Reportaje

Éstos son los 10 mejores coches de las 24 Horas de Le Mans

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13 de junio, 2019

Es la carrera de coches más importante del mundo y a lo largo de su historia se han forjado verdaderas leyendas, tanto humanas como mecánicas. Te contamos cuáles han sido los mejores coches de la historia de Las 24 Horas de Le Mans.

Ganar en Le Mans es catapultarte al número uno del mundo en sólo 24 horas. Es la carrera más importante del mundo y Sí, en esta lista faltan los Audi R10 TDi, el Mercedes 300 SL de 1952, el precioso Jaguar XK120 de 1951 o los formidables Matra y Mirage de los setenta, pero esta lista reúne a diez de los mejores coches de la historia de Le Mans, ya sea por su absoluta supremacía durante varias temporadas o por sus singularidades técnicas.

No hemos querido repetir marcas (por eso no están los Audi R10 TDi) y tampoco aquellas que no producen coches de calle, por ello se han quedado fuera los Matra MS670. Así que aquí va nuestra selección de los 10 coches más importantes de la historia de las 24 Horas de Le Mans.

Bentley 6,5 litros: el camión más rápido del mundo

Ejemplar original de Bentley Speed Six como los que ganaron en Le Mans en 1929 y 1930.

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Los primeros años de la historia de las 24 Horas de Le Mans estaban dominadas por coches verdes, pero no porque contaminasen poco sino porque era el color oficial de competición de los equipos británicos y Bentley casi monopolizó los podios colocando sus Bentley 3 litros en 1924 y 1927, el Bentley 4,4 litros en 1928 y por fin nuestro elegido: el Bentley 6,5 litros que dominó la carrera francesa en las temporadas de 1929 y 1930 ante la desesperación de todos sus rivales.

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Uno de esos contrincantes que veía impotente como sus coches eran doblados por los Bentley era Ettore Bugatti y él fue quien le puso el apodo a estos bólidos, que pasarían a la historia conocidos como “los camiones más rápidos del mundo”. La verdad es que no estaba muy lejos de la realidad esta afirmación, pronunciada con un tono que entremezclaba desdén y admiración a partes iguales.

Los Bentley 6,5 litros pesaban nada menos que 2.180 kg sin piloto ni combustible y su gigantesco e irrompible motor de 6,5 litros de cilindrada y 6 cilindros rendía alrededor de 200 CV en las versiones de competición, más que suficientes para lanzar esta mole por encima de los 150 km, una velocidad a la que sus cuatro tambores de freno necesitaban varias centenas de metros para detenerlos.

Alfa Romeo 8C: tal vez el mejor de la historia

El Alfa Romeo 8C 2300 fue imbatible durante 4 años.

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Los Bentley parecían imbatibles pero su kripotinita iba a llegar desde Italia en un formato radicalmente opuesto: un ligero (para la época) deportivo con un centro de gravedad rozando el suelo y un moderno motor de 8 cilindros en línea que, aunque no superaba en potencia a los británicos, necesitaba sólo un tercio de cilindrada para lograrla y, además, tenía que lidiar con una carrocería más ligera.

Con 2.300 centímetros cúbicos, los Alfa Romeo 8C seguían necesitando muchos metros para detenerse, pero casi la mitad que los Bentley y su velocidad punta era superior. Gracias a ello su velocidad media era muy superior a la de sus rivales y también su fiabilidad, dominando con cierta facilidad casi todas las competiciones de la época.

Los 10 mejores Alfa Romeo de la historia

Ganadores en las ediciones de 1931 hasta 1934, nadie jamás había logrado antes encadenar tantas  victorias seguidas en la mítica carrera, un hito que lanzó a Alfa Romeo a lo más alto en su época. Sin lugar a dudas, estas victorias fueron clave para que Alfa Romeo fuese considerada como una de las marcas con más prestigio antes de la Segunda Guerra Mundial.

Bugatti 57C: llegan los tanques de guerra

Los Bugatti 57C dominaron en 1937 y 1939.

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En 1923 Bugatti presentó un coche que para muchos es indigno de llevar el apellido de Don Ettore: el Bugatti Typ 32, más conocido como Tank. Acostumbrados a las preciosas líneas de las esculturas de Bugatti, los tipo 32 eran espantosos. Personalmente he podido verlos en directo en el museo de la colección Schlumpf en Mulhouse y puedo afirmar que es uno de los coches más feos que he tenido delante.

Sin embargo, el genio de Ettore estuvo acertado en la idea básica de ese concepto de carrocería aerodinámica y sus sucesores lo demostraron con las victorias de 1937 y 1939 (en 1938 el ganador fue un Delahaye 135 de líneas muy similares) del Bugatti 57C Tank.

Seguro que te suena el nombre de uno de los pilotos que llevó esta maravilla a lo más alto del podio de Le Mans en la edición de 1939: Pierre Veyron. Ya sabes de dónde viene el nombre del mítico modelo que ha resucitado a la marca Bugatti.

