Ediciones limitadas y series especiales

29 Abril, 2015, modificada el 30 Abril, 2015 por

¿En que consisten las ediciones limitadas? y ¿las series especiales? En este reportaje hacemos un repaso por este tipos de vehículos y su posible valor extra.

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Siempre ha sido frecuente entre los fabricantes de vehículos sacar a la venta “coches exclusivos” sumando la imagen de una marca a su modelo o modificando su apariencia y equipamiento.

Recuerdo con cariño el Renault Clio Chippie, el Volkswagen Golf Rolling Stones o el Seat Toledo Barcelona 92.

Eso, por poner sólo unos ejemplos a bote pronto, porque, de pararme a pensar cinco minutos, seguro que sacaba más de 100 simplemente de los últimos 20 años.

Si queréis, nos podéis echar una mano añadiendo más abajo un comentario de cuáles os acordáis vosotros y cuál ha sido vuestro favorito.

Pero vamos a lo que vamos: una vez en el mercado de ocasión, esos coches… ¿tienen algún valor añadido? Pues no, o apenas nada, en el mejor de los casos.

Quizá tan sólo el que sumara su equipamiento adicional si lo hubiera, pues dichos modelos, más que tratarse de ediciones especiales, y realmente especiales, no eran más que otro peldaño en la gama que designaba, sencillamente, un acabado.

Por poner un ejemplo actual, el Reanult Mégane Bose Edition básicamente es el Mégane tope de gama… con equipo de música Bose (y no, no tiene nada que ver con Miguel Bosé).

Renault Mégane 1.2 TCe Energy Bose .14
Renault Mégane Energy Bose.

Como veis, la respuesta rápida y sencilla a si estos coches valen más o pueden interesar es “No”, pero, como todo, implica matices. El matiz principal es que una edición limitada o una serie especial de un modelo vale más cuanto más vale el modelo en cuestión y mayor exclusividad añade. Esto es, sumar valor al valor y exclusividad a la exclusividad.

Por ejemplo, el Lamborghini Gallardo Valentino Balboni.  Un Lambo Gallardo ya es exclusivo de por sí, pero, si a ello le sumamos que de esta edición especial sólo se hicieron 200, que está optimizado por el piloto de pruebas de la marca (sí, Valentino Balboni) y que cuenta con tracción trasera y caja de cambios manual amén de unas bonitas franjas en la carrocería… pues este coche sí que merece la pena. Es un ejemplar de colección que se revalorizará casi de inmediato. Pero claro, es que de nuevo ya contemplaba un incremento de precio sustancial sobre la versión “básica”…

Lo mismo con las ediciones especiales del Porsche 911, pero menos, pues parece que la marca se ha aficionado a ellas lanzando media docena al mercado en los últimos años, devaluando así el encanto, aunque conservando ciertas dosis de exclusividad. Pero seguimos hablando de coches caros, como si me da por incluir en esta clasificación el Ferrari F430 Challenge Stradale o el Mercedes MacLaren 722.

Mercedes McLaren 722 S14
Mercedes MacLaren 722 de 2009.

Entonces… ¿no hay alguna edición especial o limitada asequible que merezca le pena?

Como digo, sólo por lo que el equipamiento y estética “extra” le puedan aportar, ya que estos modelos en las marcas “generalistas” no son más que puros ejercicios de marketing. Sobre todo en los últimos tiempos, pues antaño sí que pudimos disfrutar de un Renault Clio Williams afinado por la escudería que le prestó su nombre, o de un Lotus Carlton (en Reino Unido), un Opel Omega con alma de Lotus. Por ese derrotero también se anduvo en su día el Lancia Thema 8.32 by Ferrari o el Ford Sierra Cosworth.

Anuncio del Lancia Thema 8.32 by Ferrari


Ahora no; a lo sumo, algún piloto de rally firma un modelo y le ponen unas pegatinas para adornar un sencillo pack deportivo ya existente en la gama.

Y lo numeran, que eso le gusta a mucha gente por el pequeño plus de exclusividad que otorga. Claro que, en realidad, todos los coches ya están numerados y pueden ser todo lo únicos que nosotros queramos. Pon una pegatina en el maletero a tu Citroën C4 rojo, y será tu “exclusivo Citroën C4, número de chasis AZZ628.4xx , color rojo con pegatina de toro de Osborne a la derecha de la tapa del maletero”.

Puede haberlo parecido, incluso igual a la vista, pero no será el mismo, pues su chasis tendrá otro número escrito distinto al tuyo.

Por lo tanto, a menos que os guste o compense –y habrá que ver cuánto-, no aceptéis un precio elevado en el mercado de ocasión por un coche de estas características. Se puede pedir un “pelín” más que por uno normal, pero nunca más de un 3-4% (tirando por lo alto…).

Otra cosa son los coches “legendarios”. No eran series limitadas ni ediciones especiales “per se”, pero se pueden haber convertido en modelos muy codiciados al ser tan virtuosos como minoritarios. De nuevo caemos en el aspecto más o menos deportivo de cada uno y nos vemos obligados a retrotraernos en el tiempo. Hasta la época de los Lancia Delta HF, Saab 93 Viggen o el Ford Escort RS, ese del enorme alerón en el portón trasero. De un tiempo a esta parte… pocos son los que “son leyenda”, tal vez un BMW e46 M3 CSL (o, con el tiempo, el Serie 1M Coupé), un Volkswagen Golf R32 o Mazda 6 MPS. En el apartado del lujo yo mencionaría el Renault Avantime. El tiempo lo dirá, pero tan sólo el primero era un “edición limitada” y la cotización del resto todavía va hacia abajo en base a su antigüedad. Una pena. Y ninguno tiró de pegatinas ni alardeó de ser un ejemplar numerado cuando salieron.

BMW M314
BMW M3 CSL de 2003.

Antes de despedirme, me viene a la memoria un ejemplar curioso de coche de “edición limitada, serie especial y exclusivo”: el Volkswagen Polo Arlequín. Tenía cada panel de la carrocería de un color distinto –una pesadilla para cualquier taller de chapa y pintura-. No hubo muchos por lo osado de su apariencia, pero acabo de comprobar que en Alemania se venden a unos precios netamente superiores a los de sus hermanos monocolor. Y es que, al final, ya se sabe, para gustos…

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