Reportaje

La evolución del confort en los coches con Citroën como mejor ejemplo

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22 de octubre, 2019

Así se ha ido transformando el concepto de comodidad en el automóvil. Sin duda, la marca fundada en 1919 por André Citroën ha sido una auténtica pionera en ello...

Quedan apenas dos meses para que el primer centenario de Citroën sea ya historia y, precisamente, de historia va bien servida la marca gala. A día de hoy todavía existen fabricantes que se empeñan en vendernos como novedades tecnológicas dentro de su lista de opciones los faros direccionales, las suspensiones neumáticas, los sensores de lluvia, las columnas de dirección regulables en altura y profundidad o las llantas ligeras de material compuesto. Lo cierto es que estos elementos tan esenciales para el coche actual los introdujo hace décadas Citroën. Todos ellos -y algunos más que pasaremos a recordar ahora- han dado lugar a que tengamos un concepto del automóvil que va mucho más allá del de un simple medio de transporte. Por eso, si echamos la vista atrás para ver cómo ha sido la evolución del confort en los coches, es necesario acudir a los anales de la compañía de los chevrones.

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Importantes innovaciones desde el comienzo

El primer modelo de la marca, el Tipo A, fue el primer vehículo producido en serie en Europa. Con su nacimiento -allá por 1919- también llegó la suspensión con muelles elípticos invertidos que eliminaba la necesidad de usar amortiguadores, unos asientos acolchados y el sistema de encendido eléctrico. Poco tiempo después, en 1922, se empezó a construir el Tipo C o 5 CV, que, tal y como os contamos en este artículo, fue el primer coche diseñado para motorizar a las mujeres (Citroën 5 CV, el primer coche que pensó en las mujeres.)

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Durante esa misma década, Citroën optó por fabricar coches con carrocería de acero, algo que proporcionaba una estructura más rígida y repercutía en un mejor aislamiento del exterior. Entre ellos, el B14 de 1926 estrenó unos nuevos frenos servoasistidos que reducían la velocidad de manera más fácil. En esa época también se crearon lo que hoy conocemos como silentblocks. Esos pequeños bloques de goma que se colocan entre el motor y el bastidor para reducir vibraciones y ruidos fueron equipados rápidamente en los C4, C6 y Rosalie. De hecho, los modelos que montaban el llamado “motor flotante” fueron adornados con una insignia en la que aparecían los dos chevrones acompañados de un cisne, símbolo de una marcha serena.

La suspensión hidroneumática supuso un avance espectacular

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Llegó el año 1934 y con él uno de los principales iconos de la marca: el Traction Avant. Su revolucionaria carrocería monocasco de acero soldado y su tracción delantera implicaban una mayor seguridad y una contundente mejora en comodidad. Sus ocupantes se beneficiaban de un mayor espacio, de una mayor ergonomía, de una suspensión delantera independiente, de un equipo de frenos hidráulicos y de unos nuevos neumáticos Michelin con flancos reforzados que aumentaban el confort de marcha. Fue tal el éxito cosechado que se mantuvo en producción durante más de dos décadas, inaugurando a principios de los 50 la primera versión de la triunfante suspensión hidroneumática.

El DS 19 supo reemplazarlo en 1955 con mayor fama si cabe. En él, el sistema de Paul Magès alcanzó su culmen gracias a los enormes recorridos de suspensión que ofrecía. Para su funcionamiento, la suspensión presentaba una bomba impulsada por un motor que enviaba a alta presión el aceite mineral líquido (LHM) en las esferas llenas de gas inerte y puntales autonivelantes en cada rueda. Sin muelles, el sistema era capaz de eliminar la dureza del metal contra metal y de reducir al máximo los balanceos y subvirajes. Asimismo, accionaba los frenos y la dirección e, incluso, llegaba a cambiar las velocidades. Por supuesto, el conductor también podía nivelar la altura a placer según su necesidad. Por si eso fuera poco, el acabado Pallas que debutaba en el DS incrementaba el confort con unos materiales bastante más lujosos.

Citroen DS Super

En el Salón de París de 1955 se presentó el DS 19, un prodigio de la ingeniería

La hidro fue heredada por los SM, GS y CX en todas sus variantes hasta que, con el refuerzo de la electrónica en la década de los 90, Citroën logró perfeccionarla aún más. En el XM se introdujo la Suspensión Hidractiva, que contaba con una importante carga electrónica y que fue prosperando en los posteriores Xantia Activa, C5 Hidractive III+ y C6. En la actualidad, este mecanismo tiene su homólogo en los Amortiguadores Progresivos Hidráulicos que encontramos en los C4 Cactus y C5 Aircross. Pese a que existe un abismo técnico y práctico entre una y otra, esta moderna suspensión sigue ofreciendo un plus a ambos modelos con el que no cuentan sus rivales más directos.

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Los asientos, elementos indispensable para el confort

Justo antes del interesante periplo de gestación de uno de los avances más relevantes del sector, veía la luz en 1948 el mítico 2 CV. A priori, puede parecer que hablar de este coche es dedicar poco tiempo a hablar de confort. Sin embargo, sus asientos de tipo butaca podían extraerse y volver a instalarse después para disfrutar, por ejemplo, de una tarde de pícnic en buena compañía prácticamente en cualquier lugar. A propósito de asientos, hay que mencionar los Dunlopillo con tapicería Jersey que montaban los DS, GS, CX, SM y BX, cuyo relleno brindaba un confort extraordinario.

Como ocurre con los Amortiguadores Progresivos Hidráulicos, la gama actual de los C4 Cactus y C5 Aircross pretende desenterrar lo mejor de los Dunlopillo y trasladarlo a los Asientos Advanced Comfort. Estos asientos hacen uso de diferentes capas de materias específicas (espuma de poliuretano, viscoelástica, texturizada y hasta cuero) para adaptarse por completo a la morfología de cada pasajero. Están recubiertos de un forro acolchado único y recurren a una espuma de alta densidad con un grosor de 15 mm (unos 13 mm más que un asiento estándar) que optimiza la comodidad.

Otros tipos de confort también presentes en Citroën

Junto a la comodidad de conducción, la marca francesa también ha demostrado ser consciente de la existencia de otros tipos de confort. La sensación de luz y espacio de un Xsara Picasso o de un C4 Spacetourer, el número de huecos portaobjetos de una Berlingo, la inmensa guantera de un C4 Cactus, la modularidad de un C3 Pluriel, la futurista instrumentación de un GS o de un Visa, la tecnología de un C6 o el volante multifunción “inmóvil” de un C4 son elementos que han facilitado y facilitan la vida a bordo y la ergonomía interior. Con respecto al futuro, el prototipo 19_19 es un claro ejemplo de que Citroën seguirá poniendo el mismo énfasis en lo relacionado al confort como ha tenido por costumbre desde siempre.

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