Este automóvil era una maravilla tecnológica y cada poco se le incorporaban mejoras técnicas. Seguramente habría podido ganar en años sucesivos, pero la Segunda Guerra Mundial puso fin a su carrera y a la de todos los demás. Entre 1940 y 1948 Le Mans cerró sus puertas.

Jaguar D type: ganar gracias a los frenos

El Jaguar D-Type tenía en sus frenos una de sus principales ventajas.

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Cuando pensamos en un coche ganador lo primero que nos viene a la cabeza son la potencia y la velocidad, tal vez la aerodinámica, pero pocos creen que el secreto de una victoria pueda estar en los frenos. Sin embargo, así fue en los fabulosos Jaguar D-Type que dominaron Le Mans en las temporadas de 1955 a 1957, logrando tres victorias consecutivas.

Gracias a los frenos de disco, los Jaguar D-Type eran capaces de dosificar mejor su frenada, detenerse en menos metros y, sobre todo, aguantar una tras otra sin desfallecer por la temperatura las brutales frenadas de una carrera.

Irónicamente, un elemento de seguridad como los frenos estuvieron detrás de la mayor catástrofe en una competición de motor, la tragedia de Le Mans de 1955 en la que fallecieron casi un centenar de espectadores y el piloto de Mercedes Pierre Levegh.

El Jaguar D-Type que ganó Le Mans sale a subasta

En esta carrera, el piloto de Jaguar Mike Hawthorn iba “muy picado” con Fangio buscando resarcirse de la victoria del gaucho en una carrera anterior. Más pendiente de Fangio que de sus paradas en boxes, Hawthorn estaba a punto de pasarse la salida para el repostaje imperativo que tenía que hacer. En el último momento clavó los frenos para meterse a boxes justo después de haber rebasado a Lance Macklin. La formidable frenada del D-Type superaba por completo la capacidad de detención del Austin Healey de Macklin, quien tuvo que apartarse para esquivar a Hawthorn en el último instante y de manera tan desesperada que no vio que tras él venía Pierre Levegh con su Mercedes 300 SLR. Sin tiempo para esquivarlo, Levegh impactó en la trasera aerodinámica del Austin y salía volando literalmente contra las gradas del público matando a casi 100 espectadores.

Jaguar y Hawthorn ganaron la carrera de 1955, la victoria más amarga de la historia, hasta el punto de marcar duramente al piloto británico.

Ferrari 250 LM: pudo contra el Ford GT40

El Ferrari 250 LM de 1965 mantuvo el pulso a los americanos y enfureció todavía más a Ford.

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Tras el desplante de Enzo a Ford en 1963 al decidir en el último momento no vender su marca a los americanos y mantener así la independencia de su amada escudería de competición, Ford priorizó todos sus recursos en humillar a Ferrari en su terreno. El fabricante más grande del mundo ponía a todos sus ingenieros a trabajar para ganar a Ferrari en las carreras, pero todo su esfuerzo acabó en humo en las temporadas del 64 y 65 en las que Ferrari se impuso al millonario Ford GT40 con sus 275P y 250 LM.

De este modo, Ferrari lograba el milagro de ganar la carrera más importante del mundo nada menos que seis veces consecutivas, eso sí, con diferentes modelos.

El Ferrari 250 LM fue el último Ferrari en subirse a lo más alto del podio en las 24 Horas de Le Mans y, además, también es recordado por ser uno de los coches de carreras más elegantes jamás fabricado.

Ford GT40: una venganza millonaria

El Ford GT40 es uno de los mejores coches de la historia de la competición.

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Después de casi 3 años de desarrollo con todos los recursos empeñados en ello, por fin todos los esfuerzos dan su fruto y el Ford GT40 se convierte en el enemigo a batir por todos los demás rivales. En las temporadas de 1966, 1967, 1968 y 1969 los laureles son para la marca americana.

Una velocidad punta formidable y una excelente fiabilidad eran claves importantes de este coche de carreras, pero sus pilotos también destacaban de él algo que nadie se imagina: el confort. Muchos destacan esta cualidad como clave para que el Ford GT40 lograse sus formidables resultados y es lógico si tenemos en cuenta que se trata de carreras de resistencia. De nada sirve que el coche aguante carros y carretas si machaca a su piloto.

El puesto de conducción del GT40 era perfecto pese a la escasa altura al suelo y sus pilotos eran capaces de mantener la concentración y el tono físico durante horas y horas.

Porsche 956L: imbatible

El Porsche 956L era inalcanzable por todos los demás.

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El Porsche 956L es uno de los poquísimos bólidos que puede presumir de ganar en más de dos ocasiones las míticas 24 Horas de Le Mans, y lo hizo nada menos que cuatro veces consecutivas, de 1982 a 1985. Si tenemos en cuenta que su predecesor, el 936/81 y su sucesor el 962C también ganaron una y dos veces respectivamente, tenemos que se trata de la etapa más dulce de Porsche en Le Mans, encadenando nada menos que 7 victorias consecutivas y, además, en una de las épocas de más esplendor de la carrera y con más rivales, no como en la actualidad donde en la categoría reina apenas luchan dos marcas.

