Reportaje

¿Cuál fue el primer coche con elevalunas eléctricos?

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21 de junio, 2020

Los elevalunas automáticos cumplen nada menos que 80 añazos, como lo oyes. Aunque hasta no hace mucho no todos los coches los tenían, es un elemento que se introdujo en el automóvil en 1940.

Aunque los años más espléndidos de Packard se estaban agotando, en 1940 la marca de lujo americana estaba que se salía del mapa en cuanto a innovaciones. Con el lanzamiento del Packard Super Eight de 1940 ofrecía por primera vez a sus clientes la posibilidad de incorporar aire acondicionado y elevalunas automáticos en sus coches.

Sí, hace nada menos que 80 años que se ofreció por primera vez esta opción en un coche. Hoy en día casi todos los automóviles incorporan elevalunas eléctricos de serie, aunque alguno queda con manivelas en las plazas traseras. En 1940, aquello de darle a un botón y que la ventanilla subiese y bajase era casi ciencia ficción.

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Packard consiguió diferenciarse de la competencia con este accesorio y pronto fue copiada por más fabricantes, que empezaron a equipar los elevalunas en sus catálogos de los modelos más lujosos de Cadillac y Chrysler.

Elevalunas con función anti atrapamiento

El Packard Custom Super Eight de 1940 fue también el primer coche con aire acondicionado.

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Los primeros elevalunas eran muy complicados. Los motores eléctricos eran poco eficientes y eran enormes y pesados, así que sólo los coches más lujosos y grandes los montaban. Hubo coches que incluso utilizaban un sistema hidráulico en vez de eléctrico para los elevalunas, como el Mercedes 600.

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Con los años los motores se fueron haciendo más compactos y potentes y pronto empezó a estandarizarse su uso y se añadieron funciones como los mandos de un solo toque (estrenados en el Citroën CX GTi Turbo2) y más recientemente la función anti atrapamiento.

Para evitar lesiones, las ventanillas dejan de subir y descienden uno o dos centímetros si detectan algo en su camino. Es un sistema muy práctico, pero puede convertirse en una pesadilla si algo va mal en la guía del cristal o en invierno. Si el cristal sube con más dificultad de lo normal (porque la guía esté sucia o helada), el sistema interpreta que tenemos el brazo o la mano atrapados por el mecanismo y se activa el sistema, impidiendo que podamos cerrar la ventanilla.

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