Reportaje

Seat Ibiza TGi: 650 km con 21 euros

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20 de septiembre, 2019

Seat nos invitó a realizar una de las etapas de su vuelta a España a bordo de sus modelos TGi de GNC para comprobar en directo si es una alternativa interesante y nos ha quedado claro que sí, pero con un matiz importante.

Mientras que los coches eléctricos siguen siendo caros y sólo son realmente utilizables en el día a día para un tipo de clientes muy concretos, existen otras alternativas más realistas para la mayoría, con un coste de utilización muy bajo y que, además, gozan de la etiqueta Eco de la DGT: los coches de bi-fuel o de gas, llamados híbridos de manera engañosa por los fabricantes.

Los coches de gas tienen la enorme ventaja de poder utilizar un combustible mucho más barato que el gasóleo o la gasolina y, en el caso de usar gas natural, una clara ventaja desde el punto de vista ecológico.

Seat nos ha invitado a participar en una de las etapas de su vuelta a España a bordo de su gama de modelos con mecánicas TGi, que usan GNC (gas natural comprimido), para probar en primera persona si son una alternativa recomendable o no y la conclusión es clara: son la opción más recomendable para la mayoría de los conductores, pero la red de suministro de GNC en España es tercermundista.

Qué tipos de gas usan los coches

Existen varios tipos de gas para automoción. Seat apuesta por el GNC.

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Con esto de los coches de gas hay algo de confusión. La primera es que muchos usuarios piensan que sólo usan gas y esto es falso. Todos los coches de gas que se comercializan son bi-fuel, es decir, que funcionan con dos combustibles, gasolina y gas. Esto es una ventaja ya que, si no encontramos un surtidor en el que poder repostar gas en un viaje, podemos usar la gasolina.

La siguiente confusión es sobre el gas, que hay de varios tipos cada uno con sus ventajas e inconvenientes.

  • Gas GLP o Autogas: es el más utilizado y tiene ya una red de surtidores lo bastante extensa como para que sea fácil poder hacer cualquier recorrido o viaje con estos coches. Se trata de un gas derivado del petróleo que al comprimirlo a unos 3 bares de presión se convierte en líquido. Sus siglas significan literalmente eso: Gas Licuado del Petróleo. Su principal ventaja es, sin duda, que hay una red de surtidores que hace que su uso sea viable para cualquier conductor. El precio del combustible es la mitad que la del litro de gasolina, de modo que, aunque los motores consumen un poco más cuando usan GLP que gasolina, se ahorra mucho en cada kilómetro. Además, los coches de GLP nuevos tienen etiqueta ECO y los más veteranos que tenian etiqueta naranja pasan a la verde si los transformas de gasolina a bi-fuel.
  • Gas GNC: estas siglas significan que se trata de gas natural comprimido. El gas natural tiene la enorme ventaja frente al GLP de que se trata de un gas que no es un derivado del petróleo y que se obtiene de forma sintética e incluso natural y es 100% RENOVABLE. Además, de ser renovable, el uso del GNC (y del GNL, que en realidad son el mismo gas) es que es un gas que es menos contaminante una vez quemado en un motor de combustión que si se emite directamente a la atmósfera. Se compone principalmente de metano, un gas que se produce de forma natural en procesos de fermentación y otros ciclos naturales y es un gas que produce mucho más efecto invernadero que el CO2. Su principal ventaja es su precio y precisamente que al usar este gas estamos reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, ya que el producto de su combustión es menos contaminante que el propio gas. Su principal inconveniente es que en España la red de suministro de GNC es vergonzosa y hace que muchos usuarios que podrían beneficiarse con un coche de GNC simplemente no puedan repostar.
  • Gas GNL: es el mismo gas que el GNC, lo que cambia es el estado en el que se almacena y transporta ya que, en lugar de estar en estado gaseoso, está licuado. La ventaja de almacenarlo licuado es que ocupa mucho menos espacio, pero para mantenerlo en estado líquido necesita unas presiones muy elevadas de almacenamiento y para repostar es necesario una instalación compleja y que la persona que hace el repostaje tenga una preparación específica. Esto hace que su uso esté prácticamente restringido para camiones y maquinaria.

Seat Ibiza TGi: 650 km por 21 euros

El precio del combustible y el rendimiento de las mecánicas de GNC hace que sean muy rentables.

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Para comprobar hasta qué punto un usuario puede ahorrar con un coche de GNC, Seat nos invitó a participar en su Vuelta a España en TGi. Con ella lo que la marca pretende es demostrar dos cosas:

  • Que los modelos TGi son la forma más económica de movernos en coche
  • Que es viable usar a diario un TGi

Después de esta prueba el primero de los retos está más que demostrado. El GNC es en este momento la alternativa más rentable para la mayoría de los conductores. El segundo ya no está tan claro, un problema ajeno a los vehículos en sí es la principal traba para que todos podamos disfrutar de un ahorro de utilización semejante y es que la red de distribución en España de GNC es tercermundista. Además de haber pocos puntos donde poder repostar el gas, su estado es deficiente.

La vuelta a España en TGi de Seat se ha realizado en 4 grupos y Autocasión ha participado en el último de ellos con un recorrido entre Bilbao y Santiago de Compostela, con una parada en Oviedo para repostar.

