El ¿oscuro? futuro de los coches diésel

El ¿oscuro? futuro de los coches diésel

Justo después de que los fabricantes estén siendo auditados permanentemente para que sus vehículos sean más limpios y que están cumpliendo es cuando más se está poniendo en duda la viabilidad de las mecánicas diésel. ¿Van a prohibirlo?, ¿cómo nos va a afectar como usuarios?. Vamos a verlo.

Aunque los nefastos efectos para la salud provocados por los motores diésel se conocen desde hace décadas, hasta ahora no sólo no se ha actuado contra ellos, sino que se ha fomentado su venta en la mayoría de países europeos con menores cargas fiscales para su combustible, precisamente en los países donde más motores diésel se fabrican.

Esto ha propiciado que la proporción entre las ventas de modelos diésel y de gasolina haya sido muy desigual en esos países (principalmente España, Alemania, Italia y Francia), mientras que en aquellos donde el gasóleo se ha mantenido con unos impuestos equiparables a los de la gasolina (Reino Unido), las ventas de vehículos diésel ha sido menor y prácticamente en exclusiva para aquellos clientes que de verdad precisaban un vehículo para recorrer varias decenas de miles de kilómetros anuales.

Si se sabía desde hace tiempo que el diésel generaba emisiones muy dañinas llegando incluso a estar prohibidos por ello en algunos países, ¿por qué se toman medidas contra ellos ahora?, ¿por qué no se hizo antes?.

Resulta curioso que ahora nos echemos las manos a la cabeza tras el anuncio de que el Gobierno quiera igualar los impuestos sobre el gasóleo respecto a los de la gasolina. Tal vez habría sido más lógico escandalizarse de que el diésel haya estado pagando menos impuestos hasta ahora. En su momento, cuando los usuarios de vehículos de gasóleo eran profesionales, tenía sentido esa menor carga impositiva sobre el combustible que necesitaban, del mismo modo que el gasóleo agrícola o el de calefacción pagan menos, pero, en el momento en el que un conductor hace un uso privado del coche, pagar menos impuestos por el combustible es absurdo.

El verdadero error ha sido haber fomentado la compra de vehículos diésel y que sus ventas se hayan desproporcionado, pero, ¿por qué se ha hecho?.

Para los fabricantes era más fácil cumplir los límites de CO2 con diésel

AMG 45 aniversario
Para los fabricantes era mucho más fácil cumplir los objetivos de emisiones medias de CO2 con motores diésel que de gasolina.
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Los sucesivos acuerdos para tratar de minimizar el efecto invernadero y frenar el cambio climático se han centrado en las emisiones de CO2 y los gobiernos han fijado límites para este gas, pero se han olvidado de otros. En España, sin ir más lejos, lo único que se tiene en cuenta para gravar fiscalmente la compra de un vehículo son sus emisiones de CO2.

Los fabricantes de automóviles siempre han conocido los efectos de las emisiones de sus motores, pero, si las autoridades les piden reducir CO2, la forma más fácil de lograrlo hasta ahora era evolucionando los motores diésel, un tipo de mecánica que puede funcionar perfectamente con una baja proporción de combustible/aire.

El problema es que, al quemar un hidrocarburo con una mezcla pobre entre el combustible y el aire, y al hacerlo a cada vez a más presión y temperatura, las moléculas que se “quedan sin pareja de baile” empiezan a reaccionar con otras y surgen otros gases en la combustión, principalmente óxidos de nitrógeno. Esto se sabía, pero los gobiernos han seguido centrando sus límites para cumplir con sus compromisos medioambientales en el CO2… y a los fabricantes de coches les ha venido de perlas.

Por qué ahora esta guerra contra el diésel

En palabras de Teresa Ribera: "El diésel tiene los días contados"
En palabras de Teresa Ribera: “El diésel tiene los días contados”
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“Entre todas la mataron y ella sola se murió”, suele decirse. El haber fomentado la venta disparatada de vehículos diésel ha hecho que la concentración en las ciudades de máquinas generando NOx se haya desmadrado. Además, se da la paradoja de que las sucesivas normas Euro se han centrado tanto en el CO2 que han hecho que los motores Euro 5 hayan disparado sus emisiones de NOx hasta el punto de emitir más (proporcionalmente) que los Euro 4.

La concentración de smog en las ciudades, los problemas de salud y la salida a la luz de las malas artes por parte de muchos fabricantes de automóviles para engañar a las autoridades en las mediciones necesarias para homologar sus vehículos han terminado por dejar a la vista el interior de una manzana podrida.

Ahora, los políticos se rasgan las vestiduras y se lanzan a una guerra abierta contra el diésel, pero llegan tarde y en el momento más absurdo, justo cuando, tras la entrada en vigor de las nuevas normativas Euro 6, obligan a los fabricantes a reducir drásticamente también las emisiones de NOx.

