El BMW M1 está de aniversario

El BMW M1 está de aniversario

Fue el primero en lucir con orgullo la M tricolor del departamento Motorsport de BMW e inició una saga que se ha convertido en todo un icono para los amantes de las prestaciones. Ésta es la historia del BMW M1 que se presentó en 1978 y que es el BMW más cotizado de la historia.

La edición de 2018 de la Techno Classica de Essen ha tenido un protagonista destacado, al conmemorarse el 40 aniversario del lanzamiento del BMW M1. Presentado en 1978, el BMW M1 nació de la mano entre BMW Motorsport y Lamborghini, una aventura que se las prometía muy felices pero que vio truncados sus días de gloria, como veremos más adelante.

Del BMW M1 sólo se fabricaron 456 unidades entre 1978 y 1981, de modo que se convierte en uno de los modelos más exclusivos de la historia del automóvil y es considerado por muchos como el unicornio de BMW, hasta el punto de ser el modelo de la marca bávara más cotizado en la actualidad.

Las pocas veces que un BMW M1 sale a la luz y cambia de manos, no lo hace por menos de medio millón de euros y esta cifra no para de subir en los últimos años.

La vista trasera del M1 es espectacular por su anchura y escasa altura.
La vista trasera del M1 es espectacular por su anchura y escasa altura.
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Fue el primero en lucir con orgullo sobre su carrocería la mítica M tricolor del departamento Motorsport de BMW y cimentó las bases para toda una saga de modelos muy especiales. Aunque su historia fue corta, los alemanes (y especialmente los bávaros) no se caracterizan por ser muy derrochadores, así que muchas de sus soluciones sirvieron para mejorar algunos modelos posteriores de la compañía. En este sentido, el dato más destacado tal vez sea que su formidable motor (con mínimas modificaciones) acabó dando vida al primer BMW M5, una berlina que rompió moldes a mediados de los años ochenta.

Entre los detalles más singulares del BMW M1, además de su singular diseño, está el hecho de ser el único modelo de la marca que luce tres emblemas, al tener duplicados los dos posteriores. En lugar de montar un único logo en el centro de la zaga, las dos banderas con rombos de Bavaria custodian las esquinas de uno de los coches más rápidos de su época, con 260 km/h de velocidad punta.

BMW Turbo Concept: el origen del M1

El BMW Turbo Concept fue el germen del que nació el M1.
El BMW Turbo Concept fue el germen del que nació el M1.
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Con el comienzo de la década de los 70, BMW sentó las bases de un acuerdo con Lamborghini para desarrollar un nuevo superderportivo. Pocas veces sale algo bueno cuando se alían los alemanes y los italianos, pero esta vez el resultado iba también a dar que hablar y, aunque no tendría un final muy glorioso en su día, con la perspectiva que da el tiempo está claro que crearon una maravilla.

Lamborghini era por aquel entonces la marca con más experiencia en la fabricación de supercoches de motor central. El tremendo “zas en toda boca” que le dieron a Ferrari con el lanzamiento del mítico Lamborghini Miura dejó clara cuál era la posición ideal para la mecánica de un coche de alto rendimiento.

En 1972 BMW emocionó al público mostrando su BMW Turbo Concept. Estamos en los años en los que la tecnología del turbo parecía que iba a revolucionar la industria del automóvil, pero la mala experiencia que tuvo la compañía con los frecuentes fallos del BMW 2002 turbo hizo que abandonase durante varios años la idea de usar la sobrealimentación en sus motores de gasolina, desechándose esta alternativa para el futuro BMW M1, aunque la volvieron a usar en el BMW 745i.

Antes decíamos que los alemanes son bastante ahorradores, así que el diseño del Turbo Concept no cayó en saco roto y Giorgetto Giugiaro sacó buen partido de muchas de sus soluciones estilísticas. Las líneas maestras del BMW M1 y del Turbo Concept son muy similares, aunque se prescindieron de excesos como las puertas en alas de gaviota o el carenado de las ruedas traseras.

