Reportaje

El Mazda CX-5 de gasolina baja un 17,23% su consumo real

35 fotos

Ampliar

28 de junio, 2018

En la última edición del ALD Ecomotion Tour, el Mazda CX-5 con el motor de gasolina de 165 CV ha logrado bajar su consumo real durante la prueba casi un 20% frente al consumo medio homologado. Así lo ha conseguido.

El Mazda CX-5 2.0 Skyactiv G con el motor de gasolina de 165 CV ha ganado el ALD Ecomotion Tour 2018 y esto ha sido posible gracias a que ha conseguido bajar su consumo real en un 17,23 % frente al consumo medio homologado.

Los consumos homologados del Mazda CX-5 de gasolina de 165 CV son de 7,9 l/100 km en ciudad y 5,6 l/100 km en carretera, de los que se extrae una media homologada de 6,4 l/100 km. El consumo real de este Mazda CX-5 durante la prueba ha sido de 5,29 l/100 km, menor incluso que el consumo en carretera homologado para este modelo, y eso que se trataba de una unidad con acabado Zenith, cargado de equipamiento… y peso, además de unas llantas de 19 pulgadas con neumáticos 225/55-19 que tampoco son los más indicados para bajar los consumos.

En contra de lo que se suele pensar, conseguir unos consumos mínimos no es lo mismo que circular a una velocidad lenta. En esta prueba en concreto, el Mazda CX-5 Skyactiv G de 165 CV recorrió un total de 519 km entre Leganés y Sigüenza con varios tramos por carreteras de montaña y pueblos en un tiempo de 7 horas y 51 minutos, lo que da como resultado una velocidad media de algo más de 66 km/h, que es una buena media para este trazado.

Mazda CX-5 Skyactiv G: cómo se lograron los 5,29 l/100 km

En algunos tramos el consumo llegó a reducirse en casi 2 litros respecto al homologado.

35 fotos

Ampliar

La clave para consumir poco no es ir despacio, es hacer una conducción homogénea y para ello la palabra clave es ANTICIPACIÓN. Los cambios de ritmo son el principal enemigo de los consumos. Cada vez que vamos a más velocidad de la necesaria estamos desperdiciando energía, lo mismo que cuando vamos más despacio de lo necesario. La única cosa fuera de lo normal que hemos hecho ha sido apagar el aire acondicionado. Llevarlo encendido habría subido alrededor de 0,6 l /100 km el consumo medio en este recorrido.

Para llevar una velocidad homogénea son vitales 3 buenas costumbres que no está de más que practiquemos a diario:

  • Buena distancia de seguridad: si vamos muy pegados al coche que va delante, cualquier cambio de ritmo que él haga nos obligará a frenar para luego volver a recuperar nuestra velocidad. Esos cambios de velocidad y frenadas innecesarias desperdician muchísima energía. Si dejamos una distancia de seguridad apropiada podemos ir adaptando con suavidad nuestra velocidad. Además de ir más seguros gastaremos menos y también más cómodos. Las frenadas y las aceleraciones bruscas son incómodas para los pasajeros.
  • Buen campo de visión: para podernos anticipar tenemos que ver lo antes posible lo que tenemos delante. En carretera tenemos la pésima costumbre de mirar a la matrícula del coche que llevamos delante y esto es una pésima idea. Si hacemos esto nos perdemos lo que pasa por delante de él, si se está aproximando a una curva y va a reducir la velocidad nosotros podemos aflojar ya antes para no tener que frenar más tarde y encima de él. Mirar más a lo lejos nos permite ver antes los problemas que nos vamos a encontrar y prepararnos para ellos.
  • Suavidad en los gestos: como monitor de conducción en PTC Escuela, uno de los defectos más frecuentes que me encuentro con los alumnos es que son bruscos. Manejan el pedal del acelerador y el freno como si fuesen interruptores, o a fondo o nada. Con el volante también pasa algo parecido. Los movimientos bruscos del volante desequilibran el coche y hacen que seamos más lentos en las curvas porque no hemos dejado que se asienten las suspensiones correctamente. Además de consumir más, cuando somos bruscos somos más lentos y encima hacemos perder muchísimo confort al resto de los pasajeros. Ser suave a la hora de frenar o acelerar o mover el volante no quiere decir ser parsimonioso o lento, significa no manejar los pedales a pisotones ni el volante a tirones.

Para analizar nuestra conducción, en esta prueba se instalan equipos de medición como los que se usan para gestionar las flotas, optimizar las rutas y consumos, etc. Los datos que nos han enviado dejan constancia de que fuimos más homogéneos que la media de los participantes:

  • La velocidad máxima que alcanzamos fue un 7,05 % más baja que la media de los rivales.
  • Nuestro recorrido fue un 1,86 % mayor que el de la media de los participantes (nos perdimos en un par de cruces).
  • Nuestro tiempo de conducción fue un 3,47 % menor que el de la media.