La gama de modelos de Seat de GNC es muy completa: Ibiza, Arona, León y León ST disponen de versiones TGi en todos sus acabados, incluido el FR con los motores de 90 CV en el caso de Arona e Ibiza y 130 CV en el caso de los León, que también disponen de cambio manual o DSG.

A Autocasión le tocó el Seat Ibiza TGi en acabado Style para realizar esta ruta y las mediciones las tienes en la tabla superior.

El recorrido entre Bilbao y Oviedo fue de 280 km en los cuales el consumo fue de 11,26 kg de gas GNC. El precio del GNC en el punto de repostaje era de 0,86 euros, de modo que recorrimos los primeros 280 km con sólo 9,68 euros.

La autonomía del Seat Ibiza GNC en gas es de unos 360 km en ciclo WLTP y el recorrido entre Oviedo y Santiago de Compostela es de 366,8 km, de modo que se estimó que era necesario hacer una parada intermedia para garantizar que todos los coches cubrirían el viaje completo usando exclusivamente el GNC. Esto nos llevó a hacer una parada en Gijón donde deberíamos haber vuelto a llenar a tope los depósitos, pero esta estación de llenado tenía un problema de presión y no pudimos llenar los depósitos, así que… todo apuntaba a que no llegaríamos a la capital gallega sin tener que recurrir a la reserva de gasolina.

En la estación de servicio de Gijón la presión era insuficiente para poder rellenar los depósitos.

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Debido a la falta de presión en la estación de repostaje de GNC en Gijón, en el Ibiza TGi de Autocasión apenas entraron 0,04 kg de GNC, con un coste de 4 céntimos. Claramente no se había llenado nada el depósito, así que esos 42,8 km recorridos desde Oviedo los tendría que sumar a los que me faltaban hasta llegar a Santiago.

El viaje a las velocidades máximas permitidas en autovía y carretera sin ningún problema y con un rodar muy agradable, como en cualquier Ibiza de gasolina y cuando me faltaban 7 km para llegar a Santiago se me enciende la luz de alerta de nivel de GNC en el cuadro, que me avisa de que sólo nos quedan 40 km de autonomía con gas.

Llegamos al punto de repostaje en Santiago de Compostela, todavía con 35 km de autonomía, y llenamos hasta el tope el depósito. Desde el último «amago de repostaje» había recorrido 324 km, pero lo justo es sumar los 42,8 km anteriores, ya que apenas había metido un soplo de gas en el depósito en Gijón.

En total, desde Oviedo hasta Santiago de Compostela recorrimos 366,8 km (todavía me marcaba una autonomía de 35 km en el momento del repostaje) con un depósito y llenamos con 12,21 (+0.04 de Gijón) kg de GNC, con un precio de 0,926 euros el kg de gas.

En resumen, con el Seat Ibiza TGi recorrimos un total de 646,8 km con sólo 21,03 euros, prácticamente la mitad de lo que nos habría costado este viaje en un diésel y menos de la mitad de lo que habría costado en un modelo de gasolina.

Surtidores de GNC: una asignatura pendiente en España

Las instrucciones en francés no ayudan mucho.

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En esta experiencia con Seat nos ha quedado clarísimo que los coches de GNC son en la actualidad la alternativa más recomendable para la mayoría de conductores. Por desgracia, la deficiente red de puntos de suministro de GNC deja fuera a muchos clientes potenciales.

En Galicia, por ejemplo, hasta hace un mes sólo existía un punto de recarga de GNC en Ourense, de modo que a casi 4 millones de gallegos no les sale muy a cuenta comprarse un coche de GNC. Hace apenas 2 semanas se añadió otra más, en Santiago de Compostela, la empleada en el último repostaje de esta prueba.

El proceso de llenado del depósito de GNC es muy sencillo, pero de los tres llenados que hicimos, sólo el de Santiago fue sin incidentes. En el de Oviedo había un problema con el sistema que elimina la contrapresión en la manguera de llenado una vez finalizado el respostaje, de modo que para desenchufar la manguera había que hacer varios intentos descomprimiendo a mano a base de abrir y cerrar la válvula manualmente. El surtidor tenía las instrucciones en francés, pero no en castellano.

En el segundo punto de repostaje la presión de la estación de servicio era tan baja que para llenar con 0,04 kg de GNC el depósito de nuestro Ibiza estuvimos 15 minutos hasta que decidimos abortar el llenado.

En las otras etapas de esta experiencia de Seat no hubo incidencias de este tipo, pero en la nuestra sí y creo que es importante comentarlo ya que, si a una red de apenas 80 puntos de recarga le quitamos al menos 2 por problemas técnicos… apaga y vámonos.

Seat está llevando a cabo una importante labor para promover la implantación de más puntos de suministro de GNC, pero esto es una pescadilla que se muerde la cola. Si no hay un parque de coches de GNC como para que a una estación de servicio le sea más rentable montar un surtidor de GNC que un autolavado, no se montarán más puntos de GNC y, si no hay al menos una estación de carga en mi ciudad, no me compraré un coche de GNC… una lástima, porque con ellos se ahorra muchísimo en el coste de uso diario y, además, desde el punto de vista ecológico son una buena alternativa. No son cero emisiones (tampoco los eléctricos, no nos engañemos), pero reducimos las emisiones de gases contaminantes con ellos.

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