La aerodinámica fue muy tenida en cuenta y se diseñaron para el M1 unas llantas casi lenticulares que reducían las turbulencias sin ahogar demasiado la refrigeración de los frenos. Sin embargo, pese al afilado perfil del BMW M1, su coeficiente aerodinámico no era para tirar cohetes.

En la zaga del BMW Turbo Concept que puedes ver en la galería de fotos observarás el detalle de los dos logos de BMW sobre las esquinas de los pontones laterales, recurso que se calcó 6 años después en el M1.

BMW M1: un interior sencillo para un supercoche

El interior era menos llamativo que el exterior.
El interior era menos llamativo que el exterior.
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Si el exterior del BMW M1 es espectacular y parece una especie de flecha a ras de suelo -con una parte trasera que se ve anchísima con los grandes grupos ópticos tomados del BMW Serie 6 de la época (recuerda… los alemanes son ahorradores)- al abrir las puertas de un BMW M1 lo que se muestra ante ti decepciona.

Sus asientos no parecen dignos de un coche capaz de alcanzar los 260 km/h y diseñado para soportar unas aceleraciones laterales brutales gracias a su eficaz paso por curva. El volante se ve enorme, el cuadro de instrumentos es sobrio hasta decir basta y el pomo del cambio de un BMW Serie 3 E21 (así como muchos de los pulsadores y mandos) nos bajan la libido por completo.

Esto es lo que nos parece a la vista pero, hace unos 6 años tuve la suerte de poder rodar con un BMW M1 y, en cuanto te sientas en él, se desvanece esa falta de emoción de la estética del habitáculo. Los asientos parecen sencillos pero recogen muy bien el cuerpo y la postura de conducción del M1 es excelente incluso con los estándares actuales. Todos los mandos están al alcance del conductor y los que no lo están es porque no se necesitan o estorban para lo más importante, que es conducir esta maravilla.

Eso sí, no esperes que la visibilidad sea muy buena a traves de una ridícula luneta trasera. No pasa nada, en un BMW lo importante es lo que está delante de ti, que se acercará a una velocidad impresionante mientras dejas atrás todo lo demás.

El motor del 635 CSi aderezado por Motorsport

El motor de 6 cilindros y 3,5 litros era tocado por la varita mágica de Motorsport.
El motor de 6 cilindros y 3,5 litros era tocado por la varita mágica de Motorsport.
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En un principio se esperaba que Lamborghini se involucrase mucho más en el proyecto, en el cual se encargaría especialmente del desarrollo del chasis y las geometrías de suspensión. La compañía de Santa Ágatha no estaba en su mejor momento financiero y el acuerdo con BMW languidecía en uno de sus cajones hasta que la dirección de BMW cogió el toro por los cuernos y se plantearon plazos definitivos para su desarrollo. El BMW M1 se haría realidad sí o sí.

A los de Múnich les gusta alardear de que, desde que ellos cogieron las riendas, el proyecto se acabó en un tiempo récord, pero es justo reconocer que asumieron el control en una fase ya muy avanzada del proyecto y que los de Lamborghini, aunque a trancas y barrancas por falta de fondos, habían hecho bien su trabajo. Después de 6 prototipos funcionales realizados por “lambo”, BMW apenas tuvo que peinar a la novia para llevarla al altar.

Desde un principio se desechó la idea de utilizar una mecánica sobrealimentada. Motorsport tomó como base una evolución del motor del BMW 3.0 CSi con la cilindrada aumentada hasta los 3,5 litros. La culata se evolucionó por completo y también la admisión y el sistema de inyección. Fuera el colector con una única mariposa y bienvenido un formidable sistema de admisión prácticamente de competición con 6 guillotinas, una para cada cilindro, solución que se emplearía también en el 2.3 de 4 cilindros del mítico BMW M3.

Con los cambios efectuados por Motorsport, el motor M88/1 daba unos buenos 273 CV con una buena curva de par y una entrega muy progresiva.

