Comer carne contamina más que conducir

21 noviembre, 2017, modificada el 22 noviembre, 2017 por

¿Sabías que comer carne dos días a la semana equivale a casi 300 km de emisiones de un coche diésel mediano? Este dato puede sorprendernos, pero es una realidad inquietante sobre la que apenas oirás noticias. El sector de la ganadería da sustento a casi un quinto de la población mundial y es uno de los principales aceleradores del cambio climático.

Comer carne contamina más que conducir5

Sí, lo de los pedos de las vacas suena a chiste, pero es una triste realidad que la ganadería masiva es un verdadero atentado ecológico. Las emisiones contaminantes y de efecto invernadero de esta industria son mayor que las del automóvil y el transporte, que tampoco son inocentes en el problema del calentamiento global, ni mucho menos.

En contra de lo que podamos pensar, no es el hombre ni su actividad industrial quien produce la mayoría de las emisiones de CO2 en nuestro planeta. Es la propia Naturaleza quien -mediante, erupciones volcánicas, procesos químicos que hay en todo ser viviente…- produce la mayor parte del CO2.

Lo que sucede es que el ciclo natural terrestre es un juego de equilibrio. El CO2 es un gas necesario para la vida y la Tierra es un ser vivo en el que unos procesos compensan otros.  Gracias a ello nuestro planeta es como lo conocemos. Nosotros, con nuestro desarrollo, hemos provocado un desequilibrio y eso es lo que está provocando cambios climáticos. Podríamos decir que se cumple una ley básica de la física que se puede extrapolar a casi todos los ámbitos de nuestro día a día: toda acción trae consigo una reacción.

FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) elaboró un informe hace ya 11 años (en 2006) en el que alertaba a los gobiernos sobre la gravedad del problema que estaba ocasionando el consumo excesivo de carne en nuestra sociedad moderna. Seguro que, si preguntas a tu padre o a tu abuelo, te dirá que, cuando eran niños, apenas comían carne, porque era muy cara y escaseaba. Sin embargo, en la actualidad,  nuestra dieta es carnívora en su mayor parte.

La producción de carne se ha abaratado al hacerse masiva, pero ha conllevado otros costes que se han convertido en un problema grave del que apenas se habla.

Producir un kilo de carne consume 16 toneladas de agua

1 kg de carne requiere 16 toneladas de agua5
1 kg de carne requiere 16 toneladas de agua

Me fascina que nos dé más miedo que se acabe el petróleo que el que no tengamos agua potable. El hombre existe desde hace miles de años antes de que supiésemos que el petróleo existía, pero sin agua no habría vida, así de simple.

Para producir un kilo de carne de vacuno, es necesario gastar 16.000 litros de agua. Si seguimos el consejo médico de beber al menos un litro de agua al día, tardaríamos 16.000 días de nuestra vida en consumirlos. Es decir, ocho hamburguesas (suponiendo que estuviesen hechas de carne de vaca) equivaldrían al agua que consumiríamos a lo largo de casi 44 años de nuestra vida.

Según el informe de FAO, el sector ganadero es el responsable del 9 % del CO2 procedente de la actividades humanas, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. Genera el 65 % del oxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el Potencial de Calentamiento Global (GWP, por sus siglas en inglés) del CO2. La mayor parte de este gas procede del estiércol.

También es responsable del 37 % de todo el metano producido por la actividad humana (23 veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64 % del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.

El informe de la FAO explica también otro impacto de la ganadería en uno de los pulmones más importantes del planeta. Nada menos que el 70 % de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se dedican a pasto para el ganado.

La industria del automóvil es más ecológica que la ganadería

Distintas fuentes de las emisiones de la ganadería según FAO.5
Distintas fuentes de las emisiones de la ganadería según FAO.

Mientras que los fabricantes de automóviles han tenido que reducir drásticamente las emisiones contaminantes y los consumos de sus mecánicas, en la ganadería se han optimizado poco los procesos productivos. Las emisiones de óxidos de nitrógeno y de metano (producidas principalmente por el estiércol) apenas se tratan o se aprovechan y el resultado es que sus emisiones son absolutamente descomunales e insostenibles. Mientras que en grandes ciudades se restringe el uso del automóvil, no se propone a la población una dieta con un consumo de carne más racional.