Si nuestra velocidad máxima fue menor y recorrimos más distancia pero empleamos menos tiempo que los demás es porque nuestra velocidad media fue más alta. Es decir, al final llegamos antes al destino y conseguimos un consumo más bajo. Es más eficiente llevar una velocidad homogénea, anticiparse y aprovechar bien las inercias y esto no significa conducir despacio. Los ciclistas suelen ser conductores muy eficientes en este tipo de pruebas porque saben analizar muy bien la carretera que tienen por delante para dosificar sus fuerzas. De eso se trata.

Este tipo de pruebas de conducción buscando el mínimo consumo posible son complicadas y suponen un elevado nivel de estrés y concentración. Ir sin aire acondicionado un día de junio con temperaturas por encima de los 30ºC en el habitáculo ya supone un estrés para el cuerpo, pero también hay que ir muy concentrado para usar el cambio de manera óptima, anticipándote a lo que estás a punto de hacer. Si ves que más adelante hay un repecho bajar a la marcha apropiada antes de tener que hacerlo cuando la que llevas ya se ha agotado, ver si la curva es amplia y la podrás trazar al ritmo que llevas o tendrás que reducir para hacerlo de forma suave en lugar de usar demasiado los frenos, etc.

No podemos conducir a diario pretendiendo batir récords de consumo. Tampoco podemos aprender de la noche a la mañana a usar de manera eficaz la caja de cambios o a trazar mejor una curva, pero sí podemos bajar mucho el consumo (y el desgaste de neumáticos y frenos) y ahorrar mucho dinero a lo largo del año si seguimos las tres máximas que comentaba antes: distancia de seguridad, campo de visión y suavidad.

Mazda y Autocasión: 5 años juntos en el ALD Ecomotion Tour

En los 5 años que hemos formado equipo Autocasión y Mazda hemos logrado siempre buenos resultados de consumo.

35 fotos

Ampliar

De las 11 ediciones del ALD Ecomotion Tour, Mazda y Autocasión han formado equipo en cinco ocasiones. En todas ellas hemos logrado bajar nuestro consumo respecto al homologado y hemos estado muy cerca de conseguir ganar la prueba. Cuando nos hemos quedado lejos del primer puesto ha sido por habernos perdido y penalizado demasiado en los controles de llegada, pero nuestros consumos han sido siempre buenos.

En la edición de 2015 conseguimos ganar en nuestra categoría con el Mazda CX-5 diésel, el año pasado fuimos los segundos que menos consumimos y tampoco penalizamos en la navegación, pero no conseguimos ganar ni en la general ni en nuestra categoría. En 2018 nos hemos quitado la espinita y hemos sido los ganadores absolutos y con buena diferencia respecto al segundo.

Los buenos resultados conseguidos en estas cinco ediciones de equipo Mazda-Autocasión han sido posibles gracias en gran medida a la buena respuesta de los coches:

  • Su comportamiento dinámico ha permitido mantener unas velocidades elevadas en los descensos con un paso por curva muy ágil para mantener una velocidad homogénea sin grandes frenadas.
  • Las cajas de cambios de los Mazda tienen un selector con un tacto perfecto y muy preciso que ayuda a llevar siempre la marcha óptima.
  • Son confortables para viajar y mantenerse concentrados.

Por supuesto, los conductores también hemos puesto de nuestra parte. Nos hemos implicado con el propósito de la prueba, hemos intentado ser lo más eficaces posible y, sobre todo, hemos formado equipo y nos hemos ayudado y compartido conocimientos.

Aquí tienes las crónicas de estas cinco temporadas del equipo Mazda-Autocasión:

  1. Mazda 6 diésel: 4,1 l/100 km en la edición del ALD Ecomotion Tour 2013
  2. Mazda CX-5 diésel: 4,1 l/100 km y ganador en su categoría en la edición del ALD Ecomotion Tour 2015
  3. Mazda3 diésel: 3,78 l/100 km en la edición del ALD Ecomotion Tour 2016
  4. Mazda CX-5 diésel: 4,22 l/100 km en la edición del ALD Ecomotion Tour 2017
  5. Mazda CX-5 gasolina: 5,29 l/100 km y ganadores absolutos en la edición el ALD Ecomotion Tour 2018

Ver ficha técnica y equipamiento

Comparte este artículo:

Artículos similares

Comentarios

* He leído la Política de privacidad

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche