Reportaje

Fallos de diseño en los coches: ¿en qué estaban pensando?

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08 de febrero, 2021

En ocasiones, algunos modelos de automóviles nacen con defectos tan “tontos” como obvios y, en muchos casos, bastante molestos. Esto nos hace preguntarnos… ¿en qué estaban pensando los diseñadores?

Primero, no hay que confundir el fallo de diseño de un coche con el defecto de fábrica o de fabricación. Este último se debe al proceso, mientras que el que nos ocupa tiene lugar mucho antes, en la propia concepción de vehículo pieza o accesorio.

Por ejemplo, los últimos casos en los que algunos paragolpes traseros de Tesla Model 3 se han desprendido del coche en marcha bajo condiciones de fuerte lluvia son un defecto de fábrica. La marca ha confirmado que el problema afecta a una serie de unidades concretas que salieron de su planta de California a mediados del año pasado. Al parecer, una máquina no hizo lo aliviaderos o vierteaguas en la parte baja del faldón que sirven para solucionar el problema.

Así quedó un el Tesla Model 3 tras perder el paragolpes trasero

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Sin salir de esa misma marca, nos encontramos con un fallo de diseño reciente en el Model Y. Parte del portón trasero del SUV de Tesla muerde el parachoques, quedando tremendamente expuesto a pequeños golpes de aparcamiento que pueden echar a perder todo su mecanismo eléctrico de apertura –amén de un abollón en la carrocería-. Dicen que ya están trabajando en una suerte de protección para esa parte. Veremos.

Para entender la diferencia entre fallos de diseño en el coche y defectos de fabricación, hay otra serie de ejemplos también muy ilustrativos. No son fallos de diseño en el coche cosas como que para dar marcha atrás con visibilidad en un Lamborghini Countach tengas que sacar medio cuerpo del coche o que el acceso al Alfa Romeo Giulia por sus puertas delanteras sea complicado por el escaso hueco que dejan. Son parte de su filosofía. Sea cual sea esa. Lo mismo que los ajustes del guarnecido de las puertas de un Maserati Ghibli, en los que cabe el primer tomo de El Hobbit de J.R.R. Tolkien, o que para antes de repostar un BMW i8 hay que esperar un rato a que el depósito se descomprima.

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Sí son fallos de diseño en el coche, por ejemplo, la tapa del maletero del Hyundai Veloster, que si se abría estando mojada regaría generosamente a los ocupantes de las plazas traseras. Pero no te preocupes, antes de que se enfadasen, los dejaría inconscientes del golpe en la cabeza que les daría al cerrarla.

El fallo de diseño que no era tal… se avisaba en el manual de instrucciones

Plegar los asientos traseros del Volkswagen Fox era una «actividad de riesgo».

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Y hay fallos todavía más lesivos, como el sistema de plegado de los asientos traseros del Volkswagen Fox, que a amputado ya alguna que otra falange a un par de usuarios que devolvieron los asientos a su posición de manera distraída. Y digo esto porque, cuando a la marca se le expuso el fallo, dijo que “ya lo habían advertido en el manual del coche”.

Lo que no advierte el manual del BMW X4 (F26 2014-2018) es de que te vas a dar con la cabeza con el gancho de cierre del maletero 8 de cada 10 veces en que te acerques a sacar algún bulto y midas más de 1,80m.

Opel, Citroën y un problema con las capotas de sus descapotables

Si querías descapotar por completo el C3 Pluriel, debías dejar los arcos en casa.

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Dejamos la parte trasera de  los coches y vamos con su carrocería. O más bien con sus partes, que alguna vez se tienen que quedar en la cuneta, como el techo targa del Opel GT, pues no había sitio para almacenarlo en el propio coche. O el del Citroën Pluriel, que a parte de ser una auténtica pesadilla de desmontar, lo tenías que dejar en el garaje cruzando los dedos porque no se pusiera a llover de improviso.

Hablando de techos, en el Nissan X-Terra, que no se vende en nuestro país pero es un auténtico bestseller en otros muchos, se podían pedir techo solar y barras en el techo, pero la incorporación de las últimas hacía imposible que el primero se abriese.

Fallos de diseño en los coches: los plásticos del Mercedes Clase S W140

Si tocamos el tema de los plásticos tenemos que hablar de los embellecedores que el Toyota Land Cruiser J120 (2002-2009) exhibía en su exterior y que solo necesitaban un mínimo “toque” para que se desajustaran saltando por los aires a la que abriésemos una puerta. O los plásticos biodegradables que estrenó el Mercedes Benz Clase S W140 (1991-1998) que efectivamente se biodegradaban… durante la vida del coche.

El Mercedes Clase S W140.

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Pero si hay un fallo de diseño en el interior que me hace especialmente gracia es la de los primeros Audi equipados con GPS, cuyos mandos estaban ubicados bajo una tapita al lado del posavasos y/o cenicero. Obviamente, a nada que sus dueños fuesen poco cuidadosos y/o fumadores, los botones quedaban al tiempo inservibles.

Hablando de Audi, si hay un fallo total de diseño en un coche es el de su modelo TT de primera generación (8N), al que hubo que añadir un alerón y reforzar su suspensión trasera por el comportamiento inestable que demostraba en curvas de media/alta velocidad. Eso sí, una vez repasado, era un coche fantástico.

Y no quiero entrar en temas mecánicos, pues me extendería lo indecible. Desde el motor BMW N47 (que en realidad era también un fallo de fabricación) hasta el débil IMS de Porsche, que podía ocasionar la rotura del motor en los 911 de la serie 996. Sólo destacar el más divertido: el del botón del warning del Opel Corsa A (1982-1993). En él, se podía sacar dicho interruptor, darle la vuelta, volver a meterlo y arrancar el coche sin necesidad de llave. Podéis verlo en videos en Youtube.

La generación 996 del Porsche 911 tenía un grave defecto en algunas de sus mecánicas.

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Lo que me recuerda al R-11 de un compañero de la radio hace años. Tenía las dos puertas delanteras totalmente abolladas y, cuando le pregunté por ello, me explicó que bastaba un rodillazo cerca de la clavija para que el cierre saltara y se pudiera abrir el coche. Y harto de reparar la “tarjeta de visita” del caco de turno, optó por dejarlo abollado y nunca más cerrarlo.

Acabo aquí para que el artículo no se convierta en reportaje. Me dejo muchos fallos en el tintero, y a buen seguro que vosotros conocéis más o los habéis sufrido en vuestras carnes. No dudéis en dejar un comentario y contárnoslo, a ver si entre todos espabilamos a los diseñadores.

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