Reportaje

El Bugatti Veyron ya tiene 15 años y pasa ITV anualmente

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17 de abril, 2020

Las ITV no hacen distinción de clases y hasta un supercoche como el Bugatti Veyron tiene que cumplir. Aunque no lo parezca, este modelo tiene ya 15 años, así que le toca pasar por la línea anualmente. Vamos a dar un repaso al primer coche matriculable con más de 1.000 CV.

Aunque hace sólo 5 que se vendió el último Veyron fabricado, hace nada menos que tres lustros que los ingenieros de Volkswagen consiguieron hacer realidad lo que parecía imposible, uno de los caprichos más locos de Ferdinand Piëch. En el año 2005, con bastante retraso, se presentaba el primer Bugatti Veyron y toca darle un repaso.

Aunque legalmente tienen que pasar ITV anualmente, al menos en Europa, son coches que suelen estar más en un pedestal que en las carreteras, así que no suelen acudir a las citas puntualmente. En España, por ejemplo, sólo hay un ejemplar de Veyron, así que es poco probable que te cruces con ella pasando la ITV de tu coche.

En total, entre 2005 y 2015 se fabricaron sólo 400 Bugatti Veyron que están repartidos por todo el mundo y salen muy poco de sus lujosas cocheras.

Bugatti Veyron: el capricho de 1.001 CV de Piëch

El Veyron fue posible gracias a una bravuconada de Ferdinand Piëch.

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En 1997 Piëch anunciaba que estaba decidido a fabricar un coche con más de 1.000 CV de potencia y capaz de superar los 400 km/h. Estamos hablando de hace casi un cuarto de siglo y aquello sonaba a delirio. Sin embargo, estas palabras no venían de cualquiera sino de uno de los hombres más poderosos de la industria del automóvil y, además, no era poderoso sólo por su estatus, en su currículum hay varios bombazos como los primeros motores de 5 cilindros (diésel en Mercedes y gasolina en Audi), el Golf GTi, el Audi Quattro, el Audi A8…

Aunque la idea inicial era presentar este hito con la entrada del nuevo milenio, el proyecto era más complejo de lo que parecía y, aunque conseguir 1.000 CV era factible, no lo era tanto hacerlo en un coche que se pudiera homologar y conducir con seguridad. Esto provocó varios retrasos que encolerizaban a Piëch, pero al final lo que parecía imposible salió adelante.

Ya habían existido anteriormente coches con motores V16 como los formidables Cadillac o los Cizeta Moroder, así que había que ser también el primero en hacer uno todavía con más pucheros. Piëch bocetó un motor W18 que se conseguiría a base de unir tres motores VR6. De este modo se conseguía un grupo propulsor muy compacto y potente.

El primer motor operativo era atmosférico y rendía alrededor de los 555 CV, así que había prácticamente que duplicar la cifra. Por desgracia, además de no llegar a la cifra de potencia, se vio que el orden de encendido de esa configuración mecánica no conseguía un buen equilibrado de funcionamiento. Si se iba a apretar el motor hasta los 1.001 CV había que buscar un esquema que lograse un mejor equilibrio en las explosiones. Así se llegó a la configuración de W16 con 8 litros de cilindrada y 4 turbos que se presentó en el Veyron en 2005.

Bugatti Veyron: una marca digna de esta gesta

Piëch decidió comprar Bugatti para cumplir su plan.

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Tras anunciar su intención de sacar al mercado un coche con más de 1.000 CV de potencia y que llevase en sus entrañas el formidable motor que Piëch tenía en su cabeza, el siguiente paso era conseguir una marca digna de semejante hito.

Tras valorar la posibilidad de hacerlo sobre un Bentley o un Rolls, la solución llegó después de que a Ferdinand le hiciesen un regalo excepcional. Gregor, uno de los numerosos hijos de Piëch le regaló a su padre un formidable Bugatti T57 Atlantic y a su padre le encajaron todas las piezas del puzzle. ¿Qué mejor marca que Bugatti que llevó a cabo el diseño de los formidables Royale con el motor más grande y potente del mundo en su época para el primer coche con más de 1.000 CV?

Estamos en 1998 y Piëch decide iniciar las negociaciones para comprar a Romano Artioli (que poseía los derechos de la marca desde 1987) los derechos de la marca Bugatti. Con todo atado, ya sólo quedaba hacer una fábrica nueva y empezar a producir el Bugatti Veyron, casi nada.

Mantener un Veyron: más caro que comprarlo

La complejidad hace que sólo el personal de Bugatti tenga acceso a esta mecánica.

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Está claro que mantener el coche más caro y avanzado del mundo en su época no puede ser barato. Algo tan sencillo como cambiar los neumáticos sale por casi 30.000 euros y es que son específicos y hechos a medida para este coche. No había nadie que tuviese un neumático capaz de superar los 400 km/h sin despedazarse y que, además, se pudiera utilizar en carretera abierta y que sirviese para usar tanto con lluvia como sobre asfalto seco y en condiciones de uso muy variables. Michelin tuvo que diseñar unos específicos para el Veyron, de modo que cada vez que uno de estos coches cambia sus ruedas, hay que pagar parte del desarrollo que ha costado a los ingenieros de Michelin.

Esto es sólo un ejemplo, pero es que todas las cifras de mantenimiento de un Veyron son mareantes:

  • Cambio de aceite del Veyron: 20.000 euros
  • Revisión anual del Veyron: 50.000 euros
  • Cambio de llantas del Veyron: 117.000 euros, y esto debe hacerse cada 3 juegos de neumáticos, ya que, para evitar que desllante bajo los formidables esfuerzos que este misil con ruedas genera, las gomas van pegadas a las llantas con un adhesivo especial.

Todo esto es simple mantenimiento y sin que sea necesario reparar nada o cambiar una pieza como un faro o un retrovisor pro un golpe. Si metemos en un buscador online los datos del Veyron nos podrán salir ofertas en el entorno de los 4500 euros. El caso es que luego, cuando realmente te pones a hacer el seguro la mayoría de las compañías no asumen el riesgo. Las pocas que lo hacen cobran en el entorno de los 35.000 euros anuales.

Aunque estas cifras marean, no son excesivas para alguien que se pueda permitir este coche. El propietario de un Veyron suele tener a su nombre una media de 84 vehículos, así que esta locura de cifras les resulta poco menos que calderilla.

Si echamos cuentas, el que haya tenido un Veyron durante 15 años se ha gastado en mantenimiento la friolera de 2.100.000 euros, sólo en cambios de aceite, neumáticos, seguro y llantas.

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