Sí, es cierto que los coches diésel que se han vendido en los últimos diez o quince años eran auténticas plantas químicas de lo más nocivas, y esos son los que nos han estado envenenando, pero la generación actual es claramente más limpia y es justo a la que se le cortan las alas. La medida llega tarde y mal.

Los SUV generan más emisiones ¿por qué los compramos?

El Porsche Cayenne E-Hybrid alcanza los 253 km/h.
Los SUV son coches poco eficientes desde el punto de vista del consumo energético.
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Por otro lado, no sólo debemos echar la culpa al tipo de combustible que empleamos, también el tipo de coche que compramos tiene mucha culpa en la calidad del aire de las ciudades. Si hay un tipo de vehículo absolutamente ineficiente son los SUV. Son más pesados, su aerodinámica es peor y encima echamos más leña al fuego añadiendo una obsesión por montar en ellos neumáticos más y más grandes (tanto en diámetro como en anchura), porque sus carrocerías son como mazacotes en los que unas llantas normales quedan desproporcionadas y ridículamente pequeñas estéticamente.

Los ingenieros de los fabricantes de automóviles se han esforzado en desarrollar mecánicas más eficientes y sistemas de tratamiento de los gases de escape que reduzcan en lo posible las emisiones, pero la moda del mercado demanda un tipo de vehículos que echa por tierra gran parte de su trabajo.

Esto deja claro que, en el fondo, la sociedad no tiene el menor compromiso medioambiental. En realidad, lo que queremos es que nos dejen hacer lo que queramos y gastar lo que podamos, algo que es insostenible a más corto plazo de lo que pensamos. Así que los gobiernos tendrán que tomar medidas que no nos van a gustar nada.

¿Van a prohibir los diésel?

Límites a los coches que más contaminen
Se puede prohibir el uso de un coche diésel de manera directa (por decreto) o indirecta, haciendo imposible su uso.
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Hay varias formas de prohibir algo. Es muy poco probable que de la noche a la mañana los gobiernos digan que tenemos que achatarrar nuestro coche diésel y que el  nuevo vehículo que compremos use otro tipo de energía, pero sí es predecible que cada vez se pongan más trabas al coche diésel hasta que nosotros mismos acabemos por deshacernos de él voluntariamente (pero, en realidad, empujados a ello) y…  en esas estamos.

Restricciones al tráfico, más impuestos al combustible, subidas en las tasas del impuesto de circulación, etc. Se rumorea que algunos países sí tienen intención de prohibir el tráfico de vehículos diésel de menos de 3,5 toneladas en las ciudades en 2025 y es posible que esto sea así en algunos en aquellos con un parque móvil diésel mucho más proporcionado. En España, sin embargo, esto es complicado, porque el mercado diésel ha sido inmenso en las últimas dos décadas, con una proporción de casi 7 coches diésel por cada 3 de gasolina, cuando en el resto de Europa ha sido algo más igualada.

Lo que sí está claro, y parece ya irreversible, es que el diésel está herido de muerte. Las ventas de este tipo de vehículos se han parado en seco, aunque justo en el momento en el que más limpias son estas mecánicas. Es algo similar a lo que sucede tras un grave accidente de avión. Estadísticamente, el momento más seguro para volar es justo después de una gran catástrofe aérea. Pues aquí lo mismo, después del escándalo del “Dieselgate” es justo cuando más cuidado están teniendo los fabricantes en hacer limpios sus coches, pero ya no los queremos.

¿Van a usar las ITV para “jubilar” a los diésel?

Es muy importante comprobar el interior de los neumáticos.
En principio, en las ITV seguirán sin medirse las emisiones NOX, limitándose sólo a las partículas sólidas y al CO y CO2.
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Por ahora, esta posibilidad es muy remota. En la normativa actual los coches diésel sólo tienen que superar una prueba de opacidad de los gases para comprobar que no emitan partículas sólidas (cenizas) y en los de gasolina se limitan las emisiones de CO y CO2. Es decir, básicamente en las ITV lo que se está comprobando es que el motor funciona de manera normal y que los filtros anti partículas y los catalizadores siguen trabajando de manera eficaz, pero no se miden ni los NOx ni ningún otro tipo de gas.

Lo que sí que parece que se va a acabar es la picaresca de eliminar los sistemas de tratamiento de los gases de escape, básicamente los filtros anti partículas y EGR en los diésel.

¿Recuerdas que antes decíamos que se puede prohibir algo de manera indirecta? Pues ésta es una de ellas. Los filtros antipartículas son un elemento caro de sustituir y que falla con frecuencia. Esto ha hecho que una gran cantidad de usuarios hayan acudido a talleres donde han reprogramado sus coches para anular estos sistemas. Si ahora se controla que esto no se pueda hacer y se obliga a llevar en perfecto estado estos elementos, el coste de reparación puede hacer que nos salga “más caro el collar que el galgo“.

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