Reportaje

El Porsche 911 «Cola de Pato» cumple medio siglo

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28 de marzo, 2022

El Cola de Pato es, probablemente, uno de los modelos que más ha ayudado a encumbrar la fama del Porsche 911. Fue el primero matriculable con unas prestaciones verdaderamente sensacionales, ligero, más potente y con una imagen que resultaba espectacular. Ésta es su historia.

Cuando Porsche presentó el Porsche 911 2.7 RS en 1972, el «nueveonce» ya llevaba casi una década en el mercado. Sin embargo, las prestaciones y la estética tan agresiva del recién llegado fueron toda una revolución que revitalizó las ventas de toda la gama. El Porsche 911 2.7 RS, además, se convirtió en una de las mejores bases para competición y remachó la imagen de Porsche de marca de auténticos deportivos, coches con los que ganar carreras el fin de semana e ir a trabajar el lunes en ellos.

El Porsche 911 2.7 RS, además de un motor potenciado hasta los 210 CV y una carrocería aligerada, contaba con una imagen muy característica en la que el faldón delantero y, sobre todo, el spoiler sobre la tapa de su 6 cilindros bóxer refrigerado por aire llamaba mucho la atención. Su peculiar forma al final de la singular caída trasera del 911 hizo que este modelo se ganase enseguida el apodo de «cola de pato», con esa punta respingona en el trasero.

El Porsche 911 «cola de pato» es tan icónico que no sólo es uno de los más cotizados de la saga 911, también es el modelo que más ha inspirado a preparadores y amantes del restomod como Singer.

Porsche 911 2.7 RS: 210 CV para una tonelada

El alerón trasero es la principal seña de identidad del 2.7 RS.

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A lo largo de los 9 años que llevaba ya el Porsche 911 en el mercado, la marca alemana fue incrementando sucesivamente la cilindrada y las prestaciones de su motor, además de diversificar la gama con diferentes puestas a punto del mismo, desde las versiones T (de touring), pensadas para dar más importancia al par y favorecer una conducción sosegada hasta los S, con una respuesta más puntiaguda para los más sport. Del 2 litros original se pasó al 2.2 y las versiones más potentes rondaban los 180 CV entre 1969 y 1971, año en el que se subió la cilindrada hasta los 2.4 litros y la potencia aumentó en 10 CV.

El nuevo RS aumentaba la cilindrada hasta los 2,7 litros para ofrecer más par y también más potencia. De los 190 CV del Porsche 911 2.4 S de 1972 se pasaba a 210 CV gracias a la mayor cilindrada y también a un nuevo diagrama de distribución. Mientras que el 2.4 S daba la potencia máxima al borde de las 7.000 rpm, el 2.7 RS llegaba a los 210 CV a 6.300 rpm y estaba mucho más lleno de potencia desde el ralentí. Esto se traducía en una respuesta más lineal del motor y mucho más empuje en toda la gama de revoluciones, sobre todo entre las 3.000 y las 6.300 rpm.

El peso del coche se redujo todo lo posible, se hicieron aligeramientos en la estructura del chasis, se eliminaron elementos de confort en el interior, menores revestimientos fonoabsorbentes… todo para lograr que el Porsche 911 2.7 RS se quedase en sólo 960 kg de peso en seco, cifra que se iba hasta los 1.085 kg en orden de marcha.

Ligero, potente y con un motor que entregaba bastante par en todo el rango de trabajo, el Porsche 911 2.7 RS era una máquina eficaz, muy rápida y con unas recuperaciones y aceleraciones sensacionales para la época, un verdadero deportivo que, en manos expertas, lo tenía todo para humillar a sus rivales.

Para conseguir una mejor motricidad en un coche tan ligero, se desarrollaron unas nuevas llantas para el eje trasero con más garganta para poder montar unos neumáticos de 215 mm de ancho en él, frente a los 185 mm que solían montar los 911 de la época en las 4 ruedas. De este modo el 911 2.7 RS calzaba unas 185/70-15 delante y unas 215/60-15 en el eje trasero. Esta diferencia de anchura le daba una imagen de lo más sport al cola de pato.

