Cuáles son los riesgos de viajar por la noche

26 Abril, 2017, modificada el 4 Agosto, 2017 por

¿Cuáles son los riesgos de viajar por la noche? Viajar por la noche conlleva una serie de riesgos que no existen durante el día y otros que se magnifican. Saber que existen nos ayudará a estar preparados para minimizar estos problemas, relacionados principalmente con el sueño y la visibilidad, como es lógico.

Cuáles son los riesgos de viajar por la noche1

En nuestro reportaje sobre si es más seguro viajar por el día o por la noche, os comentábamos que el riesgo de sufrir un accidente durante la noche era mucho mayor pese a la menor densidad del tráfico en las horas nocturnas. Los dos principales riesgos al viajar por la noche son la peor visibilidad y el sueño, pero no son los únicos enemigos que debemos tener en cuenta.

Algunos de estos factores de riesgo los conocemos bien todos, pero otros no los consideramos como tal normalmente. Estos consejos que te damos a continuación no van a hacer que desaparezcan, pero sí lograremos minimizar sus consecuencias y hacer más seguro tu viaje nocturno. La mejor manera de evitar un problema es saber que existe.

Así pues, vamos a ver cuáles son los riesgos que asumimos cada vez que tenemos que conducir por la noche.

Principales riesgos en los viajes nocturnos

Cuáles son los mejores faros para conducir por la noche1
La visibilidad y el sueño son los principales riesgos, pero no los únicos.

Ten en cuenta esta lista de los problemas que nos podemos encontrar por la noche cuando viajamos para reducir en lo posible el riesgo de accidente.

  • Menor campo de visión: por muy buenos que sean nuestros faros, por la noche vemos menos que por el día. Si hay un obstáculo en medio de la calzada, un desvío, un animal en la mediana a punto de cruzar… lo veremos mucho más tarde y tendremos menos tiempo de reacción. A 120 km/h, la distancia de frenado de un coche moderno es (en condiciones ideales, con asfalto seco, buenos neumáticos…) de unos 70 metros de media. La distancia mínima que debe iluminar la luz de cruce por ley es de 40 metros, pero la mayoría de los faros modernos tienen un alcance de entre 60 y 80 metros. Estas cifras hacen que, cuando viajemos por la noche a 120 km/h con sólo la luz de cruce, estemos viajando más rápido que la luz. Aunque no haya tráfico y tengamos la tentación y la sensación de poder circular más rápido, no vemos el tramo de carretera necesario como para poder hacerlo, de modo que el primer consejo es mantenernos a unas velocidades razonables.
  • Vemos peor: por la noche vemos peor, y no sólo porque nuestros faros no nos dejen ver más allá, sino también porque nuestros ojos suelen padecer lo que se conoce como “miopía nocturna”. Los aficionados a la fotografía entenderéis mejor este fenómeno. Cuando queremos que en una foto salga enfocado tanto el fondo como el primer plano, lo que hacemos es cerrar el difragma (la pupila de la lente, para entendernos) al máximo y dar más tiempo de exposición. Por la noche, el ojo hace lo contrario: tiene que abrir la pupila al máximo para que le entre toda la luz disponible y esto hace que enfoque peor y que aparezcan unas décimas de miopía en la mayoría de nosotros. Por la noche vemos peor de lejos, aunque nuestros faros lleguen a iluminar a esa distancia. Aquí de nuevo la única solución es reducir la velocidad. Revisa tu vista y usa gafas para conducir si las necesitas por la noche. Yo no sabía que las necesitaba hasta que empecé a notar que por la noche me entraba mucho sueño al conducir. El problema era que tenía un defecto en la vista y mi cerebro se tenía que esforzar demasiado para corregir lo que mis ojos veían. A veces no somos conscientes de que nuestra vista empeora, revísala una vez al año.
  • Mayor somnolencia: el sueño es uno de los mayores enemigos del conductor y, además, muchas veces llega sin avisar en modo de microsueños de los que no somos conscientes. Son unos instantes que apenas llegan a un segundo en los que nuestro cerebro, literalmente, se apaga. La mejor manera de evitarlo es prepararte para el viaje nocturno, descansando antes del viaje, cenando poco antes de salir y bebiendo agua fresca o café durante el viaje. Una vez que aparecen los primeros síntomas del sueño, ya no hay forma de que desaparezcan, salvo durmiendo. Para en cuanto puedas y duerme. Suele bastar con unos 15 o 20 minutos para poder reanudar el viaje mucho más seguro.
  • Animales de hábitos nocturnos: además de los adolescentes y universitarios, hay mucha fauna que se activa cuando cae el sol. Normalmente se trata de roedores y animales pequeños que tienen menos depredadores por la noche y se sienten más seguros con poca luz, pero también hay otros grandes que pueden ser muy peligrosos si nos topamos con ellos. Debemos saber que es muy probable que por la noche nos encontremos con conejos, gatos, erizos y ratones que cruzan la calzada. Adoro a los animales, pero, si te los encuentras, no trates de esquivarlos. Aunque uno se queda con muy mal cuerpo cuando mata a otro animal por accidente, es mucho peor quedarte tú en una silla de ruedas o incluso matar a alguien de tu familia o a otro conductor por intentar esquivar a 120 km/h un gato. Si se trata de animales más grandes, especialmente caballos o ciervos (que por su altura tienden a entrar por el parabrisas al impactarlos), trata de esquivarlos si es posible. La mejor manera de evitar estos encontronazos es reducir la velocidad en zonas donde abunden estos animales. Por cierto, los jabalíes y los cérvidos rara vez van solos. Si ves uno cruzando la carretera, es casi seguro que tras él vengan uno o dos más, así que aminora aunque el primero haya cruzado limpiamente.
  • Pocas estaciones de servicio abiertas: entre las 11 de la noche y las 7 de la mañana, la mayoría de las estaciones de servicio están cerradas. Tenlo presente y no apures mucho el depósito de combustible: aunque sepas que hay una gasolinera a 20 km, es probable que no esté abierta. En cuanto tengas sólo 1/4 del depósito, para en la primera que encuentres abierta para rellenar.
  • Atropellos en el arcén y puentes: por desgracia, todos los años hay que lamentar la muerte de alguien que ha sufrido una avería y es arrollado por otro coche mientras cambiaba la rueda o esperaba la asistencia. Si tu coche se avería, apártate lo máximo que puedas de la calzada y señaliza bien el coche, pon los triángulos de emergencia a una distancia suficiente y bien visibles y trata de hacerte ver todo lo que puedas, con linternas, chalecos de alta visibilidad, etc. Trata de identificar dónde te encuentras. No es el primero que salta el guardarraíl para apartarse de la carretera y se cae al vacío por estar en un puente. Cuando te bajes del coche, inspecciona bien dónde te encuentras.
  • Más frío: por la noche suele hacer más frío que durante el día. Aunque sea verano, no está de más que lleves algo de abrigo en el coche por si tienes que esperar a la grúa o si, por algún problema, tienes que pasar horas con el coche parado sin calefacción.

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Rubén Fidalgo

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