El Porsche 956L es una de esas imágenes que todo aficionado al automóvil (con alguna cana ya, eso sí) tiene clavada en la retina. Si preguntas a los de mi generación por un Porsche de competición a la mente nos vienen 3 cosas inseparables: Porsche decorado con los colores de Rothmans y Derek Bell.

Los 5 mejores Porsche de la historia

Para muchos, Rothmans y Martini son las decoraciones de competición más carismáticas de la época dorada del automovilismo, y no cabe duda de que los colores de la tabacalera le sentaban de maravilla a la aerodinámica carrocería del Porsche 956L para el que los 400 km/h eran un chiste.

Aunque Derek Bell tuvo que compartir trono con Jacky Icks y juntos son dos de los mejores pilotos de la historia de las carreras de resistencia, el británico se ganó algo mejor que el belga el beneplácito del público gracias a un carácter menos calculador y frío que el de Icks.

Mazda 787B: un motor estratosférico

El Mazda 787B es todo un icono por su brutal sonido.

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La primera marca japonesa en lograr ganar la carrera más importante del mundo fue Mazda y, ademas, lo hizo de una forma única debido a que su coche, el Mazda 787B, montaba un motor que nadie consideraba ganador. Toyota ha tenido que invertir una verdadera fortuna y sufrir incontables fracasos en varias temporadas para conseguir lo que Mazda logró en la edición de 1991.

El Mazda 787B montaba un motor Wankel rotativo de 4 rotores sobrealimentado que bramaba como si se hubiesen abierto las puertas del mismísimo infierno. Nadie apostaba por el japonés en aquella carrera porque todos tenían en la mente la fama de escasa fiabilidad de los motores Wankel, una tecnología que parecía la panacea a finales de los años sesenta, pero que acabó arruinando a NSU y Citroën por sus constantes problemas de desarrollo en la compañía fundada por ambas (COMOTOR) para producir motores rotativos.

El Mazda 787B fue auténtico “zas, en toda la boca” a sus rivales y a medio planeta. La marca japonesa lograba demostrar que sus motores Wankel eran fiables y ponía en órbita a sus deportivos RX-7 con mecánica rotativa.

Audi R8 LMP: 5+1 victorias consecutivas

El Audi R8 se merecía una victoria extra.

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El Audi R8 de Le Mans no podía faltar por haber ganado nada menos que en 6 ocasiones las 24 Horas de Le Mans. Sí, oficialmente ganó sólo 5 veces y además no consecutivas, pero es justo reconocer que el Bentley Speed 8 ganador de la edición de 2003 no era más que un Audi R8 disfrazado con los colores de Bentley para celebrar que Volkswagen se había hecho con la marca británica.

Aunque evolucionado para adaptarse a los cambios de reglamento y mejorar sus prestaciones, el Audi R8 LMP fue el enemigo a batir en las temporadas de 2000 a 2005 (salvo la citada de 2003) y, además, su sucesor también fue un verdadero as de la carrera con otras 3 victorias consecutivas. De este modo, si tenemos en cuenta que el Bentley Speed 8 era básicamente un Audi, podría decirse que Audi es la marca que más victorias encadenadas ha logrado en Le Mans: nada menos que nueve.

Peugeot 908 HDi: diésel, francés y español

El Peugeot 908 HDi FAP supuso la llegada de un coche francés de nuevo a lo más alto.

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Las nueve victorias consecutivas de Audi habrían sido catorce si no se hubiese colado por el medio el Peugeot 908 HDi FAP en Las 24 Horas de Le Mans de 2009, además con el español Marc Gené a sus mandos.

No fue la primera vez que un coche diésel ganó la mítica carrera (hito que está en manos del Audi R10 TDi de 2006), pero lo hemos elegido por ser el último coche francés en lograr dominar esta carrera en su tierra y, además, porque uno de sus tres pilotos fue el español Marc Gené, la primera vez que un compatriota ha ganado en Le Mans.

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Comentarios

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  • Antonio

    Buenos días,
    Creo que falta un icono de Le Mans en ésta lista que no es otro que Porsche 917 y concretamente los de la escudería de John Wyer, patrocinados por la petrolera Gulf que se inmortalizaron en la película las 24 horas de Le Mans.

    • Rubén Fidalgo

      Hola Antonio, sin lugar a dudas el Porsche 917 (concretamente su evolución 917K de cola cortada, porque los primeros 917 fueron un desastre absoluto por problemas aerodinámicos) es un coche mítico en Le Mans, pero mientras que los 917K ganaron en dos ocasiones (1970 y 1971), los 956L lo hicieron en 4 temporadas consecutivas, por eso elegimos el 956 en lugar del 917 y preferimos no poner más de un coche por marca. Muchas gracias por tu comentario.

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