ambos lados parece que va a salir e inicia la marcha y frena de nuevo a los pocos metros para asegurarse bien de que no viene nadie. Igual el que va detrás no cuenta con esa paradihna y acaba golpeando al que tanto cuidado puso en la maniobra. Y a nada que vayas a más de 10 km/h, tu paragolpes, faros y parrilla pueden sufrir. Con los nuevos sistemas de frenada de emergencia este incidente supongo tenderá a disminuir.

“Me ha cerrado por el exterior”

Rotondas. Más de 20 años con ellas y todavía nos cuesta saber circular dentro de una. Que sepáis que, con el código de la circulación en la mano, el que la está realizando por el lado exterior -en el caso de que haya más de un carril- es el que tiene prioridad. Los golpes tontos suelen venir porque el del carril interior cortó su trayectoria pensando en que le dejaría (o le tiene que dejar) pasar. Negativo. A estas plazuelas se entra y se sale por el carril exterior. Aunque todos sabemos que lo suyo es “negociar”…

“Defecto visual”

Es lo que debía tener el causante del daño y lo que le deja al que lo ha sufrido. Hablo de llegar a tu coche aparcado en la calle y ver que tiene colgando o le ha desaparecido un retrovisor. Y claro, ahora que son eléctricos, calefactables, con sensor de objetos en ángulo muerto (y plegables, aunque no haya servido de nada)… cuestan un dineral y por ello toca dar parte a la aseguradora. Igual con suerte el que se dio con él ha dejado nota con sus datos y no te fastidiará el bonus de tu póliza, pero también puede ser que haya sido un camión o furgoneta grande que, más que darse a la fuga con alevosía, ni se haya dado cuenta del impacto.

Los accidentes en las rotondas son muy comunes.

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“Hoyo 18. Par 3”

Agujeros. Aquí somos más de acordarnos de la madre del concejal del ayuntamiento cuando nos hemos metido en un socavón de bordes afilados y nos hemos cargado una rueda. Pues tomad nota porque dando parte a vuestra aseguradora, si procede, ellos le pueden reclamar el importe al estamento correspondiente, pues es con nuestros impuestos con lo que se deben mantener las carreteras en un estado transitable. Y ellos son los responsables.

“Con el cuidado que había puesto”

Reconozco que también me ha sucedido. Aparcas en una calle de esas con bolardos asesinos, vas con cuidadito, atento a las cámaras y a los sensores, consigues aparcar tras tropecientas maniobras y al abrir la puerta… ¡zas!, le sacudes con ella a uno de los bolardos que tanto cuidado pusiste en evitar. Y te duele más a ti que al coche, por idiota. Aunque sea a él al que le quede el abollón.

“Pero… ¡si es un SUV!”

Vale. Esto hace referencia más a la asistencia en carretera que a los daños por accidente. Seguro sabéis de lo que hablo, que no es otra cosa de gente que envalentonada por el look aguerrido de su coche SUV se ha metido donde no debía y ha tenido que llamar a la grúa para salir. Mucha precaución que no es todo terreno mucho de lo que nos venden como tal. De hecho, ya casi nada lo es…

Algunos modelos de Ford, como el Fiesta Active, incorporan una pequeña pieza bastante práctica en la puerta para no dar al coche de al lado cuando abrimos.

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“Sin barreras”

Lo confieso, esto también me ha pasado. Salir de un parking, no llegar a meter bien el ticket en la máquina, forzar la postura, relajar el pedal de freno en un coche automático y toma, contra la barrera. Por eso ahora adoro los aparcamientos con lectores de matrícula…

“Descontrol de velocidad”

Aunque con escasa incidencia y, afortunadamente de poca relevancia, los golpes provocados por el control de velocidad tienen hueco en esta lista. Y el problema no es del dispositivo sino de los conductores, que lo activan en autopista con cierto tráfico y se distraen o se ponen nerviosos y ante la proximidad del coche de delante frenan a fondo para evitar un impacto por alance… que al final van a producir ellos. Supongo que los nuevos controles de velocidad activos mitigarán en gran parte estos golpes al eliminar “la ansiedad”.

Hay más pero me ha parecido oportuno destacar estos. Y son golpes tontos porque como veis, todos se producen por suerte a muy baja velocidad. Seguro que conocéis más aparte de los en que peligra la integridad física (cabezazos y golpes varios) de lo que mas adelante igual también estaría bien hablar. A ver si saca un ranking… no sé, ¿la Seguridad Social?

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