¿Por qué un coche debe llevar carísimos catalizadores para eliminar los NOx mientras que las emisiones de N2O producidas por la ganadería masiva generan más emisiones que el transporte por carretera en la Tierra? Lo más irónico del asunto es que, para reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno, los vehículos con Adblue usan urea proveniente en su mayoría de la orina del ganado.

FAO propone que nos vayamos acostumbrando a comer insectos y larvas en vez de aves, cerdos y vacas para cubrir la necesidad de nuestro organismo de obtener proteínas en la alimentación, pero también se podrían optimizar más los procesos de la ganadería. El problema es que estamos dispuestos a pagar más por usar el coche y, sin embargo, no queremos pagar más por la comida y, lógicamente, el ganadero que reduzca sus emisiones de N2O o que atrape el metano y lo use como combustible debe ver recompensado su esfuerzo.

Comer carne 2 veces por semana son 260 km en un coche diésel

Gráfico de las emisiones según el tipo de producto, elaborado por FAO.5
Gráfico de las emisiones según el tipo de producto, elaborado por FAO.

Según los diferentes estudios e informes, para producir 1 kg de carne de vaca se emiten a la atmósfera 27 kg de CO2 (sin tener en cuenta el CO2 que deja de procesarse de manera natural por los árboles que se han talado para dejar espacio para pasto).

Si nos atenemos sólo a este dato y obviamos el resto de gases varias veces más contaminantes que el CO2 (entre ellos los temidos NOx que disparan las alarmas de contaminación en ciudades como Madrid o Barcelona), comer carne dos días a la semana equivale en emisiones de CO2 a recorrer 270 km en un coche diésel mediano (con unas emisiones medias de 100 g/km de CO2). Repito: sólo en emisiones de dióxido de carbono, pero no es la única carne que comemos ni la que más contamina. Mirad estos datos:

  1. 1 kg de carne de cordero equivale a 392 km recorridos (39,2 kg de CO2)
  2. 1 kg de carne de res equivale a 270 km recorridos (27 kg de CO2)
  3. 1 kg de carne de cerdo equivale a 121 km recorridos (12,1 kg de CO2)
  4. 1 kg de carne de pavo equivale a 109 km recorridos (10,9 kg de CO2)
  5. 1 kg de carne de pollo equivale a 69 km recorridos (6,9 kg de CO2)

Por supuesto, la carne no es el único alimento que produce emisiones de CO2, también el pescado (especialmente el atún y el salmón) produce muchas emisiones. En este sentido, la dieta tradicional mediterránea es una de las más sanas, no sólo para el ser humano sino para el planeta.

Cuál es la solución a las emisiones: a la cama sin cenar

Informe de FAO sobre la posibilidad de mitigación de las emisiones mejorando la eficiencia.5
Informe de FAO sobre la posibilidad de mitigación de las emisiones mejorando la eficiencia.

Obviamente, la solución no es que el ayuntamiento nos prohíba comer carne dos días por semana, como tampoco lo es que no podamos utilizar el coche. La solución es sencilla y evidente, pero casi inviable por nuestra condición humana y el dichoso “por qué lo voy a hacer yo si el de al lado no lo hace”, y, como se suele decir, unos por otros, la casa sin barrer.

La FAO propone dos formas de reducir las emisiones producidas por la ganadería: restringiendo el consumo y la producción de las explotaciones ganaderas o mitigando las emisiones. Es decir, haciendo más eficiente la producción de la carne (que es lo que hacen los fabricantes de coches mejorando el rendimiento de sus motores) y tratando los gases producidos, reutilizando el metano como combustible (que es lo que hacen en los coches con los catalizadores NOx, filtros anti partículas, etc.).

Aplicando estos consejos, la FAO considera que se pueden reducir de la manera que puedes ver en el gráfico superior las emisiones, pero todavía queda otro camino y es en lo que cada uno de nosotros puede intervenir: haciendo un consumo racional, exactamente igual que con el coche.

