Vivadén: el badén que “desaparece”

23 septiembre, 2014, modificada el 24 septiembre, 2014 por

Si no respetas los límites de velocidad, tienes que enfrentarte a los badenes… pero si cumples con la normativa, también tienes que superar estos obstáculos de la carretera. ¿Puede el badén inteligente ser una alternativa real a los reductores de velocidad tradicionales?

Vivadén: el badén que “desaparece”1

Los badenes de nuestras carreteras nacen cuando se pone de moda el concepto de movilidad sostenible. El Ministerio de Fomento se apoyó entonces en la necesidad de “pacificar el tráfico” para justificar su instalación. En ese momento, se extendió la fiebre de colocar reductores de velocidad o “guardias tumbados”, como se conoce popularmente a este tipo de resaltos, por toda la geografía española.

El Reglamento de la Circulación de 2003 ya recogía en su artículo 5.2 la posibilidad de instalar dichos resaltos en los pasos de peatones. También se permite la colocación de bandas transversales “siempre que cumplan la regulación básica establecida al efecto por el Ministerio de Fomento”. Lo más curioso es que en ese momento no existía normativa oficial alguna al respecto, lo que hacía que nos topásemos con un badén de proporciones y características diferentes cada pocos metros.

La Orden FOM/3053/2008 del 23 de septiembre vino a poner un poco de cordura dentro de este caos y trajo consigo una regulación coherente sobre el asunto. La norma distingue entre reductores de velocidad (RDV) y bandas transversales de alerta (BTA) y especifica tanto sus dimensiones como su disposición en la carretera.

En ese instante se estableció un plazo máximo de dos años para que los ayuntamientos ajustaran a la ley todos los badenes de la Red de Carreteras del Estado. Como puedes imaginar, esto se tradujo en una oleada de denuncias de resaltos ilegales por parte de los conductores, que consiguieron la retirada o modificación de algunos de ellos.

Badenes: ¿compensa su uso?

La finalidad de los badenes es “mantener una velocidad reducida de circulación a lo largo de ciertos tramos”, normalmente avenidas amplias, zonas escolares, las cercanías de parques y áreas de ocio… para evitar accidentes y atropellos. Su objetivo suele cumplirse con efectividad, pero ¿qué sucede con los conductores que respetan los límites de velocidad? También están obligados a superar estos obstáculos de la carretera, obteniendo así el mismo “castigo” que aquellos que circulan más rápido de lo permitido.

Con “castigo” nos referimos al desgaste prematuro de piezas y componentes de la suspensión, el mayor consumo de combustible -al tener que volver a recuperar velocidad- y la incomodidad que suponen estos badenes para los ocupantes del vehículo. Estas desventajas ayudan a que existan muchos detractores de estos reductores de velocidad.

¿Hay alguna alternativa a los badenes tradicionales?

Desde hace tiempo se ha intentado encontrar la mejor alternativa a los badenes tradicionales. Se busca que sea capaz de cumplir el mismo objetivo que éstos, pero con el menor perjuicio para los conductores responsables. A día de hoy, el badén inteligente Vivadén parece la opción más viable y efectiva.

Se trata de un invento de la empresa asturiana Isastur; ha construido un reductor de velocidad que únicamente sobresale en determinadas situaciones, como el exceso de velocidad o en momentos puntuales del tráfico, lo que permite poner fin a los inconvenientes anteriormente mencionados. Algunas diferencias respecto a los badenes tradicionales son las siguientes:

  • Es un dispositivo móvil, no un obstáculo fijo.
  • Se oculta en la calzada según las necesidades del tráfico.
  • Se adapta a los horarios en zonas escolares.
  • Sólo se activa con los conductores que no respetan los límites.
  • Permite el paso libre de los vehículos de emergencias, gracias a la incorporación de una tarjeta que Vivadén es capaz de detectar.
  • No genera atascos innecesarios.
  • Permite circular sin frenazos o interrupciones y, por tanto, ahorra combustible y reduce la contaminación acústica y ambiental.
  • Su diseño evita accidentes y reclamaciones legales.
  • No irrita a los conductores ni destroza sus vehículos.

La obra necesaria para su instalación es mínima.

¿Dónde están estos badenes inteligentes?

El primer badén de este tipo ya funciona en Asturias (concretamente, en la avenida de los Monumentos de Oviedo), pero el portavoz de Vivadén, Carlos García Álvarez, ha confirmado a Autocasion.com que pronto será posible encontrarlo en más ciudades. “Vivadén ha superado con éxito la fase de pruebas con más de un millón de vehículos. En los próximos meses se instalará en lugares como Barcelona, Gerona o Alcobendas (Madrid) y posteriormente en otros emplazamientos”, ha asegurado García Álvarez, quien resalta que han recibido llamadas interesadas en su producto desde Israel, Francia, Arabia Saudí y Reino Unido. El coste de este dispositivo y su instalación ronda los 25.000 euros.

¿Puede ser Vivadén la alternativa definitiva a los badenes tradicionales? ¿Lo veremos próximamente en las carreteras de todo el país?

Te puede interesar...

1 Comentario

Anónimo 26 enero, 2015

Eso no es un badén, eso es un resalto

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba