¿Te conviene comprar un coche recien salido al mercado? El riesgo del “early adopter”

¿Te conviene comprar un coche recien salido al mercado? El riesgo del “early adopter”

12 noviembre, 2018

Se conoce como "early adopters" a quienes están obsesionados por tener en todo momento el último modelo, ya sea de un teléfono móvil, unas zapatillas de deporte o, como es el caso en este reportaje, el último coche. Vamos a ver si es una buena idea o no comprar un coche que acaba de lanzarse al mercado.

Es difícil resistirse a la tentación de comprar lo último, pero es algo que debemos hacer. Seguro que en algún momento lo has hecho y te has encontrado con lo que se suele llamar “problemas de juventud”. Instalas el último sistema operativo en tu ordenador y a los pocos días te empiezan a bombardear con parches y actualizaciones para solucionar problemas; compras un smartphone y, al mes siguiente, te envían la primera actualización de firmware, etc. Pues con los coches pasa lo mismo.

Desde el mismo instante en el que un nuevo modelo se pone a la venta en el mercado, empieza un trabajo frenético en los departamentos de ingeniería de la marca, especialmente en dos de ellos:

  • Los responsables de calidad: se reciben todos los datos de los clientes sobre su satisfacción y posibles problemas más o menos endémicos para empezar a trabajar en su solución.
  • Los economizadores: se conocen como “economías técnicas” y su finalidad es abaratar todo lo posible la fabricación del coche, prescindiendo de todo aquello que no implique una merma en la calidad o en la utilidad percibida por el cliente.

Por estos dos motivos, lo mejor es no comprar un coche en cuanto salga al mercado, pero tampoco al final de su vida comercial. Lo primero, porque seguro que tiene defectos que se subsanarán; lo segundo, porque su calidad real será menor debido a las economías técnicas que se le irán aplicando.

Los problemas de comprar un coche demasiado nuevo

En general, justo antes del lavado de cara de un modelo suele ser el momento ideal para comprarlo.
En general, justo antes del lavado de cara de un modelo suele ser el momento ideal para comprarlo.
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Aunque antes de lanzar un producto al mercado se realizan miles de ensayos, se simulan miles de test y se recorren millones de kilómetros, siempre hay defectos que sólo se ven cuando se venden las primeras unidades y los usuarios empiezan a hacer cosas que eran impensables para los ingenieros, con lo que salen a la luz defectos.

Además de posibles errores en el proyecto de algo nuevo, en el caso de los coches también hay otro factor que hace que las primeras unidades no sean las más recomendables: el proceso de fabricación.

Cadena de montaje: los problemas de las primeras series

Estos vehículos, que siguen unos raíles invisibles, ha facilitado que se reduzca el tiempo de fabricación de un coche.
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Los operarios de la cadena de montaje necesitan un período de aprendizaje para realizar bien todas las tareas de su puesto; los robots necesitan algunos reajustes; los moldes y prensas, así como las piezas de los proveedores, precisan de pequeños retoques para que todo vaya a la perfección. En definitiva, toda la línea de fabricación del nuevo modelo necesita un período de rodaje hasta que todo vaya fino.

Por estos motivos, no es la mejor idea comprar un coche que acaba de lanzarse al mercado o una de las primeras unidades fabricadas (puede que el coche lleve 7 meses en el concesionario, pero que en realidad sea un “primera serie”). Merece la pena esperar entre seis meses y un año.

Transcurrido ese tiempo se han optimizado los procesos productivos y se han minimizado los posibles defectos de juventud del modelo.

Tampoco es bueno esperar demasiado. A medida que avanza la vida comercial de un modelo, se van introduciendo economías técnicas en él. Un ejemplo muy gráfico lo tenemos en la primera generación del Porsche Cayenne. Las primeras unidades montaban unas salidas de aireación para las plazas traseras en el pilar C que eran orientables manualmente. Cuando se introdujeron los primeros cambios en su facelift, esas salidas de aire traseras pasaron a ser fijas… y más baratas.

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jc 12 noviembre, 2018

no sabia lo de no comprarlo al final de su vida comercial….lo se por experiencia propia…soy propietario de un Peugeot 308 matriculado en febrero del 2008 ( llevaba en el mercado unos 6 meses en venta como modelo nuevo) y hoy es el dia que tras casi 137.000 km me ha dado muchísimas mas averias-problemas y “envejecimientos prematuros” que en mi anterior Renault megane del 1998 con mas de 215.000…será el primer y ultimo Peugeot…y sobre todo el próximo al menos debe estar en el mercado un año ó algo mas…no quiero ser “cobaya” de ninguna marca…buen articulo,gracias.

Rubén Fidalgo 13 noviembre, 2018

Vaya… siento que te haya tocado la china… Gracias por tu comentario. Un saludo

Txuchin 13 noviembre, 2018

Yo siempre los compro al final de su vida comercial, por eso y por que están más baratos, con la ventaja (o desventaja según se mire) añadida de que suelen eliminar equipamiento (superfluo en unos casos y en otros no tanto) pero eso no pasa solo al final de la vida comercial sino más bien en el estadio medio.
Claro que ahora que no necesito una fiabilidad a toda prueba, me he pasado a la segunda mano y tengo dos coches, el titular y el de repuesto por la mitad de lo que cuesta uno nuevo.

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