En cuanto a la aerodinámica, la preocupación estaba en cómo mantener atada la trasera al suelo y evitar al máximo el incómodo efecto de flotabilidad del eje delantero que tenían los Porsche 911 a alta velocidad. Se añadió un spoiler frontal que reducía el flujo de aire bajo el coche (aún así, no vitaba el subviraje provocado por un exceso de gas demasiado pronto en los giros) y se añadía el famoso spoiler en el borde de la zaga para dar más carga al eje posterior en un coche que alcanzaba los 240 km/h.

Porsche 911 2.7 RS: un éxito dentro y fuera de la pista

El Porsche 911 2.7 RS fue todo un éxito de ventas.

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El 911 2.7 RS nace por la necesidad de contar con una serie de unidades «de calle» para homologar su versión de competición. En Porsche no estaban muy seguros de que la cosa les fuese a salir bien y que los clientes estuvieran dispuestos a pagar más por un coche «pelado» para cumplir con el peso. De hecho, se lanzaron versiones RS estrictamente, pero también algunas con un equipamiento algo más burgués denominados 2.7 RS Touring.

Está claro que los temores sobre el éxito de las ventas eran infundados porque las 500 unidades fabricadas y necesarias para la homologación del Porsche 911 2.7 RS se vendieron antes de salir de la cadena de montaje en su totalidad.

En la actualidad, el Porsche 911 Cola de Pato es uno de los 911 más cotizados y buscados por los coleccionistas, pero ojo, ten mucho cuidado si te ofrecen uno porque se calcula que circulan hoy en día casi diez veces más «colas de pato» de los que se fabricaron. Su cotización está tan disparada y su estética es tan icónica que es el 911 más replicado de todos. Esto ha hecho que apenas queden Porsche 911 SC en estado original, puesto que la mayoría de ellos se han utilizado como base para replicar los 2.7 RS Cola de Pato.

El Porsche 911 2.7 RS fue uno de los modelos a batir en competición y puso los cimientos para auténticos bólidos posteriores, como el inconfundible Porsche 911 RSR con motor turbo que llegó a rozar los impresionantes 1.000 CV de potencia gracias a la sobrealimentación y las evoluciones aerodinámicas que acabaron por transformar al «cola de pato» en el «Mobi Dick».

El Cola de Pato ha sido tan importante para la marca, que la propia Porsche presentó un modelo a modo de homenaje en 2008, cuando se presentó el Porsche 997 Sport Classic, una especie de backdated de marca en el que a la segunda generación del 997 (una de las mejores de la saga 911) se le daba un look retro gracias a unas llantas réplica de las Fuchs originales, un spoiler trasero a imagen y semejanza del cola de pato, un interior personalizado y un motor potenciado hasta los 400 CV. También este modelo se ha convertido en uno de los más deseados por los coleccionistas.

El último homenaje al 2.7 RS lo ha llevado a cabo Porsche Classic con este 996 Classic Club Coupé, un one-off de lo más especial.

Porsche 911 2.7 RS: menos es más

El interior de los Cola de Pato huye de todo lo superfluo.

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Resulta curioso que por los Porsche 911 2.7 RS se estén pagando cifras por encima del medio millón de euros cuando es un coche que tiene menos potencia que un 911 Carrera 3.2 y mucho menos equipamiento, pero lo que se paga del «cola de pato», además de su exclusividad, es la pureza. Es un deportivo auténtico, de esos que se cuentan con los dedos de una mano, ligero, potente y sin estridencias, pensado para ser conducido y hacer disfrutar a sus mandos. Es exigente, no perdona los errores y carece casi por completo de confort, pero no hay muchos coches en el mundo capaces de hacerte disfrutar así de la conducción y tampoco tan obedientes.

Un coche deportivo tiene que ser inestable en el sentido estricto de esta palabra, es decir, que sea fácil hacer que cambie su estado y que gire más o menos, a un lado o a otro, que acelere y que frene… y eso lo borda este modelo. Un buen piloto es capaz de hacer que este coche haga exactamente lo que quiere cuando quiere, el problema es que no hay muchos que tengan claro cómo y cuándo pedírselo.

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Comentarios

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  • Igar73

    Para hacernos una mejor idea de lo que era un RS

    http://www.youtube.com/watch?v=lMkRGjqEwZ8

    PD: Las llantas Fuch siguen siendo espectaculares.
    Porsche debería tener una versión opcional actualizada para la gama actual de 911

  • Rubén Fidalgo

    Muchas gracias por el vídeo del enlace, sencillamente me encanta.

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