Podemos seguir comiendo carne, pero, en vez de pegarnos una panzada -y disparar el colesterol y otras enfermedades-, podemos tener una dieta más saludable para nosotros y para la Tierra. Podemos conducir nuestro coche, pero, en vez de comprar el SUV más grande que podamos permitirnos, podemos comprar un modelo más acorde a nuestras necesidades y que consuma y contamine menos y usarlo con más cabeza.

Tal y como te contamos en nuestro reportaje de que la conducción eficiente es más una actitud que una técnica, el mero hecho de salir con algo más de tiempo para no conducir con prisas y estresado ya es un beneficio para tu bolsillo y para el medio ambiente, pero seguimos apurando los minutos.

La solución existe y está en nuestras manos, aunque hoy por hoy parece una utopía. Seguiremos comiendo carne hasta infartar y usando el coche más de lo necesario. El resultado también es evidente: la Tierra seguirá existiendo, pero nosotros nos habremos extinguido.

Gracias a José Estors, oficial de FAO, por su colaboración para la consulta de la información necesaria para la elaboración de este artículo.

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Rubén Fidalgo

15 Comentarios

Raquel 21 noviembre, 2017

No podéis decir más tonterías?

David 21 noviembre, 2017

No veo la boina de contaminación al rededor de la granja nuestra .

Pero si la veo en Madrid .

Que no os mientan con los animales.

El n de animales es menor o igual que hace 50 años.

Y vehículos y industrias ahí más y más cambio climático.

Que asuman su culpa y no digan mentiras de los animales.

Algún vegetariano andará tras el informe y otro que le habrán llenado de dinero para que mienta los del petróleo , que no querían fomentar los vehículos eléctricos desde hace 100 años por su interés.

Rubén Fidalgo 22 noviembre, 2017

Hola David, me alegro de que no tengas que aguantar la boina sobre vuestra granja. Es un tema de concentración, de todos modos… es como lo de entrar en una cuba de vino después de haber fermentado el mosto. Si la cuba está ventilada no pasa nada, pero no es el primero ni el último que cae redondo (y arrastra con él a varios que lo quieren rescatar) por meterse en una y que los gases lo intoxiquen. Las emisiones que producen las explotaciones ganaderas son las que son, otra cosa es que no haya 7 millones de vacas concentradas en una única explotación, que es lo que sucede en una gran ciudad.
Los datos proceden de FAO, que no se financia con dinero de petroleras y te aseguro que yo tampoco. Un saludo, gracias por tu comentario y también por tu trabajo. Ya sé que en una primera lectura este artículo parece tirar contra vosotros, pero no es así. Lo ideal (y como digo en el reportaje es una utopía porque los humanos somos así) es que tú pudieras ganar más dinero y vivir mejor produciendo menos carne pero de mejor calidad y con mejores procesos, pero el mercado capitalista es así y la gente prefiere comer carne y beber leche barata aunque realmente producirlos con calidad sea mucho más caro de lo que pagamos por ello.

Alejandro 21 noviembre, 2017

Que estupidez!! Por favor!!!, que no vengan con lo del cambio climático ni leches!!!, son formas de distraer nuestra atención y dirigir nuestros intereses. Todo es un invento!!

Rubén Fidalgo 22 noviembre, 2017

Siendo un informe de una entidad como FAO no tiene por qué estar muy influenciado por lobbys o gobiernos… me temo que son datos muy realistas y que ojalá estuviesen equivocados. Un saludo y gracias por tu comentario.

Yo 21 noviembre, 2017

1 kg de carne 16 tn de agua .me descojono de la noticia y del q la ha escrito.hace muchos años no existían las vacas?
Los dinosaurios se extinguieron por sus propios gases.jajaja

Rubén Fidalgo 22 noviembre, 2017

Muchas gracias por un comentario tan elocuente. El dato no proviene de una invención ni es aleatorio. En el caso concreto del consumo de agua necesario para producir un kg de carne no sólo es FAO quien publica la información sino varias fuentes que oscilan entre los 15.000 litros y los 17.000 litros de agua, por lo que he decidido publicar un valor intermedio. Un saludo.

