Daños en salpicaderos

13 Octubre, 2016 por

El panel de instrumentos o salpicadero es una de las piezas del vehículo cuyo diseño se realiza con mayor esmero, a esta pieza se le exige un buen acabado estético ya que al subir a un vehículo las miradas de los usuarios se dirigen inevitablemente hacia él. Cualquier deterioro producido en su superficie resalta enormemente por pequeño que sea, por lo que el propietario desea su restitución en breve aun tratándose de daños meramente estéticos.

Daños en salpicaderos2

El panel de instrumentos o salpicadero es una de las piezas del vehículo cuyo diseño se realiza con mayor esmero, a esta pieza se le exige un buen acabado estético ya que al subir a un vehículo las miradas de los usuarios se dirigen inevitablemente hacia él. Cualquier deterioro producido en su superficie resalta enormemente por pequeño que sea, por lo que el propietario desea su restitución en breve aun tratándose de daños meramente estéticos.

Tradicionalmente, la solución habitual tomada ante un daño producido en un salpicadero era su sustitución. Esta es una solución de un alto coste económico debido al precio de esta pieza y del número de horas necesarias para reemplazarla, ya que son muchos los accesorios que van integrados en él, este es el caso del velocímetro, cuentarrevoluciones, equipo de sonido, airbags, conductos de calefacción y aire acondicionado, cableados eléctricos, etc. Sin embargo, en función del tipo de daño que presente el salpicadero, se puede recurrir a su reparación consiguiendo un resultado final que satisface al cliente tanto en calidad como en coste económico.

Reparar salpicaderos

A la hora de reparar un salpicadero es necesario distinguir entre dos tipos cuya diferencia estriba en el material con el que están fabricados:

  • Salpicaderos rígidos. Están formados por una sola capa de material plástico que presenta cierta dureza y rigidez. Generalmente los materiales base utilizados son ABS, PP y PE. Estos salpicaderos tienen poca capacidad para deformarse y generalmente cuando se dañan tienden a romper sin aparecer deformación. En este tipo de salpicaderos se repara el daño bruto de la única capa que lo forma para después crear la huella correspondiente y finalmente pintar.
  • Salpicaderos flexibles. Están formados por varias capas de distintos materiales: un soporte base que puede ser de metal, plástico (ABS, PP, PPE, etc) o aglomerado (cartón y resina), una segunda capa intermedia (espuma de poliuretano, poliestireno expandido, etc) que confiere al salpicadero el carácter de flexibilidad y una tercera capa (generalmente PVC plastificado) que funciona como recubrimiento exterior y que presenta cierta rugosidad en la superficie (huella). Estos salpicaderos se reparan de igual forma a los rígidos, pero incluyendo una operación más que consiste en crear la flexibilidad que confiere la capa intermedia al conjunto del salpicadero, para ello si ha habido pérdida de material en esta capa, se restituye por materiales adecuados a cada tipo de flexibilidad (esponja, bolitas de poliestireno expandido, cartón, etc).

Daños más comunes en el salpicadero

Los daños más habituales creados en salpicaderos, se pueden clasificar en los siguientes tipos:

  • Arañazo. Daño meramente superficial, en la que no ha habido pérdida de material ni rotura completa del revestimiento exterior.
  • Deformación. Pérdida de la forma original del recubrimiento exterior, en este caso lo que se produce es una compresión del material de la capa intermedia y un estiramiento del recubrimiento exterior. Este tipo de daños aparece en los salpicaderos flexibles.
  • Rotura o corte. Cuando se agrieta alguna de las capas que forma el salpicadero.

Reparación del salpicadero

La reparación de un salpicadero esta basada fundamentalmente en tres fases, la primera es la reparación en bruto de la rotura como en cualquier pieza de plástico utilizando los métodos habituales, soldadura o adhesivos, la segunda fase es la creación de una huella similar a la propia que lleva el salpicadero, y la tercera y última fase es el pintado final de la zona. Utilizando los productos adecuados y siguiendo el método de reparación adecuado se obtiene un acabado estético en la zona reparada similar a la del resto del salpicadero. La dificultad de este tipo de reparaciones se encuentra en la operación de reproducir exactamente la huella del salpicadero, por ello antes de acometer una de estas reparaciones es importante que el reparador tenga cierta experiencia en ella.

Una vez reparado el daño bruto del salpicadero por adhesivos o soldadura con los métodos habituales, se crea la huella aplicando una fina capa de adhesivo de viscosidad media sobre la zona que ha quedado sin huella, a continuación se coloca encima la huella de silicona para que quede grabado en la fina capa de adhesivo la rugosidad de la huella.

Esta huella se fabrica a partir de la propia rugosidad superficial del salpicadero. Para ello sobre una zona intacta y limpia del salpicadero se aplica un desmoldeante y después una capa de silicona líquida con cierta viscosidad, que una vez curada (12 a 24 horas) podremos levantar y utilizar como copia de una huella similar a la original.

Para dar el color final al salpicadero se utilizan tintes base con los que se formula el color del salpicadero a reparar. Después de aplicar el color se da un barniz de acabado a la zona reparada que actúa como capa sellante, este barniz puede ser con brillo o mate en función de cada salpicadero.

Reparación por arañazos y roturas

Los arañazos son daños simplemente estéticos por lo que se reparan aplicando una pequeña cantidad de adhesivo a la zona, después se crea la huella y posteriormente se pinta. Las deformaciones en los salpicaderos flexibles suelen desaparecer aplicando calor a la zona.

Las roturas y cortes son daños más importantes que los arañazos, por ello en función de la gravedad del daño y del tipo de plástico se opta por reparar por soldadura o por adhesivos la rotura, después se aplica la masilla para crear la huella, se crea la huella y finalmente se pinta.

Herramientas y productos para arreglar el salpicadero

Las herramientas y productos utilizados son básicamente los habituales en una reparación por adhesivos en plásticos: limpiadores, primers y diferentes tipos de adhesivos (resinas de epoxi de varias flexibilidades, poliuretanos y adhesivos acrílicos), espátulas para su aplicación, lijadora y guantes. Unos adhesivos u otros se utilizarán en función del tipo y flexibilidad del material a reparar. En algunas ocasiones se utiliza la soldadura para reparar una rotura fuerte del soporte base o de la única capa de material plástico que forma un salpicadero rígido, en este caso se utilizan las herramientas específicas para ello, soplete de aire caliente y varilla del material plástico del que se trate.

Otras herramientas y productos específicos utilizados son: los aerógrafos de pequeño tamaño para aplicar la pintura de acabado a la zona reparada, las huellas de silicona que copian la rugosidad de la superficie del salpicadero y tintes para dar el color en el acabado final.

La reparación de salpicaderos se presenta como una alternativa a su sustitución, una opción interesante a tener en cuenta para reducir el coste de materiales en la reparación, aumentar el servicio al cliente y disminuir los posibles problemas originados en una sustitución, por pérdida de ajustes, ruidos y conexiones defectuosas al desmontar y montar los numerosos accesorios que lleva incorporado.

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