Sus prestaciones son francamente buenas, aunque decepciona un poco su sonido. No suena mal, al contrario, sorprende lo redondo que gira, pero uno espera que un bólido como éste brame, y para nada, llega incluso a sorprender por lo silencioso que es. Se oye más que en un BMW 635 CSi, pero más porque lo llevamos detrás de las orejas y porque el silencioso es más corto que porque estemos en un modelo más deportivo.

BMW M1 Procar: prohibido por quitarle protagonismo a la Fórmula 1

Los BMW M1 Procar fueron una maravilla efímera.
Los BMW M1 Procar fueron una maravilla efímera.
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Dice un proverbio oriental que el clavo que sobresale recibe un martillazo y al BMW M1 le dieron uno bueno. El proyecto M1 nació con la intención de poder homologar un coche de competición y así fue. Se sacaron de la manga unas competición que se llamó Procar y que fue una flor de un día, o más bien de una temporada, bueno, dos.

De lo que se trataba era de que los pilotos profesionales de Fórmula 1 corriesen en cada circuito una especie de copa monomarca en la que el coche sería el BMW M1 Procar. La copa Procar tuvo cierto éxito y BMW sacó un buen provecho publicitario. Eso de ver un montón de coches con sus colores corriendo con los mejores pilotos del mundo a sus mandos es un baño de vanidad que no se puede pagar. El público agradeció un espectáculo en el que se veían unos coches sensacionales y una competición muy reñida y morbosa… eso de ver a los pilotos de Fórmula 1 correr con el mismo coche… así se podía saber quién de verdad era el mejor.

Seguro que tú mismo te das cuenta de que esto no podía durar mucho. Por un lado, los pilotos llegaron a concentrarse más en la Procar que en la F1, ya que era su prestigio y su vanidad la que estaba en juego en estas carreras con idéntica montura. Por otro, las escuderías no veían lógico que la fiesta se pagase con sus dineros: “A ver si me entero: yo me gasto un fortunón en desarrollar un coche que cumpla con las normas que cada año cambiais en la F1, ficho a un piloto que me cuesta un riñón ¡y luego la fama se la lleva BMW con mi piloto en un campeonato diseñado a su medida!… NI HABLAR.

Así más o menos se acabó eso de los Procar en la temporada 81. Los dos únicos pilotos que pudieron ganar su título de campeones fueron Niki Lauda en la temporada 79 y Nelson Piquet en la de 1980.

Con la Procar fuera de la carta televisiva a BMW dejó de interesarle el proyecto M1 y cesó su producción antes de lo esperado.

El BMW M1 de Andy Warhol

2016 el año del centenario de BMW
BMW M1 Art Car 4 de Andy Warhol.
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En 1975 BMW inició una saga de coches de competición pintados por artistas contemporáneos. De todos ellos, tal vez el más recordado sea el “lienzo número 4“. El honor de plasmar su arte sobre la carrocería de un BMW de competición recayó en 1979 sobre el artista Andy Warhol y le tocó el que es, probablemente, el modelo más espectacular de todos ellos, no tanto por la mano de Andy como por la calidad del lienzo en sí mismo.

El único BMW M1 de los 17 BMW Art Cars es uno de los coches más célebres de toda la historia y todo un icono tanto para los amantes de las competiciones automovilísticas como del arte.

Vídeo de la historia del BMW M1

 

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George Andrés 10 agosto, 2018

Magnífico reportaje, sin lugar al dudas el grandioso BMW M1 es uno de los mejores homenajes al automóvil deportivo con motor central, es un auto bonito, perfilado, llamativo, sexy y siempre se mantiene jóven a pesar de tener 40 años. Enamora mirarlo y un privilegio conducirlo. Sin embargo me permito contradecir en el aspecto del sonido, porque ese auto suena como tiene que sonar un super deportivo y lo mejor clasifica para los estándares actuales, es decir no necesita nada más.

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