earagon59 22 noviembre, 2017

cuanto contamina un avión comercial Madrid- USA Madrid-Paris? de lo que contaminan los aviones nadie dice nada, en fin cuando leo estas tonterias no se si ponerme de mala ostia o reirme

Rubén Fidalgo 22 noviembre, 2017

Hola earagon59, según el informe de FAO habla del transporte en general, de modo que, en principio, las emisiones de los aviones comerciales también estarían incluidos en los cálculos de emisiones.

earagon59 22 noviembre, 2017

ah se me olvidaba los campos de golf que se construyeron cuando eramos millonarios que consumen miles de litros de agua de éso nada de nada

Rubén Fidalgo 22 noviembre, 2017

Efectivamente eso también es un derroche de recursos, sin lugar a dudas, pero no se puede comparar a nivel global lo que supone uno y otro. Que en una zona con escasez de agua como puede ser Almería o Dubai se monten campos de golf, efectivamente es un atentado ecológico, pero es más local. El problema no es el ganado ni mucho menos, es que es un disparate la sobreproducción que hay de carne para abastecer un mercado que no es natural, el ser humano no necesita (ni históricamente ha sido tan “carnívoro” sino omnívoro) semejante cantidad de carne. Es una locura desde el punto de vista medioambiental, de salud e incluso, hasta cierto punto, moral. Hacer nacer animales en serie para matarlos en serie es un poco absurdo y antinatural. De lo que se habla no es de que los ganaderos cierren sus granjas ni de que no comamos carne sino de que hagamos un consumo más racional y que los ganaderos produzcan menos y a un precio más acorde con el gasto real que origina producir carne y, además mejorar la calidad. Sí, ahora todos tenemos acceso a un filete de ternera o a un pollo, pero su calidad (y su salubridad) es acorde a lo que pagamos por ello… básicamente estamos comiendo carne sintética, atiborrada a antibióticos y con piensos anti naturales que ya se ha visto lo que llegan a provocar (caso de las vacas locas), por no hablar de los productos para engorde, tanto los legales como los ilegales… pero ese es otro frente. Claro que el coche contamina, y las calefacciones, y toda actividad, pero el tema de la producción de carne está absolutamente desmadrado, y ahí es donde está el peligro y es lo que alerta nada menos que FAO, no un gobierno ni una empresa… ni yo, que simplemente he recopilado la información y redactado el artículo. Un saludo y gracias por tu consulta.

Alfredo 22 noviembre, 2017

Acojonante. Leo un artículo plagado de cifras (cifras de la FAO, no del autor del artículo) y, a continuación, unos comentarios que no aportan nada, salvo dejar patente la falta de educación de las personas. ¿Aportan algún dato? ¿Rebaten con cifras, argumentos o simplemente lógica algo de lo que este artículo se dice? Sr Fidalgo, tengo una pregunta para Ud: ¿podríamos considerar ganado a todos los genios que escriben comentarios en Internet?

Rubén Fidalgo 22 noviembre, 2017

Hola Alfredo, gracias por tu comentario. En realidad era lo esperable y éste es el motivo por el que los políticos hacen caso omiso a los avisos procedentes de FAO o similares… no son populares y hay que tratar de estar más de 4 años en el trono. En fin, como le decía al amigo que tiene una granja, ojalá estos datos estén equivocados y sea cierto que es una cortina de humo, porque la realidad da miedo si tienes un mínimo de sensibilidad con lo que está pasando. Lo dicho, gracias por tu comentario. Un saludo.

Jm23 22 noviembre, 2017

Yo creo que es bueno tener la información. Gracias por la noticia

Ismael 25 noviembre, 2017

En mi opinión, es un artículo muy acertado.
La industria cárnica no es algo que deba “eliminarse”, pero sus excesos están claros. Si bien es cierto que el volumen de ganado no crece de igual forma que el de automóviles, éstos últimos han ido reinventándose y procurando -bien sea para mejorar la imagen de la empresa o porque realmente lo busca- reducir el impacto medioambiental.
No se pide en ningún momento que se detenga la consumición de carne… ¡pero sí que te hará pensar la próxima vez que tengas que elegir entre un corte de búfalo o de pollo!

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